miércoles, 1 de julio de 2026

SUSTRAER

Hace unos meses estuve contactando a un viejo, muy viejo amigo para saber cuándo podríamos tomar una café. Hace varios años no lo veo, y esto luego de que éramos muy cercanos.

Con decirles que en tiempos de universidad y después de trabajo, los viernes acostumbraba a recogerlo en su oficina y junto con otro amigo mutuo del que ya les he hablado, armábamos planes de paseo, reuniones, asados y otros propios de esas edades.

No sobra decir, que para ese entonces yo no era creyente, y llevaba el tipo de vida de cualquier joven incrédulo. Por supuesto que yo era el promotor de estos y los otros simplemente me acolitaban el desorden.

Pero regresando al comienzo, logré contactarlo vía texto y se “alegró” de leerme, me respondió que por supuesto lo haríamos, pero esta es la hora, tres meses después, en que no sé nada de él. No lo juzgo, tal vez como ya está retirado, está de viaje o simplemente no revisa los mensajes con frecuencia.

Claro que ya hace varias semanas que le escribí y sigo esperando; sólo démosle el beneficio de la duda. Sobre él y su esposa estuvimos comentando en otra reflexión, y les contaba que yo mismo le presenté a la que es su esposa hoy, no obstante y luego de yo conocer a Cristo, ellos se alejaron.

Este es apenas uno de los casos con los que he tenido que lidiar luego de mi llegada al Evangelio, y vale la pena repetir, que con el tiempo he entendido que el “amigo del mundo no es el amigo del cristiano”.

No sólo en el tema de amistades nos vemos afectados, para el creyente que deja ver a su Salvador delante de la gente, la vida cambia o cambia. Ya los ambientes de antes no son los mismos, las ideas, los propósitos, los viajes o los planes en general.

Y es de esperarse, la vida tiene que cambiar y alguien dijo que si un cristiano no es rechazado o perseguido es porque algo anda mal con él. El Señor no impone nada, no nos dice que dejemos de beber, fumar o reírnos de chistes flojos, pero sí espera que seamos transformados.

Cuando leemos el tratamiento recibido por Abram y Saraí, nos encontramos con que ellos tuvieron que ser sustraídos de su lugar de vivienda. Ellos salieron de Ur entre el pueblo caldeo “…a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. “ (Génesis 11:31).

Todo parece indicar que eran gente acomodada y simplemente se fueron detrás de una promesa. Claro que veamos de quién era esa promesa?. Lo decimos nosotros porque a estas alturas, miles de años después y del testimonio escrito en la Biblia, sabemos del Dios que se trataba.

Ellos le creyeron, le siguieron y pasaron a ser Abraham y Sara; les cambió su entorno, su nombre, sus amistades y sus vidas. En ese orden de ideas cómo habríamos de esperar que no se nos sustraiga del mundo en que nos encontró?.

Dios quiere un cambio en nosotros, uno total y sin miramientos; Dios nos quiere transformados y para eso nos tiene que “sustraer”, separarnos del mundo y así poder hacernos instrumentos suyos.

REFLEXIÓN: Los cambios tienen que ser radicales para que se puedan llamar cambios!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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jueves, 25 de junio de 2026

DOGMATISMO O RELATIVISMO

Una de las posturas más cómodas en el mundo, es el llamado dogmatismo de la Biblia. El ciudadano del común se escuda en que hay demasiadas reglas y para nada negociables.

Pues resulta que si lo vemos de manera objetiva, todo o casi todo el funcionamiento del mundo esta basado en dogmas. Estos traducidos en reglamentos, procesos y otras formas de operación del sistema.

Empecemos por lo más básico y si nos vamos al colegio, no hay nada más dogmático que una suma o una resta. El concepto que soporta un dos mas dos, no tiene otro resultado diferente a un cuatro.

Lo suficientemente inflexible como para no poderse alterar cuando en mi cuenta bancaria tengo tengo depositados $10.000, por algún capricho o necesidad me gasto 5.000, y el gerente del banco no va a respaldar un descuento de de sólo $3.000 en mi saldo.

En ese orden de ideas, cuando el hombre se enfrenta con un mandamiento como “no adulterar”, y se escuda en su inflexibilidad, lo único que está confirmando es su calidad de pecador.

En la Biblia como en todos los manuales, encontramos principios que rigen una vida integra, en camino a la santidad y esto es parte de la palabra inamovible de Dios. La otra es una triste forma de excusar el comportamiento y escudarse en el escepticismo o en el relativismo.

Términos y pensamientos que nos tienen sumidos en una sociedad que ya no sabe lo que es. O a que le puede usted atribuir la crisis generalizada, en la falta de identidad de los niños y jóvenes por no nombrar otras?.

Lo cierto y como ficha resumen para reflexionar, tenemos que el hombre se ha alejado tanto de la Palabra de Dios, que a estas alturas hasta a los religiosos les cuesta creerla. No han tenido un encuentro genuino con esta y por esto no pueden mostrar vidas transformadas.

Lo encontramos en los frecuentes escándalos de las comunidades religiosas, y hasta en unos pocos individuos, que aun llamándose cristianos, han caído por la falta de ese genuino encuentro con el dogmatismo inherente a la Biblia “Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados” (1 Pedro 2:8).

Es de aclarar, que no sólo el ajustarse al dogmatismo de la Palabra va a transformar la vida de las personas, se trata sobre todo, de un honesto encuentro con la persona de Crsito y su posterior regeneración a través de Espíritu Santo de Dios.

Así las cosas, entendamos que no podemos seguir escondiéndonos detrás de las excusas del mundo para no aceptar al Salvador. Los tiempos están dados, no las fechas; pero sí los tiempos, y estamos en lo últimos.

REFLEXIÓN: La excusa más utilizada es la de no creer y la hemos visto por siglos!

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martes, 23 de junio de 2026

SE LO PRESENTÓ

Uno entre tantos de los relatos bíblicos, nos cuenta que cuando Jesús apenas empezaba Su ministerio en la tierra, fue abordado por un hombre que le preguntó dónde vivía. Se trataba de Andrés que luego de seguir a Juan el Bautista, se interesó por lo que este Jesús decía.

Juan ya tenía tiempo en el ministerio de preparar la llegada del Salvador …les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis…” (Juan 1:26,27). Reconocía no ser el Mesías, y simplemente se remitía a preparar corazones.

Sólo un día después de esto dicho, se los presentó “Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios” (1:36). Es cuando Andrés le sigue con otro más y se quedan con Él en razón de la hora.

La verdad es que uno no entiende cómo se habla tanto de un Pedro y no de Andrés que es el primero en reconocer al Salvador, que le cree y empieza este  proceso de presentarlo a los demás.

De hecho el nombre de Andrés significa “el primer llamado”, pero resulta que a pesar de permanecer en el grupo de los apóstoles y aparecer en otras partes de la escritura, termina quedando en un segundo plano (el plan de Dios).

Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)” (Juan 1:41b); esto le dice Andrés a Pedro, su hermano en la carne, así como Felipe le contó a Natanael No sabemos con detalles qué más le contó, pero lo cierto es que Pedro le cree y sale con él para unirse a ese famoso grupo.

Lo que viene de aquí en adelante ya es materia bíblica, y tal vez usted la conoce bastante bien, pero es de destacar la sencillez con la que Andrés le presenta a Jesús a su hermano Pedro.

Si usted o yo tratáramos de hacerlo de la misma manera, simplemente nos tildarían de locos. A pesar de que hoy muchos saben de oídas quién es Jesús, bien difícil es persuadir a alguien de que nos escuche, de que vaya a la iglesia y menos que le acepte como su Salvador.

Hay mucho bagaje bíblico y podemos decir que son muchos los millones de Biblias las que se han vendido, repartido y obsequiado, como para que en la mayoría de los hogares que usted conoce no haya una.

No obstante, la falta de conocimiento, la ignorancia o la indiferencia de la mayoría de la humanidad, hace que presentar al Salvador con la sencillez con la que lo hizo Andrés a su hermano sea muy  complicado.

“He hallado al Mesías” (que traducido es, el Cristo), nada más!

REFLEXIÓN: Presentar al Salvador de manera sencilla,  se ha convertido en una tarea cada vez más difícil!

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jueves, 18 de junio de 2026

LA FAMILIA

Como creyentes en Cristo, nuestro ministerio más importante está en la familia. Hace muchos años tuve que tomar una decisión sobre el tema, pero el Señor no se demoró en responder a mi inquietud.

Con muchos años en la actividad del vuelo y todo lo que encierran los aviones, las puertas se fueron cerrando alrededor de las empresas de antes y entre las únicas opciones que se barajaban, era irme a volar en Africa o en el Medio Oriente.

Viviendo y teniendo familia en América, esto implicaba volar como pasajero entre 18 y 23 horas para llegar a mi base de trabajo, y así lo hicieron varios de mis amigos. Nunca más supe de ellos. Una paga interesante y la posibilidad de hacer lo que me gustaba.

Para justificar mi tiempo de trabajo allá, tenía que volar asignaciones por algo así como 20 o 23 día, para así poderme tomar una semana libre y ver a los míos. Viaje de ida y regreso 4 días, con el jet lag correspondiente para compartir con mi señora y mi hijo sólo 3 días.

Eso no es tener tiempo de calidad para una familia. Por supuesto que no, y le doy gracias a Dios por haberme retenido con los míos “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19). Tengo por Su gracia, una familia que ama a Dios y a la Obra.

Los he visto crecer espiritualmente y sé de varios que no han estado con los suyos y terminan siendo unos perfectos desconocidos para sus familias. Con hijos alcohólicos, drogadictos o hasta homosexuales, y esposas entregadas a su vida social.

Es cierto que la familia que Dios nos presta en esta tierra es “intrascendente” y de hecho la mayoría de esta se queda aquí, pero el núcleo básico que el Señor nos da en responsabilidad, tenemos que sacarlo adelante con Su ayuda.

El mío le pertenece a Cristo y esto lo hace “trascendente”; un día los voy a tener conmigo delante del Señor y por la eternidad. Aquel hijo que hubiera podido perderse en el mundo y la esposa dedicada a Dios que veo estarán con Él.

Por otro lado, hemos tenido la oportunidad de mostrar al resto de la familia extendida, lo que Dios hace en una familia cristiana, y si podemos recoger algo para la Iglesia de Cristo de entre ellos será muy bueno.

Para cerrar, es de importancia reflexionar sobre el límite sano que deben tener la cosas, y por familia en la sangre que sea, hay una igualmente importante guardadas las proporciones, que es la familia de Dios.

Todos aquellos que un día tomamos la mejor decisión de la vida, la de aceptar a Jesús como nuestro Salvador. La familia del mundo está hoy, en la eternidad no, pero la de Cristo sí.

REFLEXIÓN: Es bueno distinguir entre la prioritario y lo que Dios no permite!

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martes, 16 de junio de 2026

AHONDANDO

La verdad es que no sabemos cuál es su apreciación sobre la palabra “pecado” y qué tanto le afecta esto en su vida. No obstante, sería bueno revisar lo que dice el mundo y reflexionar sobre lo que dice la Biblia.

Por una parte el Google, nos dice que es la transgresión voluntaria y consciente de la ley divina. A pesar de ser un concepto humanista y que para nada se basa en la idea de Dios, parece tener muy claro que no es algo bueno.

Y al ser algo malo, se reconoce que es algo que afecta al hombre en su diario vivir y que de alguna manera, está ligado a algo o a alguien más allá de la simple humanidad. Dice que es un acto, omisión, pensamiento o deseo contrario a la voluntad de Dios.

Tenemos claro que a pesar de ser un concepto deslindado de un carácter divino o religioso, sí reconoce la diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero ahora nos vamos a lo que dice la Biblia y de parte de Dios directamente.

Se muestra en términos claros como un “errar al blanco”; desobedecer la ley de Dios o rebelarse contra su carácter santo. Pensamientos, palabras y acciones que separan a la humanidad de Dios, provocando la muerte espiritual.

Pero ya entrando en el terreno puramente de creyentes, y cuando hablamos de creyentes nos referimos expresamente a los que hemos aceptado a Cristo como nuestro Salvador, tenemos una ayuda adicional y definitiva representada en el Espíritu Santo.

Alguien que nos confronta de manera cercana con la verdad de Dios, en una comunicación que se lleva a cabo a través de la oración y por algo aún más concluyente, que el espíritu de Dios habita en cada creyente.

Esto hace que las cosas incomprensibles para el hombre promedio e incrédulo se hagan totalmente entendibles a la luz de la Biblia en cada seguidor de Cristo. Que cada concepto por complejo que sea a los ojos del humanismo, se revele a los ojos del que tiene fe.

Pero yendo más al meollo del asunto, la idea a reflexionar es que a medida que ampliamos esa comunicación con Dios a través del Espíritu, reconocemos más las profundidades del pecado y dimensionamos aún más las alturas del amor de Cristo para salvarnos.

El porqué de algo (perdón), que sólo se puede obtener por Gracia y la manera de recibir algo sin mérito alguno en lugar de algo (castigo), que sí merecemos. A cuento de qué se nos quita el castigo y se nos da una bendición De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh, Jehová.” (Salmos 25:7).

En resumen, cada vez entendemos más ese gran abismo que hay entre Dios (Santo) y el hombre (pecador). La profundidad del pecado y la altura del amor de Cristo.

REFLEXIÓN: Un día entenderemos de primera mano la abismal distancia entre el pecado y el perdón!

LA REFLEXION ES NECESARIA!

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