En un acompañamiento de los que el Señor me hace instrumento y de la mano de oración constante, a una persona muy especial, que pese a su firme relación con Cristo tiene sus luchas.
Luchas como las de todos, y no es precisamente por su falta de conocimiento o fe, es porque mientras estemos viviendo en la carne, nos veremos bombardeados por el mundo y sus placeres.
Para todo esto tenemos que estar preparados “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16). La Biblia no sólo nos muestra la verdad de lo que vivimos, sino que nos dice cómo prepararnos y da las estrategias para contrarrestarlo.
No vamos a tener una victoria total o permanente, pero sí daremos la pelea de la mano de Dios. El Señor nos pone al tanto de lo que enfrentaremos, y en versos como Santiago 1:5 nos dice que busquemos Su sabiduría.
Pero todavía somos carne, somos hombres y mujeres que luchan en el caso de los creyentes, qué podemos esperar de los incrédulos?. Ellos simplemente van de tumbo en tumbo y sin conocer siquiera por lo que pasan.
Podríamos de cierta manera decir, que ellos viven más conformes en su triste caminar, pero cuando se ha conocido la verdad, el propósito de vida cambia hacia la integridad y la santidad.
Uno de esos frentes con los que tenemos que lidiar es el desanimo “La congoja en el corazón del hombre lo abate; Mas la buena palabra lo alegra” (Proverbios 12:25), y nada más efectivo que la Palabra de Dios.
Es sólo cuestión de no perder el norte en ese vasto horizonte que nos reta cada día. Son muchas las cosas que se nos presenta en sólo unas horas del día, pero también es de reconocer la permanente protección y bendición de Dios para nosotros.
El entorno puede lucir caótico, la sociedad se puede seguir corrompiendo y los gobiernos corruptos proliferarán, pero nuestra mirada siempre debe estar puesta en lo Alto, en el Invisible.
Nada nos debería robar el gozo de sabernos hijos de Dios, de Su familia, de ser escogidos por Cristo y formar parte de Su Iglesia. El asunto de ser Cristiano no es de subestimarse en ningún momento.
Tenemos las herramientas, las armas para sacarlo adelante; al Espíritu Santo guiando, redarguyendo y transformando nuestras vidas 24/7. Que nada nos robe lo que menciona una vez más la Biblia “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).
REFLEXIÓN: La paz de Dios sólo puede ser robada cuando nosotros mismos lo permitimos!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!