Cuando leemos el relato de la resurrección de Lázaro, el hermano de Marta, María, y amigos de Jesús, vale la pena reflexionar sobre los pormenores de este milagroso evento. Adentrémonos un poco en la Biblia y tratemos de extractar una enseñanza más.
Existe una gran diferencia entre la de resurrección de Jesús de Nazaret y la de su amigo. Vale la pena leer parte de los relatos y mantener el contexto para ir más allá de lo que se lee por encima.
No subestimamos para nada las implicaciones de este “levantarse de entre los muertos”, pero sí queremos que usted vea en qué condiciones se da “Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.” (Juan 11:44).
Como podemos observar, Lazaro salió por instrucción de Jesús, pero todavía estaba atado a esos lienzos que no le permitan ser libre. Hasta aquí todo va muy bien, pero era Lazaro realmente libre del pecado?.
Evidentemente había sido liberado de la muerte física, pero qué de la muerte espiritual?. Eran amigos del Salvador, pero ya le habían creído?. Lo vemos en sus hermanas “Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.” (Juan 11:21) y luego “María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.” (V:32).
Evidentemente no había todavía libertad espiritual, y sólo creían por sus milagros “Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.” (V:22), y es de esperarse, que este fuera el caso de su hermano Lázaro también.
El Señor tuvo que volverles a preguntar “Le dijo Jesús: … todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (V:25,26). No estamos nada lejos de lo que hoy se pasa por alto.
No basta con solo decir que somos cristianos, debemos vivir como Cristo, y eso es algo que se nos nota a leguas. Es algo que todos pueden ver y puede llamarlos para que vengan a Él y crean.
Contrario a esto, vemos la resurrección de Jesús “…levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.” (Lucas 24:12). El hombre perfecto, el Cristo, resucitó libre de los lienzos, las vendas, las ataduras que le impidieran caminar.
Este es un espacio para preguntarnos: “cuando aceptamos a Cristo en nuestras vidas, nos quedamos en la vendas, en los lienzos, o vamos más allá para ser liberados de nuestra vieja vida de pecado?”.
Es cierto que vivimos en el mundo, pero no para el mundo.
REFLEXIÓN: No basta con llamarnos creyentes si seguimos viviendo como incrédulos!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!