La verdad es que no sabemos cuál es su apreciación sobre la palabra “pecado” y qué tanto le afecta esto en su vida. No obstante, sería bueno revisar lo que dice el mundo y reflexionar sobre lo que dice la Biblia.
Por una parte el Google, nos dice que es la transgresión voluntaria y consciente de la ley divina. A pesar de ser un concepto humanista y que para nada se basa en la idea de Dios, parece tener muy claro que no es algo bueno.
Y al ser algo malo, se reconoce que es algo que afecta al hombre en su diario vivir y que de alguna manera, está ligado a algo o a alguien más allá de la simple humanidad. Dice que es un acto, omisión, pensamiento o deseo contrario a la voluntad de Dios.
Tenemos claro que a pesar de ser un concepto deslindado de un carácter divino o religioso, sí reconoce la diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero ahora nos vamos a lo que dice la Biblia y de parte de Dios directamente.
Se muestra en términos claros como un “errar al blanco”; desobedecer la ley de Dios o rebelarse contra su carácter santo. Pensamientos, palabras y acciones que separan a la humanidad de Dios, provocando la muerte espiritual.
Pero ya entrando en el terreno puramente de creyentes, y cuando hablamos de creyentes nos referimos expresamente a los que hemos aceptado a Cristo como nuestro Salvador, tenemos una ayuda adicional y definitiva representada en el Espíritu Santo.
Alguien que nos confronta de manera cercana con la verdad de Dios, en una comunicación que se lleva a cabo a través de la oración y por algo aún más concluyente, que el espíritu de Dios habita en cada creyente.
Esto hace que las cosas incomprensibles para el hombre promedio e incrédulo se hagan totalmente entendibles a la luz de la Biblia en cada seguidor de Cristo. Que cada concepto por complejo que sea a los ojos del humanismo, se revele a los ojos del que tiene fe.
Pero yendo más al meollo del asunto, la idea a reflexionar es que a medida que ampliamos esa comunicación con Dios a través del Espíritu, reconocemos más las profundidades del pecado y dimensionamos aún más las alturas del amor de Cristo para salvarnos.
El porqué de algo (perdón), que sólo se puede obtener por Gracia y la manera de recibir algo sin mérito alguno en lugar de algo (castigo), que sí merecemos. A cuento de qué se nos quita el castigo y se nos da una bendición “De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh, Jehová.” (Salmos 25:7).
En resumen, cada vez entendemos más ese gran abismo que hay entre Dios (Santo) y el hombre (pecador). La profundidad del pecado y la altura del amor de Cristo.
REFLEXIÓN: Un día entenderemos de primera mano la abismal distancia entre el pecado y el perdón!
LA REFLEXION ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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