No fui asiduo a las películas de terror en el pasado como incrédulo, es más no soy la persona que frecuente una sala de cine. Siempre o casi siempre me duermo, y el resumen es que para ir a dormir incomodo y pagando, mejor me que en casa.
Por estos tiempos la televisión por cable se ha dado en presentar películas que hacen referencia a los últimos días, y yendo más allá hasta han llamado a una de estas “El Apocalipsis”, cosa que nos hace reflexionar.
Qué tanto de lo que muestran es ficción y qué tanto a la realidad. Aunque con algunas imprecisiones bíblicas, sí se acercan a la verdad, y verlas no mas me genera carga y por supuesto preocupación por los que están por enfrentar esto.
Tal vez no sea en esta generación ni en la siguiente, pero es bueno hacer énfasis en que esto, aunque débilmente representado, sí va a ocurrir. Y es aquí cuando el tema de recibir al Salvador se hace tan imperativo.
Sólo veamos este verso “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos” (Lucas 13:28).
No sé usted, pero a mí me para el pelo el sólo pensarlo a pesar de que por la misericordia de Dios ya no soy parte de ese paseo. Perdón por lo coloquial de la frase anterior, pero es sólo una forma de alivianar la gravedad de esto en mi mente.
Genera escalofríos cuando se miran esas escenas de tragedia y desconsuelo en estas películas; no obstante es bueno resaltar que hasta estos medios del mundo como el cine, están siendo usados por el Señor para llamar a la gente al arrepentimiento.
Cuando todos vayan delante del Señor en su juicio perfecto y se diga “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mateo 25:30).
Una condena inapelable y no como las de los hombres, una de la que ya no se va escabullir nadie así como lo hacen los criminales vulgares de hoy o los de cuello blanco. Una que los va a llevar no sólo por unos meses o años, sino a un tormento de carácter eterno.
El asunto no es fácil, no es de subestimar; no sé en qué lo deje pensando apreciado lector con este comentario. Tal vez ni lo tenga en cuenta más allá de haberlo leído por accidente, pero la verdad es esta.
Verdad inalterable como es toda la palabra de Dios, no esa “verdad” voluble del hombre y que apenas se ajusta a las circunstancias reinantes “Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación” (Salmos 25:5)
REFLEXIÓN: Sólo imagine ese crujir de dientes y piense si podrá soportarlo por la eternidad!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!