jueves, 13 de agosto de 2026

IMPRESIONADO/A

El grado de impresionabilidad del individuo promedio de hoy, está marcado por unas variables, que aunque distan de las de décadas atrás, siempre terminan orientadas a lo mismo: el mundo.

Esta premisa, está basada en el grado de exposición de la persona a las cosas que ofrece ese mundo. Hace cincuenta años y lo digo por mí, el internet no se ofrecía al público, era algo puramente de estado, la telefonía celular tampoco y por supuesto, toda esa cantidad de aplicaciones que saturan de manera absurda a la gente de hoy, menos.

Bill Gates apenas estaba en la universidad, pero ahora usted sale a caminar a la calle, se sube al transporte público o en cualquier espacio, y la gente está entregada a la adicción de la comunicación. Esto por supuesto era algo que no se vivía hace 50 o 60 años.

Hoy un individuo gasta diariamente un promedio de 5.30 horas en cualquiera de estos dispositivos, abre unas 58 veces cada día el celular y todo entre redes sociales, mensajería y entretenimiento. Esto sin hablar de los realmente adictos al asunto y que incluye por iniciativa de los padres a los niños.

Así las cosas, la gente está mucho más expuesta a necesidades inducidas, cosas que no son absolutamente necesarias, sino simplemente deseos. Elementos sin los cuales una persona promedio puede vivir sin problema.

Planes para viajar, una casa más grande, un resort, o una casa de campo, un carro de alta gama o tantas cosas que a las mentes básicas impresionan y que para nada edifican en lo realmente importante Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16).

Pero ahora entremos en lo que de verdad debe impresionar. Todos los deseos de lo ojos no pasan de ser esto, deseos; y a raíz de esto, le hemos compartido en alguna reflexión anterior, que algo que nos impresiona realmente es la creación de Dios.

No toca ir muy lejos para ver el sol que abre cada mañana o la luna que nos acompaña cada noche. Los ríos, los mares, las montañas o los valles, y cada pequeña o grande criatura que puebla la tierra.

Y si tiene la oportunidad de ver en una noche clara el firmamento, la maravilla de la creación hasta donde llegan sus ojos, pero como dice Buzz en Toy Story, al infinito y más allá. Todo esto es grandioso y digno de su Creador; pero algo que nos impresiona más, es que en su calidad de creador de todo esto, se preocupe por usted y por mí.

Y mucho más allá de esto, su capacidad de perdón que se pone a prueba cada segundo en una humanidad que lo rechaza, y que aun así, abre las puertas del cielo para aquellos que le creen y lo aceptan. Eso sí e impresionante!!

REFLEXIÓN: La capacidad de impresionabilidad de las personas, está marcada por el dios o Dios que se tiene!

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martes, 11 de agosto de 2026

NO ES LA PRIMERA VEZ

En la Biblia encontramos y concretamente en los Evangelios, cómo vino Jesús al mundo, cómo nació, su concepción milagrosa, en qué circunstancias, cómo creció y luego desarrolló su Ministerio.

Todas estas aristas, darían para que entre estos eventos sobrenaturales y la vida normal de un ser humano, se generaran ciertas dudas en los religiosos de la época. Las mismas que usted y yo hemos tenido en algún momento como incrédulos, pero que un día y por la misericordia de Dios fueron superadas.

Al punto de creer y reconocer nuestra condición de pecadores necesitados de un Salvador. De alguien que nos limpie, nos transforme y así llegar a ser aceptos delante de Dios; de ese Dios que es de acuerdo a la Biblia Santo, Santo, Santo.

Lastimosamente y como lo hemos visto en otras reflexiones, no todos llegarán a la verdad salvadora, a esa que les permitirá ser parte de la familia de Dios. Y la influencia de estos religiosos alejó a muchos de la verdad que traía Jesús.

Aun pasa y es así como es más fácil llegar a uno que no conoce absolutamente nada de Dios que a un religioso. Y no es que hayamos descubierto el agua tibia, lo vemos permanentemente en nuestro entorno.

Hace un rato estaba en el supermercado y delante mío iba una señora joven a pagar una revista de las que habla de los ángeles; que triste realidad estar basando la vida en algo claramente administrado por el enemigo así como el horóscopo del que hablamos en estos días.

Pero el asunto que nos ocupa hoy trata del rechazo del pueblo judío hacia Jesús, al mismo Dios al que Abraham recibió, al que le creyó y siguió tiempo atrás “Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.” (Juan 8:39). Un rechazo que tiene a este pueblo separado por lo pronto de la bendición de Dios, mientras termina el tiempo de la Iglesia de Cristo.

Pero esta no fue la primera vez, también lo rechazaron en el Antiguo Testamento, cuando decidieron pedir un rey a Samuel Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.” (1 Samuel 8:7).

La historia de la humanidad se sigue escribiendo y es así como hoy se le rechaza una y otra vez. Ha pensado usted en cuántas personas rechazan el mensaje de Cristo diariamente?. Este rechazo no puede cuantificarse, pero así como usted se encuentra con la apatía del vecino hacia el mensaje de Jesús hoy, también hay millones en lo mismo.

Este rechazo no es nada nuevo y si lo hizo el pueblo judío, que podemos esperar de los demás pueblos.

REFLEXIÓN: El rechazo es más común en la vida diaria de las personas que la aceptación!

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jueves, 6 de agosto de 2026

ORAN POR NOSOTROS

La Biblia es un libro que por su trascendencia en la vida pasada, presente y futura de los seres humanos, debe ser contemplada en cada día. Son muchas las enseñanzas e información allí depositadas, es imperativo conocerlas y es un pesar que el hombre las subestime.

De dónde se viene y para dónde se va, debería bastar para llamar la atención de la persona promedio. Este hombre promedio, recurre a fuentes como el horóscopo, desde el ciudadano de a pie, hasta los mismos gobernantes.

Siempre ha estado ávido de información sobre sus orígenes, el porqué del presente y sobre su futuro: La verdad no entendemos cómo no se le da, por recurrir a la fuente primaria y total de todo lo que le ataña.

Esto es parte de ese gran misterio que rodea la conversión y bien sabido es, que todos estamos invitados, pero no todos aceptaran ese llamado. A todos les es dado ser criaturas de Dios, pero a muy pocos ser Sus hijos.

Si a usted apreciado lector le preguntan si cree en Dios, estamos seguros o casi seguros porque hay excepciones, que usted contestaría que sí. Pero si concretamos la pregunta aún más en: “qué tanto le cree usted a Dios?”, cuál será su respuesta?.

Todos los que dicen que creen, mienten, roban, fornican se emborrachan, fuman y las demás cosas condenadas por ese mismo Dios. Hay alguna coherencia entre estar en un edificio rezando por treinta o cuarenta minutos y luego salir a seguir haciendo lo indebido, pecando?.

Por supuesto que no, bíblicamente podemos decir que el Señor no apoya ese tipo de comportamientos. Es más, Él no se ocupa de los incrédulos como lo hace Jesús por sus seguidores.

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.” (Juan 17:9,10); claramente lo dice, que ha orado por los que le siguen y sigue intercediendo por ellos.

Ha pedido por los que le hemos creído y en otro verso dice que está y estará con nosotros “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:20b).

La verdad es que nada más puede llenar nuestras expectativas y esperanza como creyentes. Un Dios que no sólo nos ha apartado del mundo, sino que sigue atento a nuestras oraciones y necesidades.

Qué más podemos pedir, si todo ya nos ha sido entregado?. Lo que pasa, es que muchas veces ni siquiera los mismos creyentes dimensionamos el alcance del regalo recibido en Cristo.

REFLEXIÓN: Cuando uno sabe que Cristo ora por nosotros, nada nos debe inquietar!

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martes, 4 de agosto de 2026

IMAGENES

Por siglos y especialmente a través de las religiones, se le ha vendido a sus seguidores imágenes que han optado por llamar santos y que ellos mismos diseñan. Otros los han tomado de las Escrituras, pero nadie sabe cómo eran ellos realmente.

La Biblia dice claramente que A Dios nadie le vio jamás;…” (Juan 1: 18a), y para no sacar este verso de contexto, es bueno leer el siguiente, en donde se afirma que la única oportunidad en que hombres le vieron fue a través de Su hijo “…el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.” (Juan 1:18b).

Lo conocieron muchos hombres de su tiempo comenzando por sus discípulos, pero al Padre no se le ha visto y menos a Su Espíritu. Conocieron y experimentaron Su presencia física; pero nadie le tomó un foto.

El Jesús que nos dieron a conocer por dibujos en el pasado, hablaba de un personaje claramente blanco y facciones anglosajonas. De ojos claros y rubio, pero resulta que como judío que era en la carne, podemos acudir a la descripción que se nos da de Abraham.

Un hombre de rasgos semitas, piel morena, cabello oscuro y una constitución fuerte por su trabajo nómada en el desierto. Nada que ver con lo que registran las pinturas, y de ahí el choque que recibimos hoy al ver sus series.

La última vez que lo vieron  sus discípulos y algunas mujeres que le apoyaban, lo hicieron cuando era tomado de la tierra para ir al cielo, pero tampoco hay registro visual de esto. Alguna información que se trasladó de manera verbal por algunos años y nada más.

En estos tiempos de tecnología y de tanto tema visual que nos invade, es bueno reflexionar sobre esto y confiar en que lo que tenemos de Dios en su Palabra es suficiente. A Dios le conocemos por lo que dice la Biblia y eso nos debe bastar.

El trabajo de muchos artistas es digno de exaltar en lo que tiene que ver con sus técnicas y habilidad para pintar o dibujar rostros, pero a Cristo se le conoce en la Palabra. Sólo el que ha creído puede hacerse una idea bastante cercana de cómo es Él.

La Biblia lo describe como alguien en su misión redentora, su humildad, su poder, su carácter de siervo y otros muchos atributos, que a través del Espíritu Santo nos da una idea bastante clara de su personalidad.

Idea que no se debe quedar en un simple rezo, sino en la necesidad de imitarlo y cada vez parecernos más a Él. Él es el ejemplo perfecto a seguir, y la tarea es lograr por lo menos algo de lo que Él es en lo espiritual y no en la carne.

Por eso es que el Señor condena claramente la idolatría, en la idea de que los hombres no se peguen de una imagen, sino del Dios vivo. El que ha creído pintar a Jesús, es porque no lo conoce, sólo se lo imagina.

REFLEXIÓN: A quién conoce y sigue usted, a una imagen o al Dios vivo?

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jueves, 30 de julio de 2026

GIGANTES

A lo largo de la historia de la humanidad siempre han existido los gigantes. Es cierto que hoy ya no los vemos como en los tiempos antiguos, sino salvo algunos personajes que se salen del promedio de estatura dominante y otros que por problemas de salud como el gigantismo ya se van algo más allá.

El asunto es que así como en los tiempos antiguos se les veía con más normalidad, y de hecho la Biblia los menciona en repetidas ocasiones, los de hoy a veces son mucho más grandes que los de ese entonces.

Tal parece que su origen lo tenemos en este verso Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos.” (Génesis 6:4).

Existen más menciones de estos en otros libros del Antiguo Testamento como Números, Deuteronomio, Samuel y Crónicas, y en uno de estos nos encontramos con uno famoso por su encuentro con David antes de ser rey de Israel  “…Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat,…” (1 Samuel 17:4a).

Este evidentemente inspiraba temor por su estatura, que en medidas modernas equivale como a 2.97 metros. Si esta era su estatura, cómo sería el resto de su complexión física. Debió parecer un armario de dos cuerpos y ni siquiera pensemos en cuánto pesaba.

También los encontramos cuando Josué y Caleb junto a otros hombres comenzaron a explorar los pueblos vecinos en la tierra prometida. Fue tanto el miedo que inspiraron, que sólo estos dos varones dieron y un reporte positivo.

Este informe les valió un tratamiento especial de parte de Dios, porque el de los demás simplemente desanimó a todo el pueblo. Y estos gigantes siguen desanimando en tiempos actuales a todo el mundo.

Por supuesto que ya no son los de carne y hueso, simplemente son las luchas cotidianas que reducen a los que los quieren ver, a ese miedo experimentado por el ejército de Saúl frente a Goliat. Son esos eventos que el mismo Señor permite en la vida de todos, ya sea  para que le busquen los incrédulos, o para que crezcamos como creyentes.

Todos los día tendremos luchas, es más el mismo Jesús lo dijo “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33); pero qué tan grandes son sus gigantes apreciado lector.

Este es un tema a reflexionar, y por el que debemos orar especialmente los que hemos creído, porque si decimos que hemos creído, donde está la confianza que debe producir el creer?.

Los gigantes son del tamaño que usted los quiera ver, pero el Señor está esperando que sólo veamos gentes de nuestra estatura.

REFLEXIÓN: Los gigantes siempre van a inspirar miedo, pero en Dios no hay gigantes!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

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