martes, 14 de julio de 2026

MARCADOS

Por estos días mirada en el cable un recuento de las circunstancias que terminaron en el tal vez más publicitado desastre del siglo pasado, el del Titanic. Todo apunta a un cúmulo de infortunadas situaciones, que sumadas a la necedad de algunos de sus protagonistas, terminaron con cientos de vidas.

Alguna vez tocamos el tema en otra reflexión y nos encontramos con un factor que siempre ha sido determinante en el final de ciertas situaciones. Al igual que Belsasar rey de Babilonia antes de caer frente a los persas, el factor común fue la soberbia.

Para el caso que nos ocupa, se ha convertido en todo un mito, pues se dice que el constructor o el capitán del barco, alguno de ellos se atrevió a decir que ni siquiera Dios lo podría hundir y sólo tuvo que salir a su primer viaje para terminar ahí.

Sólo imagine usted, algo así como 2.200 personas enterándose que en cuestión de pocas horas, el barco de su soñado viaje se hundiría en medio del congelado Mar del Norte. 

Por estos veíamos en las noticias, a la tripulación y pasajeros de un barco en viaje de crucero por Sudamérica, infectados por el hantavirus y otro más, en Europa con un virus gastrointestinal.

Cómo cree usted que se sintieron los pasajeros del Titanic y los de estos dos barcos?. Atrapados y por qué no decirlo, condenados a una muerte casi segura; los unos por la falta de botes salvavidas y la casi exigua posibilidad de ser rescatados, y los otros, por un virus pululando en el aire que tarde o temprano los infectaría.

El asunto no es fácil, es verse confrontado con la fragilidad de la vida y sin una salida viable. Es verse marcados por algo que todo el mundo quiere ignorar, y con lo que tarde o temprano todos se tienen que enfrentar.

Es algo que absolutamente todos deberíamos estar obligados por ley a definir un día. Esto en términos de hombres, pues Dios no obliga a nadie Debería existir una edad de responsabilidad destinada para tomar esa decisión.

Todo ser humano debe ser consciente, de que está marcado por la muerte desde el día en que nace y no precisamente por la vida Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2). Los médicos tratan de prolongarla cuando surgen las enfermedades, pero tarde o temprano llega lo inevitable.

Estamos condenados desde aquel funesto día en que el señor Adán le fallo junto con su esposa Eva al Señor. Todos nosotros junto con ellos fuimos expulsados del Edén, con la correspondiente sentencia de muerte.

Otro gallo cantaría donde estos dos hubieran obedecido y seguido las instrucciones de Dios. Cada uno de nosotros hubiera nacido para vida y no para muerte, y lo más importante, para vida espiritual y no solo física.

Los pasajeros del Titanic necesitaban un salvavidas, usted y yo también, y ese salvavidas está en Cristo.

REFLEXIÓN: No existe persona que al sentirse condenada no busque un salvavidas!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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sábado, 11 de julio de 2026

AGAR

Al revisar en la historia de Abraham, el “amigo de Dios” del Antiguo Testamento, nos encontramos con un hombre como usted o yo, con uno que tuvo aciertos así como equivocaciones, pero que con todo y esto, terminó siendo el padre de la fe.

De esa fe que compartimos hoy millones en el mundo y que nos traslada a esa esperanza tan esquiva para la mayoría de la humanidad. Han sido siglos, no años de vida sobre la tierra, en los que Dios mismo ha estado buscando la forma de mantener una relación con el hombre.

Pero dentro de la historia de ese hombre tan especial y amigo de Dios, valdría la pena regresar a un incidente, entre otros, que todavía tiene repercusiones en la historia de Israel como nación Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: … te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai” (Génesis 16:1,2).

Un simple “quizá tendré hijos de ella” (V:2), de Saraí, y así empezó todo, un sin número de errores que han llevado a este pueblo especial para Dios de un conflicto a otro y siempre basado en lo mismo, la desobediencia “Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos,… Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga(Levítico 26:14-19).

Hoy es fácil ver este mismo problema en el creyente promedio, que no confía, que no espera en lo que Dios le dice, que se preocupa y quiere ayudarle a Dios en sus fuerzas. Saraí quiso darle una mano al Señor y Abraham no impuso su fe como lo hizo Job con su esposa“…le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.” (Job 2:10).

Lo cierto es que este simple y común error de creyente, se ha cobrado muchas vidas a lo largo de todos estos años. Ha sido el detonante de muchas guerras, persecuciones y todo lo que estas implican.

Sería interesante, tener en cuenta esta historia del amigo de Dios, aprender a esperar, a obedecer, a esperar en Su tiempo y sobre todo aprender a creerle al Señor. Algo que hemos dicho siempre en esta reflexión, es que una cosa es “creer” en Dios y otra muy diferente “creerle” a Dios.

En este orden de ideas, le exhortamos a algo muy simple y que quisiéramos que nuestros hijos hicieran, aprender de los espejos, de los “ejemplos que nos deja esta simple, pero enriquecedora historia de Abraham.

REFLEXIÓN: Es importante dimensionar lo que un simple pecado ocasiona en la vida de millones!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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viernes, 10 de julio de 2026

ENTENDERLA

Es muy importante para los que no son creyentes, entender que la Biblia no es un libro común y corriente. Recuerdo cuando leí “la guerra y la paz” de Tolstoi muchos años atrás, no fue fácil por lo denso y ladrilludo que es, pero tarde o temprano uno se engancha uno con la trama y se logra.

Hay mucha literatura que por densa que sea se logra leer, otra desde el principio fluye y termina tan rápido que uno no quisiera que se acabara; pero el caso de la palabra de Dios es muy diferente.

Es la combinación de una inhabilitación previa que no la hace entendible, pero que cuando se ha superado, se constituye en un gozo que la hace imposible de dejar.

Pero siguiendo con esa inhabilidad, es bueno recordarle al lector promedio e incrédulo, que la Biblia es un libro que a simple vista muestra buenos principios y que no pasa de ahí. Pero ya lo hemos comentado en reflexiones previas, y hasta que no se conoce y recibe a Cristo no hay nada que hacer.

No va más allá de un lindo mensaje que “le entra a uno por una oreja y le sale por la otra”. Esta fue mi experiencia y es la misma para cada creyente que quiere estudiar y crecer en la Palabra.

También es bueno recordar que la Biblia en una palabra “inspirada” por Dios y que debemos hablar el mismo lenguaje del Señor para poder entenderla. Sólo cuando su Santo Espíritu habita en uno es posible lograrlo Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Todos los libros del mundo son escritos por personas como usted, que hablan el mismo lenguaje de incredulidad suyo, no importando si está escrito en otro idioma. En ese orden de ideas, es perfectamente comprensible lo que escribe un incrédulo para otro.

Para que usted entienda el mensaje bíblico, es absolutamente necesario que el Espíritu de Dios habite en usted “…el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14).

Y como lo hemos explicado en otras entregas, ese maravilloso Espíritu de Dios sólo viene a habitar en usted, cuando es consciente de su necesidad de buscar el perdón de Dios en Cristo, se arrepiente y lo acepta como su Salvador.

Como ficha resumen, tenemos que la Biblia no la puede comprender cualquier persona sin Cristo, un libro de hombres lo puede entender cualquiera.

REFLEXIÓN: Sólo se trata de conocer el mismo lenguaje del interlocutor!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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jueves, 2 de julio de 2026

VERACIDAD

Esta es una palabra que nos hace pensar en un sin número de situaciones, pero todas orientadas a lo mismo. En un mundo en que la mentira es parte de la vida de cualquier persona, parece algo lejana la verdad y cuánto quisiéramos que volviera.

Por supuesto que no somos ajenos a la triste realidad que nos rodea, y es de cuestionarnos también, qué tan veraces somos. Hablamos verdad en cada escenario de la vida como para podernos sentir fuera de la ecuación y extrañarla de verdad?. Cuántas mentiras se nos vienen a la mente en la semana y cuántas se nos escapan?.

Conocemos quien es el padre de la mentira Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. …porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44), y sabemos de las consecuencias que esto trae.

No obstante y aún dentro de los creyentes, encontramos este fenómeno y no son casos aislados. Lo encontramos en el joven y el adulto mayor, pero cuál es el grado de compromiso que tenemos con Dios como para seguir pecando así?.

Tal vez si vamos al Nuevo Testamento, nos encontraremos con el relato en la iglesia primitiva con un caso patético. Una comunidad en la que apenas florecía el Evangelio de Cristo y en la que no faltaron los mentirosos.

Una en la que la devoción por esas recientes palabras de Jesús y su testimonio de vida no parecían preverlo. Sin embargo nos encontramos con dos ejemplos, que aunque muy unidos, se confabularon para hacerlo.

"…¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios…  Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró” (Hechos 5:3-10).

Este ejemplo no dista de la realidad no sólo de ese tiempo, sino de la actual, donde este flagelo es parte de la vida normal de la gente y que se alcanza a filtrar en la Iglesia. El asunto es tan grave, que ya en algunas de nuestras iglesias cuesta creer lo que se dice.

No es de dudar que Ananías y su esposa, se habrían sentido muy cómodos en alguna de nuestras congregaciones, y que no sólo seguirían practicando el engaño, sino que hasta lo enseñarían como parte de la doctrina.

Por fortuna tenemos un Dios al que no se le escapa nada y esto va para todos los mentirosos, desde el ciudadano de a pie hasta los políticos que todos los días desangran el heraldo público con sus engaños.

Persistiremos en lo mismo?.

REFLEXIÓN: El problema radica en a quién es que realmente seguimos, a Dios o al diablo?

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miércoles, 1 de julio de 2026

SUSTRAER

Hace unos meses estuve contactando a un viejo, muy viejo amigo para saber cuándo podríamos tomar una café. Hace varios años no lo veo, y esto luego de que éramos muy cercanos.

Con decirles que en tiempos de universidad y después de trabajo, los viernes acostumbraba a recogerlo en su oficina y junto con otro amigo mutuo del que ya les he hablado, armábamos planes de paseo, reuniones, asados y otros propios de esas edades.

No sobra decir, que para ese entonces yo no era creyente, y llevaba el tipo de vida de cualquier joven incrédulo. Por supuesto que yo era el promotor de estos y los otros simplemente me acolitaban el desorden.

Pero regresando al comienzo, logré contactarlo vía texto y se “alegró” de leerme, me respondió que por supuesto lo haríamos, pero esta es la hora, tres meses después, en que no sé nada de él. No lo juzgo, tal vez como ya está retirado, está de viaje o simplemente no revisa los mensajes con frecuencia.

Claro que ya hace varias semanas que le escribí y sigo esperando; sólo démosle el beneficio de la duda. Sobre él y su esposa estuvimos comentando en otra reflexión, y les contaba que yo mismo le presenté a la que es su esposa hoy, no obstante y luego de yo conocer a Cristo, ellos se alejaron.

Este es apenas uno de los casos con los que he tenido que lidiar luego de mi llegada al Evangelio, y vale la pena repetir, que con el tiempo he entendido que el “amigo del mundo no es el amigo del cristiano”.

No sólo en el tema de amistades nos vemos afectados, para el creyente que deja ver a su Salvador delante de la gente, la vida cambia o cambia. Ya los ambientes de antes no son los mismos, las ideas, los propósitos, los viajes o los planes en general.

Y es de esperarse, la vida tiene que cambiar y alguien dijo que si un cristiano no es rechazado o perseguido es porque algo anda mal con él. El Señor no impone nada, no nos dice que dejemos de beber, fumar o reírnos de chistes flojos, pero sí espera que seamos transformados.

Cuando leemos el tratamiento recibido por Abram y Saraí, nos encontramos con que ellos tuvieron que ser sustraídos de su lugar de vivienda. Ellos salieron de Ur entre el pueblo caldeo “…a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. “ (Génesis 11:31).

Todo parece indicar que eran gente acomodada y simplemente se fueron detrás de una promesa. Claro que veamos de quién era esa promesa?. Lo decimos nosotros porque a estas alturas, miles de años después y del testimonio escrito en la Biblia, sabemos del Dios que se trataba.

Ellos le creyeron, le siguieron y pasaron a ser Abraham y Sara; les cambió su entorno, su nombre, sus amistades y sus vidas. En ese orden de ideas cómo habríamos de esperar que no se nos sustraiga del mundo en que nos encontró?.

Dios quiere un cambio en nosotros, uno total y sin miramientos; Dios nos quiere transformados y para eso nos tiene que “sustraer”, separarnos del mundo y así poder hacernos instrumentos suyos.

REFLEXIÓN: Los cambios tienen que ser radicales para que se puedan llamar cambios!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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