Por estos días hemos visto uno de los conflictos modernos con más implicaciones para el globo conocidos. Hace muchos años un conflicto normalmente tenía repercusiones para los implicados, esta vez no.
Se trata de la guerra que se armó entre Estados unidos e Irán, que en principio y por lo que dicen las noticias, se trataba de limitar el alcance nuclear iraní y perseguir a los grupos terroristas que tantos dolores de cabeza le causan a Israel.
En principio de eso se trató con las correspondientes secuelas, pero poco a poco fue escalando y nunca se pensó que podría afectar el mundo entero. Irán prácticamente cerro el Estrecho de Ormuz, cerrando la vía a miles de buques petroleros.
Por supuesto esto ha afectado al mundo en tema de hidrocarburos con el correspondiente coletazo en el precio no solo del combustible, sino de infinidad de productos que dependen del petróleo.
Algo similar y guardas las proporciones sucedió con la apertura del Evangelio de Salvación a los gentiles. El apóstol Pablo fue en primera instancia el abanderado para llevarlo y en su calidad de judío profesante lo hace más interesante.
El mismo lo plantea en su carta a los Romanos al ver a su pueblo excluido a causa de su desobediencia “Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.” (Romanos 11:15,16).
Algo tenía que perderse en el proceso y se trata de la exclusión momentánea del pueblo judío, pero que al término de esta dispensación habrá dado lugar a la formación de la iglesia de Cristo, y volverá a abrirse la puerta para ellos.
Tal y como lo dicen los versos siguientes, nosotros en calidad de gentiles hemos sido injertados en el olivo principal. Esto habla muy bien del amor de Dios por el mundo aún pagano.
Recordemos que el Señor sacó a los pueblos gentiles o paganos de la tierra prometida, no por la santidad de los judíos, sino por el pecado de los primeros. Ellos fueron expulsados por el mismo Señor para entregarla a Su pueblo.
Es sólo que ellos también se han apartado de Dios y se vio desde el mismo rechazo del Mesías. Luego se han venido apartando en desobediencia y por eso mismo viven en angustia hasta hoy.
Tienen un pedazo de esa gran tierra, pero en zozobra permanente, no han vuelto a tener paz y sólo la recuperaran, cuando Cristo venga con su Iglesia y el Señor mismo incline el corazón de ellos para recibir al Salvador.
REFLEXIÓN: Todo proceso tiene unas implicaciones, un daño colateral que ha de cobrarse!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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