jueves, 19 de febrero de 2026

CORAZÓN RECTO

Esto es algo que el hombre perdió desde El Edén y es bueno decir que la presencia o ausencia de este, es lo que determina nuestra relación con Dios. Una vez que se pecó en Edén contra del Señor, el hombre perdió la capacidad de hacer lo bueno.

El asunto ha llegado tan lejos, que hoy por hoy, todo se espera del ser humano menos lo bueno. Usted dirá, qué hay con un recién nacido?. La triste respuesta, es que ese pequeño no pasa de ser un incrédulo, del que aún sin estar en la edad de la responsabilidad, se puede esperar cualquier cosa.

No hace falta ir muy lejos, para ver que desde sus primeros días ya está mostrando su rebeldía, su condición de pecado. Sus padres en el mejor de los casos tratarán de inculcar buenos hábitos, pero su tendencia siempre será a hacer lo malo.

Esto me hace recordar las palabras de un corrupto, que mientras era juzgado por su robo, se amparaba en el hecho de que el mal es apenas una característica inherente al ser humano.

Por supuesto que decía la verdad, pero esto no le eximía de su responsabilidad, y simplemente lo usaba para justificar su comportamiento. Triste, pero esta en pocas palabras, es la realidad de una humanidad de más de ocho mil millones de personas.

Sólo algo así como el 10% de esta población, ha decidido cambiar su vida, y esto en la única persona que lo puede ofrecer: Cristo. Sabemos apreciado lector de su tal vez incapacidad de entender esta sencilla, pero definitiva verdad, y es ahí donde lo invitamos a buscarla.

Pero una vez que esto se da en la vida de las personas, hay una constante que hace permanecer o retraer ese fluir de una relación sana con el Dios proveedor de este cambio. El pecado sigue vivo en el que ha creído, pero ya no con el poder de cuando se ignoraba esta verdad.

La ficha resumen de todo esto, es que tenemos una nueva naturaleza y un nuevo Padre con Cristo, así las cosas, debemos vivir la nueva vida que se nos ha dado. Antes éramos hijos del diablo, éramos aquellos que mencionamos antes y que desde que nacimos no pensamos e hicimos más que el mal Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:7).

Pero ya en nuestra edad de la responsabilidad, asumimos un nuevo roll que nos hará vivir delante de Dios por la eternidad. Es aquí donde sólo un corazón recto e integro puede mantener ese fluir, esa comunión con Dios y sus principios.

No pierda más tiempo apreciado lector de buscar ser encontrado por Cristo. Por el único que hace posible su cambio de vida en el hoy como en la eternidad venidera.

REFLEXIÓN: El cambio llegó por Cristo, pero la comunión se da por usted!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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