martes, 4 de agosto de 2026

IMAGENES

Por siglos y especialmente a través de las religiones, se le ha vendido a sus seguidores imágenes que han optado por llamar santos y que ellos mismos diseñan. Otros los han tomado de las Escrituras, pero nadie sabe cómo eran ellos realmente.

La Biblia dice claramente que A Dios nadie le vio jamás;…” (Juan 1: 18a), y para no sacar este verso de contexto, es bueno leer el siguiente, en donde se afirma que la única oportunidad en que hombres le vieron fue a través de Su hijo “…el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.” (Juan 1:18b).

Lo conocieron muchos hombres de su tiempo comenzando por sus discípulos, pero al Padre no se le ha visto y menos a Su Espíritu. Conocieron y experimentaron Su presencia física; pero nadie le tomó un foto.

El Jesús que nos dieron a conocer por dibujos en el pasado, hablaba de un personaje claramente blanco y facciones anglosajonas. De ojos claros y rubio, pero resulta que como judío que era en la carne, podemos acudir a la descripción que se nos da de Abraham.

Un hombre de rasgos semitas, piel morena, cabello oscuro y una constitución fuerte por su trabajo nómada en el desierto. Nada que ver con lo que registran las pinturas, y de ahí el choque que recibimos hoy al ver sus series.

La última vez que lo vieron  sus discípulos y algunas mujeres que le apoyaban, lo hicieron cuando era tomado de la tierra para ir al cielo, pero tampoco hay registro visual de esto. Alguna información que se trasladó de manera verbal por algunos años y nada más.

En estos tiempos de tecnología y de tanto tema visual que nos invade, es bueno reflexionar sobre esto y confiar en que lo que tenemos de Dios en su Palabra es suficiente. A Dios le conocemos por lo que dice la Biblia y eso nos debe bastar.

El trabajo de muchos artistas es digno de exaltar en lo que tiene que ver con sus técnicas y habilidad para pintar o dibujar rostros, pero a Cristo se le conoce en la Palabra. Sólo el que ha creído puede hacerse una idea bastante cercana de cómo es Él.

La Biblia lo describe como alguien en su misión redentora, su humildad, su poder, su carácter de siervo y otros muchos atributos, que a través del Espíritu Santo nos da una idea bastante clara de su personalidad.

Idea que no se debe quedar en un simple rezo, sino en la necesidad de imitarlo y cada vez parecernos más a Él. Él es el ejemplo perfecto a seguir, y la tarea es lograr por lo menos algo de lo que Él es en lo espiritual y no en la carne.

Por eso es que el Señor condena claramente la idolatría, en la idea de que los hombres no se peguen de una imagen, sino del Dios vivo. El que ha creído pintar a Jesús, es porque no lo conoce, sólo se lo imagina.

REFLEXIÓN: A quién conoce y sigue usted, a una imagen o al Dios vivo?

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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jueves, 30 de julio de 2026

GIGANTES

A lo largo de la historia de la humanidad siempre han existido los gigantes. Es cierto que hoy ya no los vemos como en los tiempos antiguos, sino salvo algunos personajes que se salen del promedio de estatura dominante y otros que por problemas de salud como el gigantismo ya se van algo más allá.

El asunto es que así como en los tiempos antiguos se les veía con más normalidad, y de hecho la Biblia los menciona en repetidas ocasiones, los de hoy a veces son mucho más grandes que los de ese entonces.

Tal parece que su origen lo tenemos en este verso Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos.” (Génesis 6:4).

Existen más menciones de estos en otros libros del Antiguo Testamento como Números, Deuteronomio, Samuel y Crónicas, y en uno de estos nos encontramos con uno famoso por su encuentro con David antes de ser rey de Israel  “…Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat,…” (1 Samuel 17:4a).

Este evidentemente inspiraba temor por su estatura, que en medidas modernas equivale como a 2.97 metros. Si esta era su estatura, cómo sería el resto de su complexión física. Debió parecer un armario de dos cuerpos y ni siquiera pensemos en cuánto pesaba.

También los encontramos cuando Josué y Caleb junto a otros hombres comenzaron a explorar los pueblos vecinos en la tierra prometida. Fue tanto el miedo que inspiraron, que sólo estos dos varones dieron y un reporte positivo.

Este informe les valió un tratamiento especial de parte de Dios, porque el de los demás simplemente desanimó a todo el pueblo. Y estos gigantes siguen desanimando en tiempos actuales a todo el mundo.

Por supuesto que ya no son los de carne y hueso, simplemente son las luchas cotidianas que reducen a los que los quieren ver, a ese miedo experimentado por el ejército de Saúl frente a Goliat. Son esos eventos que el mismo Señor permite en la vida de todos, ya sea  para que le busquen los incrédulos, o para que crezcamos como creyentes.

Todos los día tendremos luchas, es más el mismo Jesús lo dijo “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33); pero qué tan grandes son sus gigantes apreciado lector.

Este es un tema a reflexionar, y por el que debemos orar especialmente los que hemos creído, porque si decimos que hemos creído, donde está la confianza que debe producir el creer?.

Los gigantes son del tamaño que usted los quiera ver, pero el Señor está esperando que sólo veamos gentes de nuestra estatura.

REFLEXIÓN: Los gigantes siempre van a inspirar miedo, pero en Dios no hay gigantes!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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martes, 28 de julio de 2026

RECONOCER

Días atrás en otra reflexión, comentamos la capacidad que tienen los demonios de reconocer los tiempos y la misma presencia de Dios. Para esto nos acercábamos al verso del endemoniado gadareno “…Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo?” (Lucas 8:28).

Es de resaltar, lo rápido que lo reconocieron frente a la total ceguera espiritual de las personas de esta región, que luego de lo ocurrido en este milagro, prefirieron pedirle que se fuera en lugar de alegrarse por su visita.

Es que ni siquiera los religiosos de los tiempos de Jesús pudieron reconocerlo “Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!”(Mateo 16:3); es bueno decir que los de ahora tampoco, si no estuvieran dedicados al humanismo.

Es de recordar, que aun los seguidores de Jesús no podían entender del todo lo que Él les decía, y de ahí las múltiples imprudencias de Pedro, las cuentas de Felipe al momento de alimentar las multitudes o la incredulidad de Tomás.

Debieron esperar hasta la resurrección del Señor, para reunidos en Pentecostés recibir al que todo hace entender Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:6-8).

Es una lástima, que la Iglesia no haga uso completo de esta capacidad y siga en muchos casos dando tumbos frente a un mundo que necesita a Cristo. Se vive más por emociones que dependiendo realmente de Dios.

Los creyentes debemos estar en capacidad de conocer nuestro futuro eterno, pero parece que en muchos casos no es así. No hay seguridad en lo que se dice en el presente y viven de una preocupación a otra, mucho menos tienen seguridad de salvación.

Es cierto que como dice el apóstol Pablo vendrían doctrinas engañadoras “…para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,…” (Efesios 4:14); y es ahí donde debemos estar pendientes de no ser enredados.

A veces me pregunto sobre el grado de responsabilidad que tendremos todos, por no haber creído, estudiado y practicado lo suficiente ya contando con la compañía del Espíritu Santo. Es odioso comparar, pero el apóstol Pedro, estará totalmente exonerado de cada imprudencia expresada  por su falta de discernimiento, y nosotros qué?.

REFLEXIÓN: Una cosa es pecar por falta de entendimiento y otra por tenerlo todo!

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domingo, 26 de julio de 2026

RENACER

Mucho conocemos o hemos escuchado sobre el “Renacimiento”, que se dio entre los siglos XIV y XV. Personalmente tuve la fortuna de recibir educación con un pensum generoso en materias, la historia no era la excepción, y varios niveles de historia.

En mis tiempos veíamos como materia de “Historia,” la sagrada, la patria y la universal, la América, la Europa, etc, etc; pero dentro de estas se abarcaba mucho más de lo que hoy se enseña, por lo menos en nuestro país. Si usted le pregunta a un joven egresado de educación media en cualquier parte del mundo, con seguridad no sabe lo que es el Renacimiento.

Para hacer un breve contexto, lo veremos como un punto de quiebre en lo que se creía. El asunto no se remite sólo a lo que tiene que ver con lo artístico y lo filosófico, sino como el pasó del teocentrismo al humanismo.

Este ha sido uno de los grandes pasos a la incredulidad en temas de Dios y el fortalecimiento de algo que es tan antiguo como el mundo mismo, y es la nueva era, donde el hombre y la razón son la medida de todas las cosas, haciéndolo el centro del universo.

Pero regresando al tema de reflexión, queremos hacer un paralelo, entre lo que fue ese supuesto renacimiento de los hombres y que termina por afirmar inclusive para estos tiempos, el alejamiento de Dios y lo que sí implica un verdadero renacimiento.

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Claro es, que este verso no es importante para la mayoría de estos tiempos.

Pero es bueno saber, que para volver al Camino del cual nos terminó de alejar el humanismo del renacimiento es importante nacer de nuevo  “…  Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:3 – 6) .

Por supuesto que es algo totalmente opuesto a la cultura grecolatina, que en lugar de sumergirse en la filosofía y el arte, se proyecta en algo que es eminentemente espiritual. Nuestra relación con Dios es algo que nunca ha debido dejarse de lado y que evidentemente no ha logrado superarse a través de una religión.

Hablan de Dios, pero todo el humanismo que reciben como parte de su formación termina negándoloBendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos” (1 Pedro 1:3). Siempre se ha hablado de renacimiento, pero el “genuino” se encuentra en Cristo.

REFLEXIÓN: Una cosa en el renacimiento y otra muy diferente el renacer en Cristo!

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martes, 21 de julio de 2026

RECONOCER

Creo estar dentro del grupo de personas que todavía reconocen físicamente a una persona cuando se la encuentran. Lastimosamente hay otros a los que ya les cuesta hacerlo por algún tema de memoria o enfermedad.

Hay una a la que se le llama “ceguera facial” o prosopagnosia, que se traduce en un trastorno cognitivo, que lleva a la persona a quedar impedida de reconocer hasta a sus más cercanos e inclusive a su propia imagen.

Les he contado que en mi juventud serví por trabajo social con invidentes, es una de las experiencias más lindas y que más ha marcado mi vida. Son personas muy especiales, como todos los discapacitados no importando su falencia.

Cuando llegaba en las tardes para trabajar con ellos, no se tardaban en identificarme y por supuesto ubicarme. Desarrollan tanto su oído y otras habilidades, que su vida es en cierta forma es envidiable.

Pero lo que nos lleva a esta reflexión, es el hecho de que la persona común y corriente, el incrédulo promedio no esta en la capacidad de ver realmente aunque crea que así lo es. No tiene la posibilidad de identificar a alguien que lo habita.

La Biblia dice claramente, que si no somos hijos de Dios, somos hijos del diablo En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.” (1 Juan 3:10).

Creemos que no hay nada que agregar a esta Palabra y es por eso que constantemente recurrimos a los pasajes bíblicos, no sólo para soportar lo que decimos desde este púlpito, sino para animar al lector a que lea la Biblia y así entender quién es y dónde está parado.

Siguiendo con este asunto, encontramos que frente a esta incapacidad (discapacidad) de reconocer a ese alguien que lo habita, menos lo está para reconocer al Salvador cuando le es presentado.

No es así con el que lo habita, y lo vemos en el endemoniado de Gadara. Eran muchos los que habitaban en este hombre, una legión y de ahí su nombre; pero estos inmediatamente reconocieron al que les hablaba “…Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8:29).

Tenemos como ficha resumen, el hecho de que existe una gran “discapacidad” por así decirlo entre la gente que no cree, está siendo habitada por el enemigo y esto es algo que le impide reconocer a Cristo.

Sería bueno reflexionar sobre esto y buscar una solución que puede comenzar con el sólo hecho de creer.

REFLEXIÓN: Es más fácil ver siendo invidente, que reconocer siendo un ciego espiritual!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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