En esta ocasión y como tema de reflexión, queremos tocar un punto que muestra la verdadera disposición de un corazón y los condicionamientos que presenta una religiosidad mal practicada.
En otra oportunidad les he contado, como un buen amigo de hace años pasó del mundo a la religiosidad. Se trataba de un personaje muy bien parecido, que en tiempo de universidad era el atractivo para las niñas.
La vida lo trató y por qué no decirlo, el mismo plan de Dios que siempre dispone todo para que le busquemos. Una separación traumática en su primer matrimonio lo pasó de su vanidad y buen estilo de vida, a un estado de depresión que lo llevó a buscar consuelo en Dios, pero de la manera equivocada.
Algo similar y por supuesto bíblico es el paralelo entre Zacarías, padre de Juan el Bautista, y María, la madre en la carne del Salvador. El primero era de la línea sacerdotal judía, y como sacerdote le tocaba el turno de ofrecer el incienso entrando en el santuario.
Pero la historia no para aquí, al buen Zacarías se le aparece alguien “Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. …no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.” (Lucas 1:11-13).
Vamos aún más allá, al meollo del asunto y que nos acude para esta reflexión. Cuál fue su respuesta “Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. Respondiendo el ángel, le dijo: …. ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras,…” (V:18 – 20)
Dudó, cosa que no hizo aquella campesina adolescente escogida por Dios. Precisamente por esto la llamó y miren su respuesta “Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. …le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; …, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:34,35).
Simplemente preguntó la forma como esto se daría, no cuestionó “Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.” (V:38). La respuesta fue ajustada a un corazón dispuesto y de fe.
Hay una gran diferencia entre un corazón dispuesto y desprovisto de condicionamientos al de uno religioso y lleno de suposiciones. Hoy por hoy, el buen amigo del que hablamos antes asiste a misa todos los días religiosamente, pero sigue en su depresión, y yo, que era un perdido, el más malo de criaturas de Dios, tuve el privilegio de ser encontrado por Cristo, de ser perdonado por Gracia, a lo simplemente dije: Si. Gloria a Dios!!
REFLEXIÓN: De un corazón perdido a un religioso e igualmente perdido o a otro con fe y sencillamente salvo!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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