viernes, 22 de mayo de 2026

TAMBIÉN

Creo que usted como padre, se ha encontrado con que su hijo en varias oportunidades ha puesto en tela de juicio su capacidad para hacer la cosas. Cuando eran niños usted era su héroe, pero cuando ya crecen piensan que usted no puede.

Se impresionaban cuando usted alzaba algo con lo que ellos no podían, y cada rato era objeto de sus halagos que aunque no eran mayor cosa, los hacía depender de usted. Un buen día, ya empezaron a ser contaminados con la tele, sus superhéroes y se atrevieron a decirle: “te ayudo papi”.

Cuando llegaron a los veintes, y creyendo que ya tenían el mundo en sus manos, empezaron a subestimarlo, a cuestionar su experiencia y a evidenciar la realidad de la vida, “no había ningún héroe”.

En la reflexión de hoy, nos encontramos con una realidad similar, que obedece más a la incredulidad que a otra cosa. Nos referimos a la condición de criaturas de Dios y no estoy hablando de los creyentes.

El incrédulo tristemente todavía sigue en su condición y es apenas lógico esperar que todo trate de hacerlo en sus fuerzas. No se ha encontrado con Cristo, el Espíritu Santo de Dios no mora en él y menos se puede considerarse hijo del Padre.

Como lo hablamos en la reflexión anterior, encontrábamos una situación tácita que hace del creyente alguien diferente. Creer y desarrollar la fe que Dios le presta hace la diferencia.

Es bueno darle continuidad al tema anterior y recordarlo en qué terminamos: “Si usted no está en capacidad de creer que Dios creo la tierra en seis días literales, menos va a tener la de creer en Jesús como su Salvador.

Pero el asunto no para ahí, la incredulidad es algo que permea al individuo de tal manera, que un día llega a cuestionar lo que ve. Se va debilitando su condición y llega al punto de pensar que su vida no tiene sentido.

La depresión y los problemas han sido contempladas por Dios en la vida de su creación y por eso encontramos palabras como estas en la Biblia “…estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados” (2 Corintios 4:8).

No obstante y para cerrar, lo dejamos con otro par de frases que le harán reflexionar: “…si Dios tuvo el poder para crearlo, también tiene el poder para salvarlo”. Está usted dispuesto a creerle a Dios y a poner su fe en Cristo?.

REFLEXIÓN: Dios tiene el Todo Poder para hacer lo que usted no, sólo crea!!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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martes, 19 de mayo de 2026

CREER

Es una palabra corta y en nuestro contexto bíblico, va acompañada de una más corta: fe. Parecen sinónimas y aunque no lo son, van muy de la mano en algo que transforma la eternidad de las personas.

Creer en Dios y tener fe en lo que Él nos dice, porque una cosa es decir que creemos en Dios y otra muy diferente que le creernos a Dios. Es ahí precisamente la gran mayoría se queda.

Es por solo un cambio en el orden de las palabras de esta frase que esa gran mayoría se queda en una religión y no pasan a una relación. Ya lo hemos reflexionado en este púlpito, ya lo hemos desmenuzado y hemos quedado claros, en que el asunto Dios no implica una religiosidad, sino un relacionarse con Él.

Pero regresando al tema que nos ocupa e íntimamente ligado a creer, debemos regresarnos al origen de todo. Al génesis de la vida presente y que incluye todo lo que hay en este mundo.

Precisamente el Génesis de la Biblia, nos hace una planteamiento que aunque claro, la gente no asimila. Debemos comenzar por algo aún más básico y entender que el Dios de la Biblia, no es la estatua de yeso o madera que usted tal vez tiene en casa.

Él es el Creador de todo y como Todo Poderoso que es, tiene el poder para hacer o deshacer cualquier cosa visible. Hace muchos años con mi familia, visitábamos recurrentemente un pueblo a unas cuatro horas de nuestra ciudad.

Allí vivían unos buenos amigos de mis padres, pero un buen día todo cambió para esa comunidad. Vino una gran masa de agua, rocas, lodo y árboles que cubrieron un 70% de la población.

Aunque nuestros amigos sobrevivieron a la catástrofe, la razón nunca se determinó con exactitud. Simplemente tuvieron que creer lo que había pasado por la evidencia que cubría todas sus propiedades.

Por las personas que se perdieron en este evento, pero la razón nunca se dio a conocer. El pequeño y pintoresco rio al que íbamos a jugar de niños, que pasa al lado del pueblo y que luego de esto, sólo se veía como siempre, lleno de rocas, pero tranquilo en su circular.

El asunto está, en que si usted apreciado lector no está en capacidad de creer que Dios creó esta tierra en seis días a pesar de ver la evidencia, usted menos va a creer que Él envió a su Hijo a morir para que usted viva Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17).

Así como los habitantes de aquel pueblo se vieron abocados a una realidad palpable sin cuestionar, usted debe aceptar por fe que Cristo es el Salvador.

REFLEXIÓN: El creer y la fe son inseparables para vivir o morir eternamente!

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jueves, 14 de mayo de 2026

PASÓ LA SIEGA

Cuando vemos como creyentes el inexorable paso del tiempo y hacemos una retrospectiva de la historia de la humanidad, nos encontramos que definitivamente todo se resume en los que se pierden y los que se salvan.

No estamos hablando de una de las tantas tragedias del día a día en el mundo, hablamos del perfecto plan de salvación de Dios al que no muchos se acogen. Todos conocemos los periodos de amnistía del sistema financiero para las deudas y lo rápido que se acogen los afectados.

Otros son que migran de su país en busca de mejores oportunidades y aunque no lo comparto salvo por causas de barbarie política o pobreza extrema, no hay muchos que se resistan a una oportunidad si se la dan.

Salvar su vida física y la de los suyos es una prioridad, pero cuando hablamos de la salvación del alma no. Nadie lo ve como algo urgente, es más, es algo de subestimar o que puede esperar un tiempo en el mejor de los casos.

Primero solucionemos lo del almuerzo y donde dormir, luego hablaremos del resto. Pero resulta, que una vez solucionada la comida y la vivienda, surgen otras de carácter superfluo y nunca tendremos tiempo para hablar de lo más importante.

En reflexión pasada, decíamos que un día haremos un resumen de lo que fue nuestra vida y nos encontraremos con que toda preocupación fue en vano, porque Dios siempre estuvo en control.

Algo así como ciento cincuenta mil personas mueren diariamente, y la gran mayoría, si no la totalidad se van al infierno. Así como lo lee, a un sitio de tormento eterno del cual no se podrá ya salir.

El problema radica, en que una vez que esa gran masa de personas sea consciente del sitio en donde está y en el que van a estar por la eternidad, ya no habrá solución. En ese momento verán el carácter prioritario e impajaritable que tenía el hablar de Cristo.

Hay un verso que nos recuerda la importancia de no dejar pasar este tiempo ¿Por qué me hicieron airar con sus imágenes de talla, con vanidades ajenas? Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos.(Jeremías 8:19b,20). Tiempo tuvieron y tiempo han tenido, pero las prioridades fueron, son y serán otras.

Dios ha permitido todo el tiempo y este se va acortando; si va llamando de este mundo, es porque ya no hay nada que esperar de estas personas. Los salvos se van con Él, pero los que se pierden qué?. Tuvieron la misma oportunidad que usted y yo para creer, pero no la vieron o no la quisieron ver.

Gastaron su tiempo en sofismas de distracción como la comida, el vestido, la vivienda o con la misma religión; pero no vieron al que Todo lo tiene, a Cristo.

REFLEXIÓN: Dejar pasar el tiempo de la siega es el principio de una terrible eternidad!

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martes, 12 de mayo de 2026

SIN FUERZAS

Por estos días conversaba con una querida amiga que está atravesando por un tiempo difícil. A pesar de ser creyente, ella se ve en las últimas y por supuesto como le decía, está siendo objeto del continuo tratamiento de Dios.

Es importante tener en cuenta, que una vez que llegamos a los pies de Cristo, arrancamos un proceso que va hasta el día en que el Señor nos llame o venga a recoger Su iglesia.

He venido trabajando sobre un tema, que al momento de leerlo en la Biblia, se puede tornar monótono y se trata del libro de Job. Su perdida a pesar de ser algo inimaginable hoy por hoy, y si la trasladamos a su familia o la mía sería tremenda.

Pero debemos ver el asunto desde el punto de vista de Dios Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él.” (Job 1:12). Dios claramente estaba dando permiso, esto no fue un caso fortuito ni por voluntad de Satanás.

Inclusive el Señor hace que sus amigos se conduelan y vayan a verlo, con el único propósito de hacerlos instrumentos suyos, y ya usted conoce en qué resultó su triste intervención. En lugar de ayudarle a salir de su frustración, lo que hicieron fue hundirlo más.

Pero si vemos en resumen lo ocurrido, Job era un hombre justo, Satanás lo hace blanco de sus críticas, la esposa misma lo invita a renunciar, y sus “amigos” lo recriminan y lo acusan de algo que él no era.

Puede que la amiga del comienzo de la reflexión se sienta que ya sin fuerzas, que su vida no tiene objeto; pero es bueno recordar, que nuestra fuerza está en Dios y no en nosotros “Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con júbilo.” (Salmos 81:1).

Es bueno entender, que los problemas son del tamaño que uno los quiera ver, porque si tuviéramos el poder del mismo Dios, no serían nada como para preocuparse. Que si mi problema hoy es la falta de un empleo, y lo veo sin Él, esto puede lucir de la proporción de algo como lo que le pasó a Job.

Así las cosas, un día podremos ver en retrospectiva nuestras vidas, y nos encontraremos con una frase que acostumbro compartirle a mi señora cuando está afligida: “No llores gratis”.

Ese día veremos que el Señor siempre estuvo allí, en control, y que no he debido preocuparme por nada, salvo por entender lo que Dios me quería enseñar. Cuando uno es hijo del Rey, qué le puede preocupar.

Pero vuelve y juega, los problemas de la vida son del tamaño que uno los quiera ver, y para cerrar el tema, es bueno recordar una frase que a todos nos puede ayudar en tiempos de crisis: “Cuando mis fuerzas se agotan, empiezan las del Señor”.

REFLEXIÓN: No hay prueba o situación más grande que el Dios que las permite!

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jueves, 7 de mayo de 2026

LO ÚNICO QUE SÉ

Si usted me hubiera hablado del “mensaje de salvación” hace cincuenta años, lo más probable es que le hubiera escuchado por cortesía, pero simplemente le hubiera dicho “muchas gracias” y nada más.

Hoy y luego de casi cuarenta, me gozo de manera especial en haberlo recibido. Es lo más importante que alguien me ha dado y lo recibí del mismo Señor al leer Su palabra. Un buen amigo me compartió su calidad de creyente y posteriormente, apenas unas semanas después al leer el libro de Romanos, el Señor me arrebato.

Con ese arrebatamiento en espíritu, no me cuesta para nada imaginar cómo fue el arrebatamiento físico de Enoc o el de Elías. Recuerdo con viva emoción esa tarde en la que en lugar de ir al cine, leyendo Romanos capítulo 7 y al entender ese ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” ” (V.24) , sentí cómo salí volando.

Fue una experiencia que en mi calidad de personal de vuelo, me hizo pensar, en que no sólo con un par de turbinas se puede volar, y sueño con ese arrebatamiento físico cuando venga el Señor a recoger Su iglesia.

Pero volviendo al título de la reflexión, quiero ir al meollo del asunto con este verso Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.” (Juan 9:25). Como verá, se trata de uno de lo ciegos sanados por Jesús; pero al que los fariseos se empeñaban en desvirtuar.

Este hombre no podía explicar más de lo evidente. Cómo lo hizo o quién era Él; pero lo cierto es que no veía y ahora sí. Sus padres tampoco podían aportar más de lo que sabían, que su hijo nació ciego y ahora veía como ellos.

Es increíble, pero muy palpable la ceguera espiritual de la mayoría de la humanidad, y no tenemos que ir muy lejos para comprobarlo. La misma familia, los amigos y aun los que no gustan de nosotros.

Pero cuando uno es ciego como lo fui, simplemente sigue “viviendo” en ese mundo de oscuridad. La luz de Cristo me alcanzó un día y hoy puedo ver; con alguna tristeza por los que aun andan dando tumbos por la vida, pero con un gozo incomparable al saberme del lado de Dios.

Cómo explicarlo, lo he tratado de todas las formas posibles, pero la ceguera es algo que yo no gobierno y sólo le es dado a Dios quitarla. Él pone a nuestra disposición todas las herramientas empezando por Su palabra, pero los seres humanos tienen que hacer su parte.

Creer y sólo creer, pero les es tan difícil como volar. Si usted me pregunta cómo fue, sólo puedo decir lo que dijo este invidente un día: ”…una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.”

REFLEXIÓN: Creer no es tan difícil como ver siendo ciego, sólo crea y podrá ver!

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