jueves, 29 de octubre de 2026

NECESIDADES

Todos los días nos encontramos con una masa de gente moviéndose en todos los sentidos. De norte a sur, de sur a norte, de oriente a occidente y viceversa; pero todos con un sólo propósito en mente, lograr el sustento.

Desafortunadamente estamos en tiempos en los que hasta los ladrones dicen que salen a trabajar y por supuesto no lo es, sino a robar. No sólo el vulgar ladrón de calle, sino los que van a su trabajo no cumpliendo con sus asignaciones, y hasta los ladrones de cuello blanco.

Todo en aras según ellos de llevar el pan a la casa. Los tiempos de llevar ese pan de manera honorable ha quedado en el pasado tristemente y ya son más los que creen lograrlo de manera deshonesta, que los que realmente lo merecen.

Como lo hemos dicho en el pasado, estamos próximos, pero muy próximos a un tiempo de juicio y nadie lo ve. Y los pocos que los vemos también lo vemos, a veces nos encontramos involucrados en las mismas carreras.

No en la delincuencia, pero si en los afanes propios de esta vida. Una vida prestada porque, ni siquiera nos pertenece, una vida en la que se nos ofreció provisión siempre y cuando viviéramos como Dios quiere.

Tanto se corre, que se deja de lado lo más importante, Su Palabra muy clara por cierto. Esto para recordar al que lo ha olvidado y contarle al que lo ignora, que hemos sido puestos aquí con un solo propósito.

Buscar de Dios, pero no a través de una religión que para nada aprovecha. Una religión no salva y esto es importantísimo de entender; una serie de dogmas y ritos que para nada enseñan la relación directa que debemos tener con Dios a través de Su hijo.

Las necesidades y la forma de cubrirlas ha sido un tema de siglos y el Señor nos da un claro ejemplo con el alimento de Su pueblo en el desierto “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19).

Pero para estos tiempos, en los que los supermercados han tomado el lugar del “maná”, es importante no dejar de lado la clara promesa de Dios sobre quién es el que los pone allí. Promesa que es válida para creyentes e incrédulos, pero sobre todo para Su pueblo.

Una cosa es creer en Dios, y una muy diferente creerle a Dios y es ahí donde radica ser parte de Su pueblo o no. La provisión está, las necesidades pueden ser cubiertas y de hecho lo están, el asunto está en creer.

La Salvación del alma también ha sido provista, está en Cristo, el asunto está en lo mismo, creer y esperar en Él.

REFLEXIÓN: Nada ha sido olvidado o subestimado en el perfecto plan de Dios!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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martes, 27 de octubre de 2026

REPRESENTANTES

Dentro del tema de no tomarse a la ligera las cosas de Dios, nos encontramos con otra parte muy, pero muy importante. Llámense creyentes o incrédulos, las tareas que el Señor encomienda son para tomarse muy en serio.

Por estos días en los que en todo o en casi todo ronda la corrupción, vale la pena resaltar la tarea de la justicia. Nuestras naciones han venido siendo permeadas de una manera nunca vista por los corruptos.

Individuos a los que se les deja en impunidad, y que en el mejor de los casos son llevados a la justicia; pero con qué clase de ejecutores de las leyes.  Este es tristemente un segmento de los servidores públicos, que no saben lo que hacen, o sólo se dedican a manipular la ley desde el lado que les conviene, del estado o de la defensa.

Mentiras van y vienen, y les aseguramos que todos, unos y otros que un día van a dar cuenta delante de Dios por sus acciones. Comenzando por el ofensor, que para nada está dispuesto a declararse culpable.

Ahora media otra figura y muy común, que es ofrecerle beneficios a cambio de delatar a sus cómplices. Qué clase de justicia es está?. La Biblia nunca subestima lo dicho por Dios y simplemente lo declara culpable o inocente.

La justicia de Dios nunca está dispuesta a negociar con el pecado y es por esto que tenemos las cárceles llenas de delincuentes siendo engordados por el Estado. Esto es simplemente una conducta permisiva que nunca va a restaurar una sociedad.

Si vamos a la Palabra encontramos sólo diez mandamientos, no vemos leyes y leyes que se convierten en simples cómplices de la injusticia. Los hombres tanto criminales como los magistrados, se han encargado de violarlos y esto será demandado.

Demandado por una justica perfecta que viene de alguien perfectamente perfecto, que no negocia, que no permite, y al que no se le pasa nada. La única forma de que esta justicia perdone y olvide es cuando hay arrepentimiento y restauración a través de Cristo.

No hay más opciones en este juego y como decimos un día se nos demandará, tanto a los unos como a los otros. Todos se toman la justicia como un juego y estamos como cuando Noé predicaba sobre el diluvio.

Ciento veinte años estuvo embarcado en un maravillo e increíble proyecto para su tiempo, pero no perdió el tiempo como se hace hoy, de predicar sobre el necesario arrepentimiento. Un lapso suficiente de más de una generación, en que la tuvieron la oportunidad de volverse a Dios, pero prefirieron darle a espalda.

Estamos en tiempos en los que el juicio se acerca a grandes pasos; hoy la tecnología desarrollada por el hombre está a punto de destruirlo, pero esta vez no habrá ningún Arca para salvarse, sólo Cristo.

Hay gente consciente y busca soluciones aunque no siempre en el lugar indicado, pero la mayoría se encuentra inmersa en una religión o en la diaria carrera.. El pecado es simplemente parte de su forma de vida y no les interesa cambiarla.

Pero para aquellos que dicen administrar justicia, el mismo Dios les dejó este verso “…Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juzgáis.” (2 Crónicas 19:6). La justicia no es un juego y administrarla menos.

REFLEXIÓN: No hay peor juez que el que administra justicia sin Dios!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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miércoles, 21 de octubre de 2026

CARGA I

Seguimos con nuestro tema, porque es imperativo entender estos dos lados en la problemática de la Gran Comisión. Por una parte analizábamos la indiferencia o pasividad de la iglesia; pero ahora hablaremos de aquellos que necesitan entender el mensaje.

Ateo o religioso de manera práctica es lo mismo a la vuelta de la esquina, y fallan por lo más importante: por “no creer”. Es tan definitivo lo uno como lo otro, y es algo tan sencillo como complicado; sencillo porque sólo se trata de creer, y complicado porque la perdición eterna está “tal vez” a unos segundos no más.

Para esto el Señor nos ha dejado un verso en la Biblia que nos dice en una sola frase la esencia de todo “De pecado, por cuanto no creen en mí;” (Juan 16:9).

El ateo se ve muy lejos según él, de ser objeto de la manipulación de una religión retrógrada y mandada a recoger. El religioso cree no poder renunciar a unos conceptos de hombres heredados en el mejor de los casos por costumbre.

El asunto y de acuerdo a la Biblia, es poder sustraerse de prejuicios de cualquier clase y sólo creer como niños “…y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3).

No se trata de hacerse parte de algún complejo entramando de prohibiciones y normas, se trata de establecer una genuina relación con el Dios Creador de todo. De usted y de mí, de todos los que han pasado por esta tierra a lo largo de miles años, los que pasan y los que pasarán.

El tiempo ha dejado muchos creyentes en todas las generaciones, está dejando y habrá de recoger a otros en el futuro, pero desafortunadamente son más los incrédulos, que los que sólo se han limitado a creer.

A estas alturas, a usted que está en cualquiera de las partes involucradas en esta reflexión, queremos preguntarle cuál es su posición. No sobra para nada recordar que el tiempo corre, y que ya estamos viviendo en los últimos.

El Señor ha mostrado todo Su plan en la Biblia, una palabra inerrante que para nada ha cambiado a lo largos de los siglos, que se sigue cumpliendo y sobre la que nos habrá de tomar cuentas. Tanto a unos como a otros, en cuál de estos se encuentra usted?.

No se trata de infundir terror, ni más faltaba, sólo queremos recordarle la importancia de no solo creer si así se encuentra, sino de ser parte activa de los que ya creen y tienen como principal tarea llevar a otros al Camino.

Haríamos bien en recordar cómo nos iba con nuestros padres cada vez que no cumplíamos con las responsabilidades en casa. Un día no muy lejano, el Padre de la humanidad hará lo propio con creyentes e incrédulos.

En dos escenarios diferentes, pero nuestra venida a este mundo no fue como o hemos dicho antes, para vivir en la opulencia o en la miseria; sólo tiene un propósito y es el de “creer” para pasar la eternidad “con o sin” Dios.

REFLEXIÓN: La responsabilidad siempre está, no importa en cuál lado se encuentre usted!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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lunes, 19 de octubre de 2026

CARGA I

Seguimos con nuestro tema, porque es imperativo entender estos dos lados en la problemática de la Gran Comisión. Por una parte analizábamos la indiferencia o pasividad de la iglesia; pero ahora hablaremos de aquellos que necesitan entender el mensaje.

Ateo o religioso de manera práctica es lo mismo a la vuelta de la esquina, y fallan por lo más importante: por “no creer”. Es tan definitivo lo uno como lo otro, y es algo tan sencillo como complicado; sencillo porque sólo se trata de creer, y complicado porque la perdición eterna está “tal vez” a unos segundos no más.

Para esto el Señor nos ha dejado un verso en la Biblia que nos dice en una sola frase la esencia de todo “De pecado, por cuanto no creen en mí;” (Juan 16:9).

El ateo se ve muy lejos según él, de ser objeto de la manipulación de una religión retrógrada y mandada a recoger. El religioso cree no poder renunciar a unos conceptos de hombres heredados en el mejor de los casos por costumbre.

El asunto y de acuerdo a la Biblia, es poder sustraerse de prejuicios de cualquier clase y sólo creer como niños “…y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3).

No se trata de hacerse parte de algún complejo entramando de prohibiciones y normas, se trata de establecer una genuina relación con el Dios Creador de todo. De usted y de mí, de todos los que han pasado por esta tierra a lo largo de miles años, los que pasan y los que pasarán.

El tiempo ha dejado muchos creyentes en todas las generaciones, está dejando y habrá de recoger a otros en el futuro, pero desafortunadamente son más los incrédulos, que los que sólo se han limitado a creer.

A estas alturas, a usted que está en cualquiera de las partes involucradas en esta reflexión, queremos preguntarle cuál es su posición. No sobra para nada recordar que el tiempo corre, y que ya estamos viviendo en los últimos.

El Señor ha mostrado todo Su plan en la Biblia, una palabra inerrante que para nada ha cambiado a lo largos de los siglos, que se sigue cumpliendo y sobre la que nos habrá de tomar cuentas. Tanto a unos como a otros, en cuál de estos se encuentra usted?.

No se trata de infundir terror, ni más faltaba, sólo queremos recordarle la importancia de no solo creer si así se encuentra, sino de ser parte activa de los que ya creen y tienen como principal tarea llevar a otros al Camino.

Haríamos bien en recordar cómo nos iba con nuestros padres cada vez que no cumplíamos con las responsabilidades en casa. Un día no muy lejano, el Padre de la humanidad hará lo propio con creyentes e incrédulos.

En dos escenarios diferentes, pero nuestra venida a este mundo no fue como o hemos dicho antes, para vivir en la opulencia o en la miseria; sólo tiene un propósito y es el de “creer” para pasar la eternidad “con o sin” Dios.

REFLEXIÓN: La responsabilidad siempre está, no importa en cuál lado se encuentre usted!

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jueves, 15 de octubre de 2026

LA CARGA

No sé para usted apreciado lector creyente, pero para mí es una carga permanente el incrédulo. Y no porque tenga muchos amigos y familia extendida en esa condición, sino porque esta debería ser una preocupación de primer orden para toda la Iglesia de Cristo.

Usted debe recordar el encargo de Jesús “…Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo…” (Mateo 29:19). Esta fue una tarea entregada a cada uno de nosotros y no solo le corresponde a los pastores, evangelistas o misioneros. Es como cuando sus padres en algún momento le encargaban tender la cama o lavar la loza.

Esta no era una tarea optativa o de la madre solamente, era algo que usted debía hacer y hay de usted si no la cumplía. Si estamos hablando en simples términos humanos, de elementales roles dentro del núcleo familiar, qué podemos decir de un encargo tan delicado como el dejado por el Señor.

Estamos hablando de salvar almas, no de lavar unos platos, y le aseguro, que así como sus padres le llamaban a cuentas, así también lo hará el Señor. Un día Él nos habrá de preguntar qué hicimos con nuestros talentos “Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (Mateo 25:28,29).

Esto no es algo para tomarlo a la ligera, cada miembro de la Iglesia de Cristo debería estar consciente de esto.

Es triste mencionar la indiferencia de la iglesia, que sólo se sienta a esperar que la cuiden. Cada vez desde el púlpito si es que así todavía lo llaman, se exhorta a las ofrendas para mejorar las instalaciones de la congregación, pero dónde está la tarea por hacer?.

Sillas más cómodas y abullonadas para dormir durante el mensaje, una guardería bien dotada para mantener a los niños jugando en lugar de enseñarles Palabra y para que los padres puedan dormir tranquilos.

No estamos exagerando, esa es la iglesia de hoy, que no sólo se distingue por su falta de acción genuina dentro del roll de la Salvación, sino porque duerme sobre los laureles que propició el sacrificio de Cristo.

Pero vamos brevemente a la otra parte complicada de la ecuación, esta es tan angustiante como la primera y se trata de lo difícil que se hace hacer entender al incrédulo su condición. Para esto seguiremos con el tema en la próxima reflexión.

REFLEXIÓN: Es hora de dimensionar la importancia del Mensaje como la necesidad de ser entregado!

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