jueves, 26 de marzo de 2026

LIBRES O ….

Todos los padres se han encontrado en el algún momento corrigiendo, disciplinando o hasta castigando a sus hijos por algo que han hecho. Sé de personajes de cinco años, cogiendo su lonchera y diciéndole a la mamá que se van de la casa por un incidente de estos.

El mundo y la forma de criar a los hijos, ha llegado al extremo de ser los padres los que terminan regañados. Todo esto se hubiera evitado si la humanidad se hubiera limitado a seguir los mandatos de Dios.

En la Biblia hay un mandamiento claro sobre “honrar a padre y madre”, y el hijo que no lo hacía se exponía a ser apedreado por la comunidad. Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová” (Levítico 19:32).

Ya en la adolescencia hablan de querer tener libertad, y de hecho esta misma “pataleta” es la que le hace el incrédulo a Dios cuando por alguna circunstancia se estrella con lo que dice la Biblia.

El hombre prefiere soportar el caos del mundo actual, a adoptar un posición seria delante de Dios. Todos creen que si lo hacen van a terminar limitados y cuando se encuentran con la vida de un creyente que no bebe, que no fuma, que no fornica lo consideran un reprimido.

Lo cierto es que la esclavitud por así decirlo no la impone el Señor, la impone Satanás haciendo que se vea como libertad Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció” (2 Pedro 2:19).

Y esto hace el alcohol con quien lo consume, la droga o los fármacos, el cigarrillo, la pornografía, el sexo, y que los tiene en una paulatina destrucción. Pero hablemos del chisme y otras tantas formas de pecado que el mundo no quiere abandonar en aras de la libertad.

Cuando se les presenta el Evangelio de Cristo, lo consideran retrógrado y que no se ajusta a su patrón de vida. La libertad es algo totalmente diferente a la corrupción y el desenfreno.

El mensaje de salvación está a disposición de todos “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Y llevando algo que sí representa liberación, ”…y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”  (Mateo 11:28 – 30).

Cuando Dios ofrece libertad en Cristo nos dice Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Que este sea el comienzo de una re-ingeniería en su corazón apreciado lector, que se libere de la esclavitud del mundo y se haga libre en Cristo.

REFLEXIÓN: Un día la llamada libertad del mundo, los pondrá en un lugar de eterna esclavitud!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

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martes, 24 de marzo de 2026

CONFRONTADOS

Cualquiera de nosotros ha sido confrontado en algún momento de la vida o hemos tenido que hacerlo con alguien. Lo interesante de todo esto, es el hecho que nuestra primera tendencia es a evadir la responsabilidad:

Cuando alguien nos golpea con su carro en la calle y a pesar de ser obvia la falta, es difícil que acepte su responsabilidad en el choque. Es nuestra naturaleza, pero no por eso excusable.

Siempre ha sido algo repudiable y lo encontramos en los primeros días del hombre en Edén, cuando la primera pareja pecó deliberadamente contra el Creador. Lo primero que hizo Adán, fue culpar a Eva y esta no se demoró en culpar a la serpiente.

Habían sido previamente advertidos, no obstante, no se demoraron mucho en traspasar lo ordenado. Esto es apenas el comienzo de lo que hoy vemos en el mundo, sólo que a mayor escala.

Muy pocos son los que aceptan la culpa y se comprometen a enmendarlo. Sobre todo esto se ha escrito lo suficientemente en la Biblia, que a pesar de ser el libro más vendido en el mundo, no podemos decir con seguridad que el más leído.

Pero esto no se queda aquí, cuando evadimos nuestro pecado, acusamos al mismo Dios por permitirlo, y que lejos estaremos de hacernos consientes de la necesidad de un perdón.

De la imperativa necesidad de un perdón y un medio para obtenerlo. Es por esto que nos encontramos con el rechazo a aceptar que somos pecadores. La gente se limita a decir que no han matado a nadie, pero qué hay del resto de lo que se llama pecado.

La mentira, el adulterio, la homosexualidad, la fornicación y un muy extenso etc. Son muchas las formas de pecado y ya a la humanidad las tiene como una forma de vida.

Pero esto tampoco se queda aquí, el individuo promedio por bien que le vaya en esta evaluación, sólo se queda en reconocer que estas cosas son malas si las comparamos con la integridad.

Por una parte y si llega muy lejos, hallará una diferencia entre un mal proceder y la integridad que debería habitar en todos nosotros. Apenas logra vislumbrar que hay bien y que hay mal.

Pero por otra, no llega a ver que hay una gran distancia todavía entre esa utópica integridad para los hombres y la Santidad que únicamente habita en un Dios Santo, Santo, Santo Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable” (Nahúm 1: 3a)

Para cerrar es bueno decir, que si no se entiende lo básico de un pecado, mucho menos se va a entender, que todo este conjunto de tristes comportamientos no son más que el producto de una “condición pecaminosa” heredada de los primeros seres humanos y que debe ser revertida por la única opción que existe: Cristo.

REFLEXIÓN: El pecado no se queda en el simple hecho hacer algo malo!

LA REFLEXION ES PARTE DE LA VIDA!

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jueves, 19 de marzo de 2026

ESPEJO Y LEY

Nada más cotidiano que mirarse en un espejo y aquel que diga que no lo hace, es poque no le interesa verse presentable para su día de actividad, llámese trabajo, estudio o simplemente para estar en casa.

Cada día y por lo menos aquí en el continente americano, la persona promedio se da una ducha, se viste ropa limpia y bien planchada, bueno, hay sus excepciones, pero en general nos encontramos con que luego de vestirse se mira para ver cómo luce.

Parece bastante cotidiano el ejemplo, pero de esto se trata y es para mostrar, que lo que vamos a tratar a continuación y motivo de reflexión para todos, es algo que nos reta y si es el caso nos confronta sobre nuestro estilo de vida.

Para el creyente promedio el asunto ya está casi saldado, pero para el incrédulo el asunto es diferente. Esto en razón de que el primero y como parte su acercamiento a Cristo ya cumple en parte con el plan de salvación.

En la Bíblica se habla claramente de esto y se hace un contraste entre la ley y la fe. El judío se amparaba y lo hace todavía, en que su compromiso con Dios se cumple con la Ley (los mandamientos), cosa que no pasa y lo vemos aquí “Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.” (Romanos 2:23,24)

Pero el gentil promedio de hoy y que no conoce todas estas precisiones entre una y la otra, se refugia implícitamente en una ley representada en “buenas” obras que quiere hacer para cumplir con Dios. Esto en el mejor de los casos.

Nada más lejano de la verdad, pues ni el judío ni el gentil están en capacidad de cumplir con la ley. El creyente tampoco, pero tiene la posibilidad de ser portador de la fe que hace la diferencia.

Pero volviendo al principio en el que hablábamos de la presentación personal, podemos hacer un claro paralelo, entre el espejo que nos muestra externamente, y la ley que deja ver lo que hay en nuestro interior.

Será que si nos miramos en la ley nos veremos tan impecables como cuando lo hacemos en el espejo cada la mañana?. Con todo respeto, creo que no; sólo nos encontraremos con que todas nuestras obras son Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; …” (Isaías 64:6).

Así las cosas, sería bueno que cada mañana al mirarnos al espejo, pensemos un poco en la ley cómo nos vemos delante de Dios con nuestras obras. El espejo nos muestra por fuera, pero la ley nos muestra por dentro, y la única forma de vernos presentables delante de Dios en a través de Cristo.

REFLEXIÓN: Si la ley y el espejo hacen un buen trabajo, el cambio debe ser una prioridad!

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martes, 17 de marzo de 2026

DOS CIEGOS

Cuando estudiamos en relato de Zaqueo en el libro de Lucas como en cualquier otro de la Biblia, nos encontramos con cosas curiosas sobre las que vale la pena volver y gozarnos en su contenido.

Muchos o casi todos lo hemos leído Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico…” (Lucas 19:1,2). A grosso modo vemos cómo el Señor Jesús llama a este hombre en una oscuridad total, que hasta jefe de publicanos era (cobradores de impuestos).

Este era considerado un traidor de su nación, ya que se había hecho rico al prestarse para cobrar la injusta carga de impuestos de los romanos al sometido pueblo de Israel. A pesar de que este era el modus operandi entre los pueblos sometidos por la potencia de ese tiempo, igual, la actividad de Zaqueo era rechazada por su pueblo.

Esto se dio entrando a la ciudad, y es bueno anotar, que Jericó luego de ser destruida y maldecida algunos años atrás, se convirtió en un suburbio reconstruido por Herodes donde residían los acaudalados de la zona.

Sólo unos versos más adelante cronológicamente hablando, sobre el mismo relato pero en el libro de Marcos, cuando ya Jesús iba de salida se encuentra con otro hombre en oscuridad Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando” (Marcos 10:46).

Es aquí donde vale la pena hacernos la pregunta, sobre cuál de estos dos hombres estaba más ciego. Si el invidente de Marcos o el que veía en Lucas, y profundizar en ese genuino deseo en ambos de acercarse a lo que se constituyó para ellos la luz.

EL primero se subió en una árbol para buscarla “… procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle” (V:3, 4a) y el segundo no se dejó amedrentar de los que le rodeaban para llamar a Jesús “… muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!” (Marcos 10:48).

Indudablemente, cada uno de estos hombres se encontró con algo mucho más importante. Por un lado el que sólo buscaba reivindicarse delante de su pueblo y arrepentido devolver todo lo que había robado, y por el otro al que quería recuperar la vista física.

Estos hombres se encontraron con la luz misma de la salvación para sus almas, y es el momento de preguntar, si usted apreciado lector ya lo ha hecho?. Usted no necesita subirse a ningún árbol o esperarse a estar mendigando en la calle sin vista.

Lo que el Señor está ofreciendo, está solo al alcance de un libro que todo el mundo conoce, pero que en muchos hogares está relegado a un rincón y se llama la “Biblia”. “Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Marcos 10:52). Cristo ya ha entrado a su ciudad, y no quiere salir de esta sin que usted le haya conocido.

REFLEXIÓN: Para conocer a Jesús solo necesitamos disponer nuestro corazón y entendimiento!

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miércoles, 11 de marzo de 2026

TESTIGOS

Todos los tribunales además del juez, tienen otros elementos básicos y sin los cuales no sería un tribunal. Se trata del acusado, el abogado defensor, el fiscal, el jurado en algunos casos y otros sin los cuales no se puede llevar a cabo un juicio.

No sé si usted ha estado en alguno, pero además de las pruebas, sin uno o varios testigos es muy difícil probar la culpabilidad o inocencia de un acusado. Es bueno entender, que esto es lo que en buena práctica se debe hacer, es sólo que la justicia de los hombres ya está bastante minada de vicios.

Pero si vamos al motivo de reflexión para esta oportunidad, nos encontramos con que la visita de Jesús a la tierra estuvo colmada de testigos desde siglos antes de su nacimiento hasta la cruz y después de esta.

Si los testigos son los que le dan piso a un testimonio, cómo atreverse a cuestionar el de tantos, el de cientos o miles de personas que vieron, hablaron y fueron objeto de milagros, sanidades espirituales y físicas de parte del Señor?.

Todos estos un día se constituirán sin hablar en testigos en contra de los que no creyeron así como lo seremos tristemente los que hoy compartimos del mensaje de salvación. Muchas veces me veo impresionado, al pensar que mi intervención pueda constituirse en una prueba en contra de aquel que le comparto y no cree.

Tiempo atrás le comentaba esto a un buen amigo de años, que no ha creído y que a pesar de su reiterado interés, de sus muchas preguntas y las muchas respuestas a la luz de la Biblia, no ha logrado entender.

Que maravilla para el creyente pensar, que un día no sólo estaremos conversando con todos esos testigos, que nos contaran lo que vieron, sino que además de haber tenido un corazón dispuesto para recibir en fe el mensaje de salvación, seremos los testigos presenciales de la maravillosa presencia del Señor.

Que ya no iremos como Tomás a poner nuestros dedos en Sus heridas, sino que llegaremos a la plenitud física de lo que para nosotros hoy es la fe. Ver una fe respaldada, aunque no lo necesita, con los hechos que nos inspiraron a creer un día.

Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad” (2 Pedro 1:16)

Como seguidores de Cristo, no creemos poder esperar a que llegue ese maravilloso día en que el Señor nos llame o Su hijo venga a recoger Su iglesia. Que maravillosa esperanza la que nos acude y nos anima cada día.

Lo que será para los que hemos creído, motivo de gozo eterno, para los incrédulos será motivo de condenación igualmente eterna.

REFLEXIÓN: Constituirse en testigo de algo o de alguien en un gran compromiso!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

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