Una de las posturas más cómodas en el mundo, es el llamado dogmatismo de la Biblia. El ciudadano del común se escuda en que hay demasiadas reglas y para nada negociables.
Pues resulta que si lo vemos de manera objetiva, todo o casi todo el funcionamiento del mundo esta basado en dogmas. Estos traducidos en reglamentos, procesos y otras formas de operación del sistema.
Empecemos por lo más básico y si nos vamos al colegio, no hay nada más dogmático que una suma o una resta. El concepto que soporta un dos mas dos, no tiene otro resultado diferente a un cuatro.
Lo suficientemente inflexible como para no poderse alterar cuando en mi cuenta bancaria tengo tengo depositados $10.000, por algún capricho o necesidad me gasto 5.000, y el gerente del banco no va a respaldar un descuento de de sólo $3.000 en mi saldo.
En ese orden de ideas, cuando el hombre se enfrenta con un mandamiento como “no adulterar”, y se escuda en su inflexibilidad, lo único que está confirmando es su calidad de pecador.
En la Biblia como en todos los manuales, encontramos principios que rigen una vida integra, en camino a la santidad y esto es parte de la palabra inamovible de Dios. La otra es una triste forma de excusar el comportamiento y escudarse en el escepticismo o en el relativismo.
Términos y pensamientos que nos tienen sumidos en una sociedad que ya no sabe lo que es. O a que le puede usted atribuir la crisis generalizada, en la falta de identidad de los niños y jóvenes por no nombrar otras?.
Lo cierto y como ficha resumen para reflexionar, tenemos que el hombre se ha alejado tanto de la Palabra de Dios, que a estas alturas hasta a los religiosos les cuesta creerla. No han tenido un encuentro genuino con esta y por esto no pueden mostrar vidas transformadas.
Lo encontramos en los frecuentes escándalos de las comunidades religiosas, y hasta en unos pocos individuos, que aun llamándose cristianos, han caído por la falta de ese genuino encuentro con el dogmatismo inherente a la Biblia “Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados” (1 Pedro 2:8).
Es de aclarar, que no sólo el ajustarse al dogmatismo de la Palabra va a transformar la vida de las personas, se trata sobre todo, de un honesto encuentro con la persona de Crsito y su posterior regeneración a través de Espíritu Santo de Dios.
Así las cosas, entendamos que no podemos seguir escondiéndonos detrás de las excusas del mundo para no aceptar al Salvador. Los tiempos están dados, no las fechas; pero sí los tiempos, y estamos en lo últimos.
REFLEXIÓN: La excusa más utilizada es la de no creer y la hemos visto por siglos!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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