La acepción que hoy conocemos y utilizamos con esta palabra más comúnmente, tiene que ver con aguantar, soportar, resistir o tolerar en sentido metafórico o físico. Se puede tomar con respecto a una situación concreta, a un problema, llevar una carga física o emocional.
Sin embargo, en la Biblia nos encontramos con una muy particular y que se utilizaba mucho en un lenguaje más antiguo, pero que no es para nada difícil de entender cuando la leemos, y más cuando estamos guiados por el Espíritu Santo “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar” (Juan 16:12).
Esta es una de esas palabras que junto con otras muchas ha sido pie, para las versiones más recientes de la Biblia. Todo con la excusa de hacerla más comprensible, pero se les olvida que cuando un creyente genuino va a estudiar la Palabra está en control del Espíritu.
En el caso del incrédulo y cada uno cuenta cómo le va, deben tenerse otras variables como la genuina disposición de buscar de Dios. En mi caso en particular, yo tuve el privilegio de llegar a los pies de Cristo con una versión genérica.
La versión “Dios habla hoy”, que a pesar de tener incorporados los libros deuterocanónicos, me permitió como se los he contado, ser arrebatado espiritualmente hablando cuando leía el libro de Romanos.
No sobra comentar, que de ahí en adelante todo fluyo porque ya había recibido al Cristo como mi Salvador. Tenía por costumbre leer la Biblia, pero todo lo veía en blanco y negro. Luego de recibir al Señor, todo empezó a cobrar color en mi mente.
Entonces y con todo respeto por los que opinan diferente, no creo que mi experiencia sea única si leemos los relatos bíblicos. Cuando hay una genuina decisión de buscar la verdad de Dios, Él simplemente abre la puerta.
Tengo casi cuarenta años en el Camino por la Gracia de Dios, y además tengo el maravilloso privilegio de servirle. Todos los días tengo que ver con Su palabra, y en todos lo experimento, pues no es mi inteligencia, sino la intervención de Dios mismo con su Espíritu.
Soy consciente de que tengo mucho por aprender y que voy a dejar este cuerpo y no habré aprendido todo; pero no me preocupo por lo que no entiendo, sino que trato de vivir lo que tengo claro.
Pero en lo que tiene que ver con la reflexión de hoy, y en la que siempre queremos inquietarlo, es que tenga en cuenta, que “hay cosas en la Biblia que tal vez no entienda, pero no hay ninguna, que no pueda creer”.
Es ahí donde está el meollo del asunto, en esa capacidad de recibir lo que se le entrega. Alguien puede invitarlo a almorzar, pero está en usted y sólo en usted, el aceptar la invitación, en comer con gusto y demostrar su gratitud.
REFLEXIÓN: Si ha recibido a Cristo, demuestre su alegría y gratitud a Dios sólo creyendo!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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