miércoles, 7 de enero de 2026

NO TODO

Una vez más repetimos, que para los que hemos creído en Cristo como Salvador, la Biblia es nuestro manual de vida. Puedo dimensionar la bendición que implica la Palabra, pues como piloto comercial de muchos años, he tenido que depender de todos los manuales que usted se imagine.

De manera especial de los manuales de rutas, que aunque ya casi obsoletos hoy por la presencia del GPS y otros sistemas, sigue siendo de vital importancia para los que vuelan en regiones apartadas.

No imagino hacer cualquier tipo de vuelo en cualquier continente sin ese vital recurso de información para un vuelo seguro. Puedo decir con autoridad, que estoy con vida por la Gracia de Dios primeramente y la ayuda de las cartas de navegación de esos manuales.

Ese es un manual que preserva la vida física presente; pero la Biblia, es el manual para la vida eterna.

Es bueno decir, que estas cartas son frecuentemente actualizadas por seguridad, y para el tema que nos ocupa, los mandatos de Dios también lo eran a través de los profetas del Antiguo Testamento, ya no así con la Biblia que conocemos, pues para esta dispensación, es ya un documento inmutable que no admite adición alguna.

Es bueno anotar, que así como el Señor daba instrucciones para bien, también las hubo para llevar al pueblo a la disciplina Por eso yo también les di estatutos que no eran buenos, y decretos por los cuales no podrían vivir.(Ezequiel 20:25).

Él mismo, se encargaba de llevarlos al punto del castigo por su desobediencia, y así lo hace con nosotros, sólo que no con profetas, sino con la profecía misma plasmada en la perfecta palabra de Dios.

Que no se diga que el Señor no nos habla, lo hace, y de muchas y confiables maneras. Es sólo que no oramos, no estudiamos, no buscamos Su dirección y menos confiamos en lo que nos dice.

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad (Lamentaciones 3:22,23). Baste decir, que Él nos lleva con mucha, mucha paciencia, pero tan necesario como Su amor es Su disciplina.

Y si Él disciplino a Su pueblo, “Israel”, a los hijos de Abraham, con mucha más razón lo va a hacer con nosotros como la Iglesia de Cristo. Ellos son el pueblo judío, el escogido; nosotros somos apenas gentiles.

Así que no nos durmamos en los laureles de la salvación, seamos diligentes con lo que nos pide y le veremos un día no muy lejano.

REFLEXIÓN: Usted y yo como creyentes sabemos que cuando un Padre ama, disciplina!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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