Es una palabra corta y en nuestro contexto bíblico, va acompañada de una más corta: fe. Parecen sinónimas y aunque no lo son, van muy de la mano en algo que transforma la eternidad de las personas.
Creer en Dios y tener fe en lo que Él nos dice, porque una cosa es decir que creemos en Dios y otra muy diferente que le creernos a Dios. Es ahí precisamente la gran mayoría se queda.
Es por solo un cambio en el orden de las palabras de esta frase que esa gran mayoría se queda en una religión y no pasan a una relación. Ya lo hemos reflexionado en este púlpito, ya lo hemos desmenuzado y hemos quedado claros, en que el asunto Dios no implica una religiosidad, sino un relacionarse con Él.
Pero regresando al tema que nos ocupa e íntimamente ligado a creer, debemos regresarnos al origen de todo. Al génesis de la vida presente y que incluye todo lo que hay en este mundo.
Precisamente el Génesis de la Biblia, nos hace una planteamiento que aunque claro, la gente no asimila. Debemos comenzar por algo aún más básico y entender que el Dios de la Biblia, no es la estatua de yeso o madera que usted tal vez tiene en casa.
Él es el Creador de todo y como Todo Poderoso que es, tiene el poder para hacer o deshacer cualquier cosa visible. Hace muchos años con mi familia, visitábamos recurrentemente un pueblo a unas cuatro horas de nuestra ciudad.
Allí vivían unos buenos amigos de mis padres, pero un buen día todo cambió para esa comunidad. Vino una gran masa de agua, rocas, lodo y árboles que cubrieron un 70% de la población.
Aunque nuestros amigos sobrevivieron a la catástrofe, la razón nunca se determinó con exactitud. Simplemente tuvieron que creer lo que había pasado por la evidencia que cubría todas sus propiedades.
Por las personas que se perdieron en este evento, pero la razón nunca se dio a conocer. El pequeño y pintoresco rio al que íbamos a jugar de niños, que pasa al lado del pueblo y que luego de esto, sólo se veía como siempre, lleno de rocas, pero tranquilo en su circular.
El asunto está, en que si usted apreciado lector no está en capacidad de creer que Dios creó esta tierra en seis días a pesar de ver la evidencia, usted menos va a creer que Él envió a su Hijo a morir para que usted viva “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17).
Así como los habitantes de aquel pueblo se vieron abocados a una realidad palpable sin cuestionar, usted debe aceptar por fe que Cristo es el Salvador.
REFLEXIÓN: El creer y la fe son inseparables para vivir o morir eternamente!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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