Por estos días, mi señora que es consultora y está en un proyecto con uno de sus clientes, conoció a una niña de profesión arquitecto todavía muy joven. Ha tenido de interactuar con ella y entre otras le ha dejado ver que es creyente.
Aunque simpática en su personalidad, le ha contado que asiste a una congregación conocida y multitudinaria en nuestra ciudad; que le parece bonito y junto con su madre la frecuentan.
Pero una cosa en que a uno le parezca bonito el espectáculo, que en algunos sitios se presenta por la música y las actividades que ofrecen, y otra muy diferente es tener un encuentro personal con el Salvador.
Algo similar pasaba con Lot, sobrino de Abraham; desde el llamado de su tío, fue incluido en el paseo, pero él no creía realmente en lo que estaba pasando. Desde Taré, padre de Abaraham, que también se incluyó en el llamado y que termino entorpeciéndolo.
No fue hasta que Taré murió, que Abraham empezó a caminar por fe y de ahí en adelante usted ya conoce la historia. Pero regresando a Lot y a la niña que mencionamos al comienzo, ellos van detrás de una emoción y lo que esto les pueda dar.
En el caso de Lot, cuando ya había adquirido riqueza y esta fue motivo de su separación con su tío, frente a la invitación de irse a un sitio nuevo, terminó eligiendo lo que más se le parecía al mundo.
En el caso de la niña, tal parece que ha pasado por varias congregaciones que ni siquiera conocemos. Sus emociones son las que priman, y en el momento de verse frente a un llamado serio, prefieren salir.
Esto no es para nada ajeno a lo que viven muchas personas, su fe no está establecida en Cristo, sino en una fuente de falsa seguridad que no les llena, y tarde o temprano terminan regresando al mundo o simplemente no salen de ahí.
Así las cosas, el balance en general de la gente que se congrega en las diferentes iglesias del mundo es bastante raquítico. No se crece y no se puede crecer por que no se ha nacido realmente.
La reflexión es clara, hasta dónde realmente está usted establecido en el mensaje salvador. Hasta dónde van sus prioridades mundanales, ya ha renunciado a la frivolidad que estas ofrecen y se interesa en ir más allá de simplemente decir que es cristiano?.
De ahí este conocido verso del Señor “Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).
REFLEXIÓN: Es de revisarse a quién realmente estamos siguiendo y tomar los correctivos!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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