jueves, 8 de octubre de 2026

MORIRÁN

Cuando nos encontramos como creyentes frente a una negativa por parte de algún incrédulo, nos da tristeza, porque sabemos lo que viene para esa o esas personas. Días atrás me encontré en cuestión de unos minutos con dos situaciones, pero sólo les comentaré sobre una de estas hoy.

Estábamos de vacaciones con mi señora y nuestro hijo, y para nosotros no hay oportunidad a perder cuando compartir de Cristo se trata. Esta vez escogimos unos días de playa, y aunque no vamos a tirarnos al sol, para literalmente asarnos vivos como lo hace la gente, sí disfrutamos de ciertos sitios de tranquilidad y paisaje.

Personalmente me levanto todas las mañanas a eso de las 5:30 para caminar unos cuantos kilómetros de playa, descalzo, dejando que el agua me refresque y viendo las conchas, los cangrejos, las aves y toda esa multiforme creación con la salida del sol.

Lo he mencionado en varias oportunidades, nada me impresiona de lo hecho por el hombre, sólo lo logra y de manera especial la persona del Señor y su creación. He vivido por varios años a la orilla del mar y cada vez que lo veo, le doy gracias.

Pero volviendo a cuento, llamamos un vehículo de aplicación al hotel para que nos llevara y dar una vuelta por parte de la ciudad. Destino turístico por supuesto y mientras arrancábamos, divisamos el arco iris entre las montañas. Le contamos al conductor que días atrás otro de ellos nos decía que allá cuando sale el arco es que ya no llueve.

El conductor en su clásico acento de costa y muy animado nos dijo, que no nos habían dicho la historia completa. Que si la queríamos oír, a lo que nosotros no tuvimos reparo.

Lo cierto, es que comenzó a describir aquel relato bíblico de Génesis, en el mezclaba a Noé con Jesús, el diluvio con los últimos tiempos y otras “leves” imprecisiones. Lo escuchamos con respeto y haciendo algunas acotaciones cuando nos daba oportunidad de hablar.

El viaje terminó, pero antes de dejar el carro le pedí al señor que hiciera una captura de unos de los ministerios radiales en los que sirvo, haciéndole el amable comentario de que si nos escuchaba, allí iba a aprender mucho de la Biblia y el arco iris.

Lo que asombra, es la falta de conocimiento de la gente y a todo nivel, ricos y pobres, y uno solo siente tristeza, cuando recuerda la clara advertencia de Jesús “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.” (Juan 8:24).

Han participado en mucha o poca religión, pero cualquiera que sea el caso, que poco les han enseñado sobre las verdades bíblicas. De las verdades que salvan y de la ignorancia que mata por la eternidad.

REFLEXIÓN: De oídas la mayoría de la gente se pierde, pero de oídas también otros pocos se salvan!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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martes, 6 de octubre de 2026

NO ERA ATEO

Cuántas veces se ha preguntado sobre las razones que llevaron a Caín a matar a su hermano?. Esta es una de esas preguntas, en las que se produce una especie de laguna y que lo pone a pensar a uno como creyente.

Para comenzar, es importante entender que sus padres no eran ateos. Luego de su caída en el Edén y al verse descubiertos en su pecado, trataron de ocultarse al verse desnudos. Tuvieron la capacidad de distinguir entre el bien y el mal y por esto se escondían de Dios cubiertos con hojas.

Dios tuvo que darles unos delantales de piel para cubrir su desnudez y la obtuvo de animales en un sacrificio que implicó derramamiento de sangre. Un sacrificio para perdón, y de paso se mostró la necesidad de hacerlo con regularidad, pues siempre pecamos.

O sea que tanto el joven Caín como Abel, tenían ese trasfondo religioso que implicaba llevar de lo mejor de lo producido al Señor. “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya” (Génesis 4:4,5).

Esto mismo es lo que ocurre en la actualidad, la Biblia es muy clara en cuanto al sacrificio que nos da salvación. Es la muerte de Cristo en la cruz, el derramamiento de sangre de Jesús hizo la diferencia.

La ofrenda de Caín era tal vez lo mejor de la tierra, pero de una tierra ya maldecida por Dios. Sólo la sangre ha sido el medio para lograr la expiación del pecado, Abel lo entendió, y Caín se rehusó a hacerlo como lo hace la mayoría de la humanidad hoy.

Las personas dicen creer en Dios, eventualmente escuchan Su mensaje, en el mejor de los casos lo estudian; pero no le creen. Pretenden lograr el perdón a través de una religión y así no es.

Tenemos claro que este varón no era ateo o gnóstico, era un religioso sí; pero que no quiso obedecer. En que punto de este relato se identifica usted?. Es usted tal vez ese religioso que busca irse con Dios después de la muerte por sus buenas obras?.

Quiere reemplazar el sacrificio de Jesús con una donación, con un rezo, con una vida piadosa o convirtiéndose en un filántropo para calmar su condición de pecado?.

Que no le pase lo de Caín, que quiso hacer tal vez lo mejor en sus fuerzas, que trabajó muy duro para llevar lo mejor que tenía; pero se equivocó en los más importante, en la obediencia que ha sido, es y será determinante en nuestro destino eterno.

Y si esto le pasó a Caín siendo un religioso, qué le pasará a los que rechazan de plano la palabra de Dios y se la pasan el club, en el viaje, en las compras y las demás frivolidades del mundo?.

REFLEXIÓN: No es sólo querer hacer lo mejor, es acatar lo establecido por Dios!

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jueves, 1 de octubre de 2026

LAS MISMAS

La humanidad entera se encuentra en una lucha permanente por diversas cosas; la comida, el trabajo, la salud física y todas las aristas propias del diario vivir. Por las necesidades básicas en la tierra, pero pocos se ocupan de las eternas.

Los incrédulos en el mejor de los casos recitan rezos preestablecidos por religiones y a veces con apartes tomados de la Biblia, pero al fin rezos. El creyente en su nueva condición sabe de primera mano a quien buscar, pero a veces lo olvida.

Ya en el segundo segmento, en el de los creyentes, cada vez que nos enfrentados a retos o pruebas de carácter físico y espiritual, recurrimos al Señor en busca de ayuda. Es una lástima que a veces lo hacemos sólo luego de haber agotado los recursos.

Le pedimos que nos dé soluciones, y ahora queremos ser específicos en la parte espiritual. Esto en razón de que por más que seamos cristianos, siempre tendremos luchas; pero son las mismas que tuvo el Señor Jesús en la tierra.

Hoy y luego de Su resurrección, Él es ese Hijo de Dios, victorioso; pero cuando estaba aquí, fue un ser humano como usted o yo “…porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Corintios 10:4). Y es ahí a donde vamos, las armas que Jesús utilizó como hombre, son las mismas que nosotros tenemos a nuestra disposición.

Cuando el diablo le tentaba en el desierto, Su respuesta siempre tuvo que ver con lo que dice en la Biblia “Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4), (4:6). (4:7), (4:10). Y si esto fue suficiente para él como hombre, así lo es y será para nosotros.

Como hombre y a pesar de ser el Hijo de Dios, Él no tuvo la guerra ganada hasta que se levantó de los muertos. No es consuelo de tontos decir que somos como Jesús y quedarnos allí derrotados.

Estamos habilitados para tener la victoria por un lado como creyentes y por otro lado, porque ya somos victoriosos en Cristo. No tenemos que luchar para lograrla, el Señor ya ganó esa victoria para los que le creemos y nada lo va a cambiar.

Así las cosas, no deberíamos presentarnos delante de Dios en oración como derrotados, a clamar por victoria sobre el pecado, la victoria ya está dada en cabeza de Cristo.

REFLEXIÓN: Cuando uno va a la fija como en este caso, que más puede pedir?

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martes, 29 de septiembre de 2026

YA LO SABÍA

Días atrás comentábamos en reflexión, que lo único que me impresiona y nos debería impresionar a todos, es el todo poder del Señor. Su poder, su presciencia, omnipresencia y omnisciencia entre otras de sus características.

El rey Salomón escribía en el libro de Eclesiastés, que nuestras metas como humanos deberían estar por encima del sol; en pocas palabras mirar a Dios y no a todo lo que hoy está y mañana no.

“Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol?” (Eclesiastés 2:22), nada más claro que esto; pero cuando este hombre se dedica a mirar únicamente lo que hay en la tierra, pierde.

Y lo pierde todo, porque lo que se tiene aquí, aquí se queda, y por si fuera poco perder el producto del esfuerzo de una vida entera, se pierde también de la eternidad con Dios. De ahí, la impajaritable necesidad de mirar al Creador.

Lo triste de todo esto, es que el Señor ya sabe el desenlace de todo. La necedad y triste ignorancia en la que está sumida la humanidad. Días atrás me veía en la necesidad de trasladar un carro en grúa para la casa.

Solicité el servicio y aunque no muy rápido, llegó; subimos el carro, me subí en la cabina del camión y arrancamos a nuestro destino. El conductor resultó un personaje muy simpático en principio, pero sumido en una total falta de conocimiento de Dios.

Religioso, pero en una ignorancia que según él, le permite cuestionar a Dios sobre el “por qué no aparece otra vez y arregla esto”. Por supuesto yo traté de absolver algunas de sus preguntas, pero era como hablarle al camión, ya para terminar el servicio, me dijo que tuviera cuidado con lo que sabía de Dios, poque me podía volver loco.

Y así vive la mayoría, considerándose en el derecho de increpar al Señor, pero sin saber que su misma condición, lo único que hace es condenarlos más y más. Por fortuna el Señor lo sabe todo, tiene la lectura perfecta de cada corazón y no ahora, sino desde el principio.

“…Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2:24,25); esto ha pasado desde la eternidad y será hasta la eternidad.

Dios conoce la totalidad de nuestros pensamientos, nada le es ajeno y muy poco o ningún problema va a tener cuando nos tenga frente a Él para juzgarnos por nuestra ignorancia, por lo que hicimos y sobre todo, por lo que dejamos de hacer.

“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” (Juan 3:18). No creer, va a ser un factor definitivo para los que viven en función de lo que pasa debajo del sol.

REFLEXIÓN: Dios lo sabe todo y la ignorancia, no será una excusa válida delante de Él!

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viernes, 25 de septiembre de 2026

CREER Y CONFIAR

Muy frecuentemente escuchamos en el ministerio de seguimiento y consejería los testimonios de gente, que aún creyente se desanima frente a la falta de lealtad de alguien cercano.

En principio, se nos ha enseñado desde la casa paterna a no confiar en ningún desconocido, en nadie que se nos acerque en la calle. Estos son tiempos en los que para los que vivimos en las grandes ciudades, es un riesgo inclusive recibir ayuda.

Es de esperarse cualquier cosa en la calle y de cualquiera, es más, la gente anda tan predispuesta con su entorno, que cuando uno se acerca con voluntad de servicio lo rechazan.

Se debe ser muy cauteloso para aproximarse y lograrlo. De la calle vaya y venga, pero de la propia casa es algo que nos pone a pensar. La Biblia es muy clara al respecto sin esperar que construyamos un muro de aislamiento con los propios Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa.” (Miqueas 7:6).

Y no hay que ir muy lejos para constatarlo, al interior de algunas familias se cosen cosas inauditas. Y no se diga cuando alguna herencia hace estragos entre los que un día decían amarse.

Nada más palpable para probar el carácter de los miembros de una familia que un testamento. Sé de hijos que han desaparecido a su madre por unos cuantos pesos, y si eso hace uno con su progenitora, qué se puede esperar del resto?.

De hecho en casa se nos enseñaba al respecto con un dicho no muy conocido “No diga todo lo que sabe, ni gaste todo lo que tiene”; pensamiento de incrédulos, pero que refleja lo que se vive en el día a día.

Pero hay más “No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca.” (Miqueas 7:5), es una afirmación bastante fuerte y que descalifica hasta la persona con la que uno duerme.

Esto en la idea de que el Señor es el único que permanece fiel y todos, absolutamente todos somos proclives al pecado y en cualquier momento podemos fallar (pecar) contra nuestros más cercanos.  

Así las cosas, estos textos parecieran marginarnos de todo y de todos, pero a lo que apunta realmente, es a hacer entender que si vamos a confiar en alguien, que se en Dios mismo. Sólo el Señor merece nuestra confianza “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová” (Jeremías 17:7).

Es bueno decir, que en algún punto de la vida, debemos creerle a alguien; pero nunca perder de vista que el que tiene toda nuestra confianza es el Señor.

REFLEXIÓN: El que confía en hombres no será respaldado por Dios!

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