martes, 17 de febrero de 2026

POBLACIONES

Cuando leemos la Biblia, nos encontramos con una serie de términos y especialmente en las de versiones antiguas, que nos hace preguntar a qué se refieren. Por estos días y pendiente de un estudio que se está realizando, el Señor me ponía uno bien particular.

Se trata de los grupos de personas o poblaciones que se registran en la Palabra y especialmente en el Nuevo Testamento. Tenemos muy claro el hecho de que el pueblo judío es uno apartado desde Abraham para ser Su elegido entre las naciones “Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra.” (Deuteronomio 14:2).

Posteriormente se habla del pueblo gentil, que implica todos los demás pueblos de la tierra diferentes a Israel. Dentro de estos, clasificamos a todos los que no somos decendencia de Abraham en la carne.

El verso anterior lo dice claramente, y es bueno entender, que somos de alguna manera descendencia de Abraham y no simplemente tomar partido por aquellos que muestran su antisemitismo Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.Génesis 12:2,3)

De hecho estamos viendo la bendición para los que bendigan a este pueblo y la maldición para los que procuran su mal. En un mundo tan convulsionado como el nuestro, es común ver a la gente tomando partido por los que los persiguen sin contemplar la palabra de Dios.

Pero regresando al tema que nos ocupa, seguimos hilando más delgado en cuanto a los grupos que hoy por hoy pueblan la tierra. Se trata claramente de tres y son dos que buscan de Dios y aquellos que le rechazan.

En el Antiguo Testamento se mencionan dos y se remiten a judíos y gentiles. La descendencia directa y en la sangre de Abraham y los gentiles como todos aquellos que para nada se acercan genéticamente a Él.

Ya en el Nuevo, nos encontramos el primero, el segundo y un tercero que es la Iglesia de Cristo. hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; …, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.(1 Corintios 10:31-33).

De entre ese pueblo gentil (incrédulo y no judío), se deriva un tercer grupo que acepta el plan de salvación de Dios en Su hijo Jesús, y por supuesto pasa a constituir la Iglesia Cristiana “…ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios”.

A pesar de que el Evangelio ha sido y sigue siendo difundido a todo el mundo, la Palabra hace una clarísima diferencia entre estos grupos y que determinará el futuro eterno de cada uno de estos.

REFLEXIÓN: Pertenecer a uno de estos es una decisión personal e intransferible!

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jueves, 12 de febrero de 2026

LA CARGA

Tiempo atrás comentaba una de las anécdotas con nuestro hijo, en esta ocasión por alguna circunstancia o pilatuna, había torcido una lampara de pie. En su intento por solucionar le hizo tal presión a la base que terminó por quebrarla.

Él siempre trató y aún de adulto, a veces se encuentra luchando con esto, su tendencia a solucionar por sus propios medios, hasta que recuerda a alguien que lo Todo lo puede.

Esto me recuerda de otra historia, en la que un niño estaba tratando de levantar algo muy pesado, cuando su padre entró en el cuarto y le pregunto: “Hijo, ya has utilizado todas tus fuerzas?”.

El niño respondió que sí, pero su padre le dijo “No”. Aún no has pedido mi ayuda, en una clara alusión a que el por ser adulto sí tenía la fuerza necesaria para levantar ese peso inmanejable para el pequeño.

Pero más allá de que esto se quede en sólo anécdotas o recuerdos, es tiempo de recordar que como creyentes o incrédulos nada podemos hacer sin la intervención del Señor Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28).

Desde este verso vemos cómo Jesús, invita a los no creyentes a entregar sus cargas que no han podido solucionar con una religión. Les llama a creer y luego como creyentes tener otro tipo de vida “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).

Hoy y luego de muchos años en el Evangelio, todavía experimentamos este llamado en la seguridad de que nada podemos hacer en nuestras fuerzas y nos muestra que Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.” (Salmos 84:5).

Por fuerte, rico o poderoso que sea el que está al lado, nada podrá solucionar si no está en la voluntad de Dios “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová” (Jeremías 17:5).

Existe demasiada evidencia bíblica como para ignorarla, es solo que el hombre común esta acostumbrado a solucionar por sí mismo, y nada más lejano de la Palabra. Siempre nos encontramos con entidades internacionales tratando de solucionar guerras, conflictos o desastres, pero sin contar con la voluntad del que Todo lo puede.

Un día se encontraran de manera colectiva y personal con esta verdad que siempre estuvo ahí, que muchos les repitieron y nadie escucho. Un día entenderán esa verdad tan esquiva para algunos, pero tan evidente para otros; lo triste de esto es dónde estarán.

Esta es una de las muchas verdades consignadas en la Biblia que todo el mundo desprecia; que tienen en algún anaquel de sus casas, pero que nadie lee y menos estudia.

REFLEXIÓN: El hombre nada ha logrado en sus fuerzas más allá de propiciar desastres!

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martes, 10 de febrero de 2026

CONGOJA

En un acompañamiento de los que el Señor me hace instrumento y de la mano de oración constante, a una persona muy especial, que pese a su firme relación con Cristo tiene sus luchas.

Luchas como las de todos, y no es precisamente por su falta de conocimiento o fe, es porque mientras estemos viviendo en la carne, nos veremos bombardeados por el mundo y sus placeres.

Para todo esto tenemos que estar preparados Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16). La Biblia no sólo nos muestra la verdad de lo que vivimos, sino que nos dice cómo prepararnos y da las estrategias para contrarrestarlo.

No vamos a tener una victoria total o permanente, pero sí daremos la pelea de la mano de Dios. El Señor nos pone al tanto de lo que enfrentaremos, y en versos como Santiago 1:5 nos dice que busquemos Su sabiduría.

Pero todavía somos carne, somos hombres y mujeres que luchan en el caso de los creyentes, qué podemos esperar de los incrédulos?. Ellos simplemente van de tumbo en tumbo y sin conocer siquiera por lo que pasan.

Podríamos de cierta manera decir, que ellos viven más conformes en su triste caminar, pero cuando se ha conocido la verdad, el propósito de vida cambia hacia la integridad y la santidad.

Uno de esos frentes con los que tenemos que lidiar es el desanimo La congoja en el corazón del hombre lo abate; Mas la buena palabra lo alegra (Proverbios 12:25), y nada más efectivo que la Palabra de Dios.

Es sólo cuestión de no perder el norte en ese vasto horizonte que nos reta cada día. Son muchas las cosas que se nos presenta en sólo unas horas del día, pero también es de reconocer la permanente protección y bendición de Dios para nosotros.

El entorno puede lucir caótico, la sociedad se puede seguir corrompiendo y los gobiernos corruptos proliferarán, pero nuestra mirada siempre debe estar puesta en lo Alto, en el Invisible.

Nada nos debería robar el gozo de sabernos hijos de Dios, de Su familia, de ser escogidos por Cristo y formar parte de Su Iglesia. El asunto de ser Cristiano no es de subestimarse en ningún momento.

Tenemos las herramientas, las armas para sacarlo adelante; al Espíritu Santo guiando, redarguyendo y transformando nuestras vidas 24/7. Que nada nos robe lo que menciona una vez más la Biblia “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

REFLEXIÓN: La paz de Dios sólo puede ser robada cuando nosotros mismos lo permitimos!

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viernes, 6 de febrero de 2026

HISTORIAS

Muchas, muchísimas historias son las que se tejen en el mundo y si nos pusiéramos a contarlas nos encontraríamos con algo nada sorprendente y reiterativo, el orgullo del hombre.

Por todo el mundo y en todos los tiempos, encontraremos estatuas, bustos y libros con biografías y autobiografías, que lo único que hacen es exaltar las escasas cualidades humanas.

Se hace énfasis en las proezas, las palabras, los logros y las victorias, pero nadie pone de manifiesto las falencias, los vicios o las adicciones de todos esos hombres y mujeres que exaltamos.

El rico se vanagloria en sus riquezas y el científico en sus descubrimientos, y la constante ha sido, es y será el “yo”. Nada más lejos de la realidad que nos acude como seres humanos creados por un Dios Todo poderoso.

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, …, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, … y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza” (Deuteronomio 8:11 - 17).

La advertencia es clara, pero la caída ha sido recurrente y en todas las generaciones. El mundo presente, es uno en el que la gente vive del yo y de lo que hace. Del ya y nadie puede esperar en la voluntad del que todo lo creó.

Sirviendo a los ídolos que el hombre mismo ha hecho, no sólo a las imágenes de piedra o madera como lo mencionamos días atrás en otra reflexión, sino a cosas tangibles como las posesiones físicas y el dinero o intangibles como el estudio, el pensamiento o sus títulos.

El mandamiento sigue siendo igualmente claro cuando dice “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, …. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.” (Deuteronomio 8:18,19).

Para buen entendedor pocas palabras, además de muy claras. Lo cierto es que el hombre y mujer del promedio, se alejan cada vez más de Dios y sus preceptos; el declive moral se pronuncia cada vez más y el desenlace es inevitable.

El individuo se mira en el espejo, pero no para considerar su miseria, sino para exaltar su pequeñez. Por donde usted vaya la condición es la misma, sólo que de otro color, raza o idioma.

REFLEXIÓN: Es una lástima que la constante sea el alejamiento y no el acercamiento a Dios!

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martes, 3 de febrero de 2026

UN EDICTO

A lo largo de la historia de la humanidad, se han dado decisiones que en general procuran el bienestar de los pueblos. Leyes que protegen a los niños, las mujeres, los adultos mayores y otras, pero no faltan las excepciones.

Obviamente no son la norma general, pero sí han sido de gobiernos autoritarios que en la búsqueda de llenar deseos egoístas han llegado al genocidio. Vemos como ejemplo relevante y relativamente cercano lo ocurrido durante la segunda guerra mundial con la persecución al pueblo judío.

Todos los días las noticias nos cuenta sobre lo que pasa en Asia y África en la actualidad, donde se hostiga, persigue y se extermina pueblos enteros sin que la comunidad internacional se pronuncie.

Tenemos ejemplos cercanos de pueblos en América Latina obligados al exilio por manos criminales y que tampoco deberían ser ignorados. Al fin y al cabo estos eventos van a repercutir en el resto del planeta.

Leyes o decretos de hombres impíos, pero para la reflexión que nos ocupa un “edicto”. Por uno de estos se condenó a todo un pueblo, pero por otro fue liberado. Hablamos del emitido por Amán, enemigo de los judíos en tiempos de Ester y firmado por el rey Asuero.

Y fueron enviadas cartas por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un mismo día, … y de apoderarse de sus bienes” (Ester 3:13).

Todos, jóvenes, ancianos, niños y mujeres dice, y de esta misma forma se encuentra toda la humanidad en uno dado por Dios mismo “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” (Génesis 3:19).

Esta fue una condena de un alcance global y sobre toda la humanidad que todavía está vigente. Para judíos y gentiles. La de Asuero alcanzaba apenas un pueblo en ese entonces, pero desde la caída y hasta el fin de los tiempos el del Señor es para cada ser humano.

Cuando se supo el origen de la reina Ester, se promulgó otro que cancelaba el primero y de esta manera el pueblo judío se salvó de la exterminación. En el caso de Dios tenemos otro edicto que en razón del sacrificio de Cristo, salva a los que se acogen a este.

Es bueno entender, que este edicto ha sido entregado para toda la humanidad como lo veíamos en reflexión anterior, y lo único que obsta en esta salvación eterna ofrecida por Dios, es una decisión que nadie puede tomar por usted.

De cada uno de nosotros, depende que este edicto salvador en Cristo sea efectivo y no por un tiempo determinado aquí en la tierra, sino por toda la eternidad.

REFLEXIÓN: Así como una ley condena, otra puede salvar y este es el caso de Jesús!

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