El grado de impresionabilidad del individuo promedio de hoy, está marcado por unas variables, que aunque distan de las de décadas atrás, siempre terminan orientadas a lo mismo: el mundo.
Esta premisa, está basada en el grado de exposición de la persona a las cosas que ofrece ese mundo. Hace cincuenta años y lo digo por mí, el internet no se ofrecía al público, era algo puramente de estado, la telefonía celular tampoco y por supuesto, toda esa cantidad de aplicaciones que saturan de manera absurda a la gente de hoy, menos.
Bill Gates apenas estaba en la universidad, pero ahora usted sale a caminar a la calle, se sube al transporte público o en cualquier espacio, y la gente está entregada a la adicción de la comunicación. Esto por supuesto era algo que no se vivía hace 50 o 60 años.
Hoy un individuo gasta diariamente un promedio de 5.30 horas en cualquiera de estos dispositivos, abre unas 58 veces cada día el celular y todo entre redes sociales, mensajería y entretenimiento. Esto sin hablar de los realmente adictos al asunto y que incluye por iniciativa de los padres a los niños.
Así las cosas, la gente está mucho más expuesta a necesidades inducidas, cosas que no son absolutamente necesarias, sino simplemente deseos. Elementos sin los cuales una persona promedio puede vivir sin problema.
Planes para viajar, una casa más grande, un resort, o una casa de campo, un carro de alta gama o tantas cosas que a las mentes básicas impresionan y que para nada edifican en lo realmente importante “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16).
Pero ahora entremos en lo que de verdad debe impresionar. Todos los deseos de lo ojos no pasan de ser esto, deseos; y a raíz de esto, le hemos compartido en alguna reflexión anterior, que algo que nos impresiona realmente es la creación de Dios.
No toca ir muy lejos para ver el sol que abre cada mañana o la luna que nos acompaña cada noche. Los ríos, los mares, las montañas o los valles, y cada pequeña o grande criatura que puebla la tierra.
Y si tiene la oportunidad de ver en una noche clara el firmamento, la maravilla de la creación hasta donde llegan sus ojos, pero como dice Buzz en Toy Story, al infinito y más allá. Todo esto es grandioso y digno de su Creador; pero algo que nos impresiona más, es que en su calidad de creador de todo esto, se preocupe por usted y por mí.
Y mucho más allá de esto, su capacidad de perdón que se pone a prueba cada segundo en una humanidad que lo rechaza, y que aun así, abre las puertas del cielo para aquellos que le creen y lo aceptan. Eso sí e impresionante!!
REFLEXIÓN: La capacidad de impresionabilidad de las personas, está marcada por el dios o Dios que se tiene!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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