Uno entre tantos de los relatos bíblicos, nos cuenta que cuando Jesús apenas empezaba Su ministerio en la tierra, fue abordado por un hombre que le preguntó dónde vivía. Se trataba de Andrés que luego de seguir a Juan el Bautista, se interesó por lo que este Jesús decía.
Juan ya tenía tiempo en el ministerio de preparar la llegada del Salvador “…les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis…” (Juan 1:26,27). Reconocía no ser el Mesías, y simplemente se remitía a preparar corazones.
Sólo un día después de esto dicho, se los presentó “Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios” (1:36). Es cuando Andrés le sigue con otro más y se quedan con Él en razón de la hora.
La verdad es que uno no entiende cómo se habla tanto de un Pedro y no de Andrés que es el primero en reconocer al Salvador, que le cree y empieza este proceso de presentarlo a los demás.
De hecho el nombre de Andrés significa “el primer llamado”, pero resulta que a pesar de permanecer en el grupo de los apóstoles y aparecer en otras partes de la escritura, termina quedando en un segundo plano (el plan de Dios).
“Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)” (Juan 1:41b); esto le dice Andrés a Pedro, su hermano en la carne, así como Felipe le contó a Natanael No sabemos con detalles qué más le contó, pero lo cierto es que Pedro le cree y sale con él para unirse a ese famoso grupo.
Lo que viene de aquí en adelante ya es materia bíblica, y tal vez usted la conoce bastante bien, pero es de destacar la sencillez con la que Andrés le presenta a Jesús a su hermano Pedro.
Si usted o yo tratáramos de hacerlo de la misma manera, simplemente nos tildarían de locos. A pesar de que hoy muchos saben de oídas quién es Jesús, bien difícil es persuadir a alguien de que nos escuche, de que vaya a la iglesia y menos que le acepte como su Salvador.
Hay mucho bagaje bíblico y podemos decir que son muchos los millones de Biblias las que se han vendido, repartido y obsequiado, como para que en la mayoría de los hogares que usted conoce no haya una.
No obstante, la falta de conocimiento, la ignorancia o la indiferencia de la mayoría de la humanidad, hace que presentar al Salvador con la sencillez con la que lo hizo Andrés a su hermano sea muy complicado.
“He hallado al Mesías” (que traducido es, el Cristo), nada más!
REFLEXIÓN: Presentar al Salvador de manera sencilla, se ha convertido en una tarea cada vez más difícil!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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