Cuando nos encontramos como creyentes frente a una negativa por parte de algún incrédulo, nos da tristeza, porque sabemos lo que viene para esa o esas personas. Días atrás me encontré en cuestión de unos minutos con dos situaciones, pero sólo les comentaré sobre una de estas hoy.
Estábamos de vacaciones con mi señora y nuestro hijo, y para nosotros no hay oportunidad a perder cuando compartir de Cristo se trata. Esta vez escogimos unos días de playa, y aunque no vamos a tirarnos al sol, para literalmente asarnos vivos como lo hace la gente, sí disfrutamos de ciertos sitios de tranquilidad y paisaje.
Personalmente me levanto todas las mañanas a eso de las 5:30 para caminar unos cuantos kilómetros de playa, descalzo, dejando que el agua me refresque y viendo las conchas, los cangrejos, las aves y toda esa multiforme creación con la salida del sol.
Lo he mencionado en varias oportunidades, nada me impresiona de lo hecho por el hombre, sólo lo logra y de manera especial la persona del Señor y su creación. He vivido por varios años a la orilla del mar y cada vez que lo veo, le doy gracias.
Pero volviendo a cuento, llamamos un vehículo de aplicación al hotel para que nos llevara y dar una vuelta por parte de la ciudad. Destino turístico por supuesto y mientras arrancábamos, divisamos el arco iris entre las montañas. Le contamos al conductor que días atrás otro de ellos nos decía que allá cuando sale el arco es que ya no llueve.
El conductor en su clásico acento de costa y muy animado nos dijo, que no nos habían dicho la historia completa. Que si la queríamos oír, a lo que nosotros no tuvimos reparo.
Lo cierto, es que comenzó a describir aquel relato bíblico de Génesis, en el mezclaba a Noé con Jesús, el diluvio con los últimos tiempos y otras “leves” imprecisiones. Lo escuchamos con respeto y haciendo algunas acotaciones cuando nos daba oportunidad de hablar.
El viaje terminó, pero antes de dejar el carro le pedí al señor que hiciera una captura de unos de los ministerios radiales en los que sirvo, haciéndole el amable comentario de que si nos escuchaba, allí iba a aprender mucho de la Biblia y el arco iris.
Lo que asombra, es la falta de conocimiento de la gente y a todo nivel, ricos y pobres, y uno solo siente tristeza, cuando recuerda la clara advertencia de Jesús “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.” (Juan 8:24).
Han participado en mucha o poca religión, pero cualquiera que sea el caso, que poco les han enseñado sobre las verdades bíblicas. De las verdades que salvan y de la ignorancia que mata por la eternidad.
REFLEXIÓN: De oídas la mayoría de la gente se pierde, pero de oídas también otros pocos se salvan!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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