martes, 7 de abril de 2026

NO CREEN

En otras ocasiones nos hemos referido a ese frustrante punto, en el que cada uno de los creyentes se encuentra cuando pareciera que no lograr transmitir el mensaje del Evangelio. Ya ha orado por esta o estas personas, les ha invitado a grupos de oración, a reunirse con la iglesia y a otras actividades.

Ha tratado de explicar el plan de salvación diseñado por Dios para llamar a los seres humanos al Camino, o ha mostrado a través de la Biblia las razones que tuvo Jesús para ir al calvario.

Muchas son las formas que utiliza la Iglesia para compartir el mensaje y tratar de cumplir con la Gran Comisión (Mateo 18:16 – 20), pero en su afán y en el mejor de los casos, vuelven a encontrarse con que no se logra.

Aunque es de anotarse, que desafortunadamente, estos son tiempos en los que la iglesia se ha enfocado en organizar clubes cerrados, que se dedican a cuidarse entre ellos, y piensan que con una puerta ligeramente abierta lo van a lograr.

Pero volviendo a tema y luego de examinar una sencilla frase escrita en la Biblia, nos encontramos con otra razón y entregada por el mismo Jesús. El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios” (Juan 8:47).

Cada vez que usted apreciado lector abre la Biblia, para estudiarla por supuesto, no para hojearla, si examina cuidadosamente, se encontrará con que el Señor le habla. Inclusive pensará que esto nunca lo vio antes, pero siempre estuvo ahí.

Es solo que Dios tiene sus tiempos para dar a conocer su plan y lo hace en personas que estén totalmente dispuestas a recibirlo. Así las cosas, el mismo señor Jesús les dijo a los religiosos de su tiempo y lo registra desde el verso 39 al 47 de Mateo 18.

Será que Dios no sigue hablando hoy a los religiosos, a los estudiados, a los ateos o a los que simplemente ignoran la palabra?. Dónde esta usted apreciado lector, entre los que escuchan y empiezan o empezaron a vivir la Palabra, o entre los que muy claramente define el verso 47.

Lo invitamos a reflexionar en estos versos, y a tomar una decisión seria sobre lo que hoy es su vida y sobre lo que será su eternidad. Sobre esto también encontrará mucha información en la Biblia.

Así como el señor Jesús dice “por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios”, también habla claramente sobre su presente y futuro.

REFLEXIÓN: La Biblia le habla tan claramente a usted, que esa no podrá ser su excusa!

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viernes, 3 de abril de 2026

LA DIFERENCIA

En alguna oportunidad lo comentamos y a propósito del tema de las últimas reflexiones, es bueno recordar, que de nada somos merecedores, que estamos totalmente desprovistos de la condición original de perfección con la que fuimos creados, y que por el contrario nuestra situación delante de Dios como herederos de Adán es la peor.

Así le duela reconocerlo al ciudadano del común, la forma de vida de la humanidad entera esta totalmente condenada. No importa si se es religioso, altruista o un delincuente de cuello blanco.

Todos los incrédulos (gentiles) están muy lejos “…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Esto debería bastar para buscar juiciosamente una solución.

Es ahí donde está el meollo del asunto, y muestra la clara diferencia entre lo que se merece y lo que no. De acuerdo a lo mencionado antes, nuestra condición de naturaleza caída no da más sino para un castigo.

No obstante, misericordia de Dios impide que recibamos lo merecido en la persona de Cristo, y nos guarda de recibir lo que merecemos. El Señor cargó en Su ser todo lo que nosotros debíamos recibir.

Él pagó la deuda de nuestra condición y de todo el pecado que se ha convertido en una forma de vida para humanidad entera. Él se hizo cargo de algo que no le tocaba, por puro amor y compasión hacia la humanidad que le rechazó y que aún lo hace.

En algún momento hablamos de alguien que viene y gira un cheque que cancela todas nuestras deudas. A cuento de qué?. Esto sólo lo puede hacer Dios en su infinita misericordia frente a nuestra desobediencia.

Pero esto no se queda ahí, ahora hace presencia la Gracia, que nos permite recibir lo que no merecemos “…siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24). Una cosa es la misericordia que nos guarda de recibir lo que merecemos y otra la Gracia que nos permite recibir lo que no merecemos “…tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca” (Romanos 9:15).

Como todo en Dios, se trata de la conjugación de dos palabras cercanamente antagónicas y que hacen la diferencia para todos aquellos que creen en Cristo.

Que usted sea de los que se han hecho acreedores de tan magnifico regalo, ya que los que no, estarán perdidos sin la Gracia y la misericordia que desde siempre ha ofrecido Dios en Su hijo Jesús.

REFLEXIÓN: En ninguna otra parte se conjugan están palabras tan alentadoras para la humanidad!

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martes, 31 de marzo de 2026

CRUJIR

No fui asiduo a las películas de terror en el pasado como incrédulo, es más no soy la persona que frecuente una sala de cine. Siempre o casi siempre me duermo, y el resumen es que para ir a dormir incomodo y pagando, mejor me que en casa.

Por estos tiempos la televisión por cable se ha dado en presentar películas que hacen referencia a los últimos días, y yendo más allá hasta han llamado a una de estas “El Apocalipsis”, cosa que nos hace reflexionar.

Qué tanto de lo que muestran es ficción y qué tanto a la realidad. Aunque con algunas imprecisiones bíblicas, sí se acercan a la verdad, y verlas no mas me genera carga y por supuesto preocupación por los que están por enfrentar esto.

Tal vez no sea en esta generación ni en la siguiente, pero es bueno hacer énfasis en que esto, aunque débilmente representado, sí va a ocurrir. Y es aquí cuando el tema de recibir al Salvador se hace tan imperativo.

Sólo veamos este verso Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos” (Lucas 13:28).

No sé usted, pero a mí me para el pelo el sólo pensarlo a pesar de que por la misericordia de Dios ya no soy parte de ese paseo. Perdón por lo coloquial de la frase anterior, pero es sólo una forma de alivianar la gravedad de esto en mi mente.

Genera escalofríos cuando se miran esas escenas de tragedia y desconsuelo en estas películas; no obstante es bueno resaltar que hasta estos medios del mundo como el cine, están siendo usados por el Señor para llamar a la gente al arrepentimiento.

Cuando todos vayan delante del Señor en su juicio perfecto y se diga “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mateo 25:30).

Una condena inapelable y no como las de los hombres, una de la que ya no se va escabullir nadie así como lo hacen los criminales vulgares de hoy o los de cuello blanco. Una que los va a llevar no sólo por unos meses o años, sino a un tormento de carácter eterno.

El asunto no es fácil, no es de subestimar; no sé en qué lo deje pensando apreciado lector con este comentario. Tal vez ni lo tenga en cuenta más allá de haberlo leído por accidente, pero la verdad es esta.

Verdad inalterable como es toda la palabra de Dios, no esa “verdad” voluble del hombre y que apenas se ajusta a las circunstancias reinantes “Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación” (Salmos 25:5)

REFLEXIÓN: Sólo imagine ese crujir de dientes y piense si podrá soportarlo por la eternidad!

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jueves, 26 de marzo de 2026

LIBRES O ….

Todos los padres se han encontrado en el algún momento corrigiendo, disciplinando o hasta castigando a sus hijos por algo que han hecho. Sé de personajes de cinco años, cogiendo su lonchera y diciéndole a la mamá que se van de la casa por un incidente de estos.

El mundo y la forma de criar a los hijos, ha llegado al extremo de ser los padres los que terminan regañados. Todo esto se hubiera evitado si la humanidad se hubiera limitado a seguir los mandatos de Dios.

En la Biblia hay un mandamiento claro sobre “honrar a padre y madre”, y el hijo que no lo hacía se exponía a ser apedreado por la comunidad. Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová” (Levítico 19:32).

Ya en la adolescencia hablan de querer tener libertad, y de hecho esta misma “pataleta” es la que le hace el incrédulo a Dios cuando por alguna circunstancia se estrella con lo que dice la Biblia.

El hombre prefiere soportar el caos del mundo actual, a adoptar un posición seria delante de Dios. Todos creen que si lo hacen van a terminar limitados y cuando se encuentran con la vida de un creyente que no bebe, que no fuma, que no fornica lo consideran un reprimido.

Lo cierto es que la esclavitud por así decirlo no la impone el Señor, la impone Satanás haciendo que se vea como libertad Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció” (2 Pedro 2:19).

Y esto hace el alcohol con quien lo consume, la droga o los fármacos, el cigarrillo, la pornografía, el sexo, y que los tiene en una paulatina destrucción. Pero hablemos del chisme y otras tantas formas de pecado que el mundo no quiere abandonar en aras de la libertad.

Cuando se les presenta el Evangelio de Cristo, lo consideran retrógrado y que no se ajusta a su patrón de vida. La libertad es algo totalmente diferente a la corrupción y el desenfreno.

El mensaje de salvación está a disposición de todos “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Y llevando algo que sí representa liberación, ”…y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”  (Mateo 11:28 – 30).

Cuando Dios ofrece libertad en Cristo nos dice Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Que este sea el comienzo de una re-ingeniería en su corazón apreciado lector, que se libere de la esclavitud del mundo y se haga libre en Cristo.

REFLEXIÓN: Un día la llamada libertad del mundo, los pondrá en un lugar de eterna esclavitud!

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martes, 24 de marzo de 2026

CONFRONTADOS

Cualquiera de nosotros ha sido confrontado en algún momento de la vida o hemos tenido que hacerlo con alguien. Lo interesante de todo esto, es el hecho que nuestra primera tendencia es a evadir la responsabilidad:

Cuando alguien nos golpea con su carro en la calle y a pesar de ser obvia la falta, es difícil que acepte su responsabilidad en el choque. Es nuestra naturaleza, pero no por eso excusable.

Siempre ha sido algo repudiable y lo encontramos en los primeros días del hombre en Edén, cuando la primera pareja pecó deliberadamente contra el Creador. Lo primero que hizo Adán, fue culpar a Eva y esta no se demoró en culpar a la serpiente.

Habían sido previamente advertidos, no obstante, no se demoraron mucho en traspasar lo ordenado. Esto es apenas el comienzo de lo que hoy vemos en el mundo, sólo que a mayor escala.

Muy pocos son los que aceptan la culpa y se comprometen a enmendarlo. Sobre todo esto se ha escrito lo suficientemente en la Biblia, que a pesar de ser el libro más vendido en el mundo, no podemos decir con seguridad que el más leído.

Pero esto no se queda aquí, cuando evadimos nuestro pecado, acusamos al mismo Dios por permitirlo, y que lejos estaremos de hacernos consientes de la necesidad de un perdón.

De la imperativa necesidad de un perdón y un medio para obtenerlo. Es por esto que nos encontramos con el rechazo a aceptar que somos pecadores. La gente se limita a decir que no han matado a nadie, pero qué hay del resto de lo que se llama pecado.

La mentira, el adulterio, la homosexualidad, la fornicación y un muy extenso etc. Son muchas las formas de pecado y ya a la humanidad las tiene como una forma de vida.

Pero esto tampoco se queda aquí, el individuo promedio por bien que le vaya en esta evaluación, sólo se queda en reconocer que estas cosas son malas si las comparamos con la integridad.

Por una parte y si llega muy lejos, hallará una diferencia entre un mal proceder y la integridad que debería habitar en todos nosotros. Apenas logra vislumbrar que hay bien y que hay mal.

Pero por otra, no llega a ver que hay una gran distancia todavía entre esa utópica integridad para los hombres y la Santidad que únicamente habita en un Dios Santo, Santo, Santo Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable” (Nahúm 1: 3a)

Para cerrar es bueno decir, que si no se entiende lo básico de un pecado, mucho menos se va a entender, que todo este conjunto de tristes comportamientos no son más que el producto de una “condición pecaminosa” heredada de los primeros seres humanos y que debe ser revertida por la única opción que existe: Cristo.

REFLEXIÓN: El pecado no se queda en el simple hecho hacer algo malo!

LA REFLEXION ES PARTE DE LA VIDA!

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