jueves, 18 de junio de 2026

LA FAMILIA

Como creyentes en Cristo, nuestro ministerio más importante está en la familia. Hace muchos años tuve que tomar una decisión sobre el tema, pero el Señor no se demoró en responder a mi inquietud.

Con muchos años en la actividad del vuelo y todo lo que encierran los aviones, las puertas se fueron cerrando alrededor de las empresas de antes y entre las únicas opciones que se barajaban, era irme a volar en Africa o en el Medio Oriente.

Viviendo y teniendo familia en América, esto implicaba volar como pasajero entre 18 y 23 horas para llegar a mi base de trabajo, y así lo hicieron varios de mis amigos. Nunca más supe de ellos. Una paga interesante y la posibilidad de hacer lo que me gustaba.

Para justificar mi tiempo de trabajo allá, tenía que volar asignaciones por algo así como 20 o 23 día, para así poderme tomar una semana libre y ver a los míos. Viaje de ida y regreso 4 días, con el jet lag correspondiente para compartir con mi señora y mi hijo sólo 3 días.

Eso no es tener tiempo de calidad para una familia. Por supuesto que no, y le doy gracias a Dios por haberme retenido con los míos “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19). Tengo por Su gracia, una familia que ama a Dios y a la Obra.

Los he visto crecer espiritualmente y sé de varios que no han estado con los suyos y terminan siendo unos perfectos desconocidos para sus familias. Con hijos alcohólicos, drogadictos o hasta homosexuales, y esposas entregadas a su vida social.

Es cierto que la familia que Dios nos presta en esta tierra es “intrascendente” y de hecho la mayoría de esta se queda aquí, pero el núcleo básico que el Señor nos da en responsabilidad, tenemos que sacarlo adelante con Su ayuda.

El mío le pertenece a Cristo y esto lo hace “trascendente”; un día los voy a tener conmigo delante del Señor y por la eternidad. Aquel hijo que hubiera podido perderse en el mundo y la esposa dedicada a Dios que veo estarán con Él.

Por otro lado, hemos tenido la oportunidad de mostrar al resto de la familia extendida, lo que Dios hace en una familia cristiana, y si podemos recoger algo para la Iglesia de Cristo de entre ellos será muy bueno.

Para cerrar, es de importancia reflexionar sobre el límite sano que deben tener la cosas, y por familia en la sangre que sea, hay una igualmente importante guardadas las proporciones, que es la familia de Dios.

Todos aquellos que un día tomamos la mejor decisión de la vida, la de aceptar a Jesús como nuestro Salvador. La familia del mundo está hoy, en la eternidad no, pero la de Cristo sí.

REFLEXIÓN: Es bueno distinguir entre la prioritario y lo que Dios no permite!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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martes, 16 de junio de 2026

AHONDANDO

La verdad es que no sabemos cuál es su apreciación sobre la palabra “pecado” y qué tanto le afecta esto en su vida. No obstante, sería bueno revisar lo que dice el mundo y reflexionar sobre lo que dice la Biblia.

Por una parte el Google, nos dice que es la transgresión voluntaria y consciente de la ley divina. A pesar de ser un concepto humanista y que para nada se basa en la idea de Dios, parece tener muy claro que no es algo bueno.

Y al ser algo malo, se reconoce que es algo que afecta al hombre en su diario vivir y que de alguna manera, está ligado a algo o a alguien más allá de la simple humanidad. Dice que es un acto, omisión, pensamiento o deseo contrario a la voluntad de Dios.

Tenemos claro que a pesar de ser un concepto deslindado de un carácter divino o religioso, sí reconoce la diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero ahora nos vamos a lo que dice la Biblia y de parte de Dios directamente.

Se muestra en términos claros como un “errar al blanco”; desobedecer la ley de Dios o rebelarse contra su carácter santo. Pensamientos, palabras y acciones que separan a la humanidad de Dios, provocando la muerte espiritual.

Pero ya entrando en el terreno puramente de creyentes, y cuando hablamos de creyentes nos referimos expresamente a los que hemos aceptado a Cristo como nuestro Salvador, tenemos una ayuda adicional y definitiva representada en el Espíritu Santo.

Alguien que nos confronta de manera cercana con la verdad de Dios, en una comunicación que se lleva a cabo a través de la oración y por algo aún más concluyente, que el espíritu de Dios habita en cada creyente.

Esto hace que las cosas incomprensibles para el hombre promedio e incrédulo se hagan totalmente entendibles a la luz de la Biblia en cada seguidor de Cristo. Que cada concepto por complejo que sea a los ojos del humanismo, se revele a los ojos del que tiene fe.

Pero yendo más al meollo del asunto, la idea a reflexionar es que a medida que ampliamos esa comunicación con Dios a través del Espíritu, reconocemos más las profundidades del pecado y dimensionamos aún más las alturas del amor de Cristo para salvarnos.

El porqué de algo (perdón), que sólo se puede obtener por Gracia y la manera de recibir algo sin mérito alguno en lugar de algo (castigo), que sí merecemos. A cuento de qué se nos quita el castigo y se nos da una bendición De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh, Jehová.” (Salmos 25:7).

En resumen, cada vez entendemos más ese gran abismo que hay entre Dios (Santo) y el hombre (pecador). La profundidad del pecado y la altura del amor de Cristo.

REFLEXIÓN: Un día entenderemos de primera mano la abismal distancia entre el pecado y el perdón!

LA REFLEXION ES NECESARIA!

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viernes, 12 de junio de 2026

ESCATIMAR

Cuando analizamos el proceso de fe de Abraham, es importante que esta viene acompañada de retos, de procesos que de alguna manera la prueban y en el camino la van depurando.

Este hombre tuvo históricamente el privilegio de ser llamado de una manera especial …: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios” (Santiago 2:23), esto parece fácil a simple vista, pero en su tratamiento, tuvo que pasar por muchas que usted mismo y en su propio proceso pensaría antes de enfrentar.

Para no ir tan lejos podemos mencionar el día en que el Señor le da la instrucción de sacrificar a su hijo “… toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” (Génesis 22:2).

No mas pregúntese usted, si este fuera su caso, qué haría?. Era el primogénito, el único, uno que llegó por la voluntad del mismo Dios y no de hombres como el caso de Ismael, y en un momento biológico, en el que ni su esposa ni él estaban habilitados para hacerlo.

Uno que esperaron siempre, que por fin llega en un contexto milagroso y que le pidan sacrificarlo?. Se necesitan muchas agallas o mucha, pero mucha fe para decirle a su hijo “vamos” a presentar sacrificio al Señor, sin decirle que él mismo iba a ser el sacrificado.

Usted desde este lado de la historia lo ve sencillo, pero si usted fuera Abraham, la cosa sería diferente. Es aquí dónde debemos reflexionar y dimensionar el inmenso sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario.

Dios en ningún momento pensó en hacer que un padre matara a su hijo, y si ese hubiera sido el caso, Él habría tenido el poder para resucitarlo y volvérselo a entregar sano y salvo. Se trataba de una prueba de fe, de una de lealtad por mostrarse, pero basada en un hombre.

Una cosa es que usted diga que ha aceptado a Cristo como su Salvador y otra muy diferente, poner a pasar hambre a su familia de manera consciente porque el Señor se manda.

Podemos afirmar con claridad y sin sacar la Palabra de contexto, que el Señor “cuidó” la vida de Isaac; pero no lo hizo con la de Su propio hijo “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros” (Romanos 8:32a).

No sé si usted entiende la dimensión de esto, yo escasamente logro ubicarme en la situación de Abraham y en la de Dios mismo, cuando sus hijos van a ser sacrificados. El Señor protegió a Isaac, pero sobre Jesús puso todo el peso de la ley ya que en Él representado todo el pecado de la humanidad.

Obviamente no contemplamos el ingrediente del Todo Poder del Dios y que para Él no hay nada imposible. La próxima vez que vea a su hijo en una situación difícil, entréguelo al que Todo lo puede, en la seguridad de que Él puede sacarlo adelante si es Su voluntad, como hizo con Isaac.

REFLEXIÓN: El hecho de no alcanzar comprender el resultado de las pruebas, no quiere decir que no sea para bien!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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miércoles, 10 de junio de 2026

SÓLO ESO

Por estos días encontramos la noticia de la llegada del hombre a la luna en una misión llamada Artemis II, pero es interesante recordar que en el año 1.969 otra similar, la del Apolo 11 no sólo se acercó, sino que alunizó.

Cuando se habla en términos de hombres, todo se sobre dimensiona; pero cuando se hace en los de Dios, todo se minimiza. Siempre se ensalza hasta el más mínimo logro de la humanidad, mientras que las cotidianas, pero asombrosas muestras de poder de Dios no.

Es bueno hacer un paralelo entre esta aproximación o el inclusive cuestionado alunizaje de 57 años atrás y este evento asombroso que se relata en la Biblia: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos(Josué 10:13); donde el Señor prolonga las horas de un día para Su pueblo, haciendo que toda tecnología de Artemis se sea vea como un juego de niños.   

 

Pero cuando hablamos de que Jesús entregó a sus discípulos una Gran Comisión, aún el mismo creyente piensa en algo imposible. Que es algo que sólo le compete a los pastores y evangelistas, que en teoría se han preparado.

Pero resulta que no, esta es una tarea que aunque de una importancia impresionante como todo lo de Dios, tiene que ver con todas las instancias de la Iglesia de Cristo. Desde aquel que barre el templo, hasta el que se para a predicar en las tarimas de los estadios a miles de personas.

Es bueno estar preparado, pero con sólo tener claro lo básico del Evangelio y dimensionar lo que Dios hizo por nosotros a través de Jesús es suficiente. No tenemos que ir al instituto bíblico o a un seminario para poder compartir lo recibido.

En muchas reflexiones, hemos comparado la Salvación con el pago de una hipoteca que usted no podía cubrir. El Señor vino y giró ese cheque en blanco para que sus deudas fueran cubiertas.

Será tan difícil de contarle al de al lado que usted ya no está condenado y que cuando Dios lo llame de este mundo va a estar con Él?. Sera muy complicado contar que usted estaba hundido en el lodo de la droga o el sexo y Dios lo perdonó?.

Muchos han llegado a una cárcel por un crimen luego de un juicio, se han encontrado con su pecado y han dado lugar a Cristo en sus vidas para superar las rejas físicas y encontrar la libertad eterna.

Cuando usted los visita, le cuentan con un gozo indescriptible sobre esa libertad que sienten y viven a pesar de una cárcel de hombres. Es más, no quieren salir de allá porque nada de lo que hay fuera les hace falta.

Esta reflexión se resume en esto: “Sólo vaya y diga o que pasó con usted”.

REFLEXIÓN: La sencillez de un testimonio llama más que el más elaborado de los mensajes!

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jueves, 4 de junio de 2026

RECHAZAR O ACEPTAR

Si nos dirigimos al Antiguo Testamento en los libros de Samuel, nos encontramos con un par de posiciones en las que deberíamos reflexionar y por supuesto aprender. Dos personajes que siendo del mismo pueblo terminaron por ser antagónicos.

Los relatos de la Biblia no fueron escritos para ser guardados en una biblioteca, sino leídos, estudiados y aprendidos. Es ese manual del que hemos hablado en varias oportunidades y que debería regir la vida de cada persona.

Sin darnos cuenta, en cada día nos vemos como humanidad, parados en una de estas dos posiciones. Ha pasado, pasa y seguirá pasando por el tiempo que permanezca este mundo en el plan de Dios.

El pueblo de Israel un día optó por rechazar la dirección de Dios, y depender de la de un humano como los demás pueblos de ese entonces. Nada más absurdo, pero si usted se toma el trabajo de leer todo el relato, encontrará una gran enseñanza.

Frente a esto Dios no se opuso, pero sí experimentó tristeza “…dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.” (1 Samuel 8:7).

Luego de darles ese rey que querían, encontramos cómo este desobedece, se revela y es desechado “Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras” (1 Samuel 15:11).

En contraste, el mismo Señor encuentra a uno con el tiempo y será llamado “ un hombre conforme al corazón de Dios”. Uno que a pesar de sus errores “pecados”, estuvo dispuesto a arrepentirse y pedir perdón.

La verdad es que David no estuvo a la altura de la integridad esperada por Dios, pero siempre tuvo un corazón dispuesto. Uno que dijo Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. (Salmos 51:3).

Cosa que no hubo en Saúl, que le pidió perdón de afán a Samuel, pero nunca se arrepintió delante de Dios Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová. Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel” (1 Samuel 15:24-26).

Es así como Saúl con todo en bandeja, rechazó el plan de Dios, pero David a pesar de las dificultades lo aceptó. Hoy como Iglesia de Cristo tenemos la misma opción, le obedecemos o le rechazamos,

REFLEXIÓN: La línea divisoria entre la obediencia y la desobediencia es muy frágil, y se puede romper!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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