martes, 17 de marzo de 2026

DOS CIEGOS

Cuando estudiamos en relato de Zaqueo en el libro de Lucas como en cualquier otro de la Biblia, nos encontramos con cosas curiosas sobre las que vale la pena volver y gozarnos en su contenido.

Muchos o casi todos lo hemos leído Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico…” (Lucas 19:1,2). A grosso modo vemos cómo el Señor Jesús llama a este hombre en una oscuridad total, que hasta jefe de publicanos era (cobradores de impuestos).

Este era considerado un traidor de su nación, ya que se había hecho rico al prestarse para cobrar la injusta carga de impuestos de los romanos al sometido pueblo de Israel. A pesar de que este era el modus operandi entre los pueblos sometidos por la potencia de ese tiempo, igual, la actividad de Zaqueo era rechazada por su pueblo.

Esto se dio entrando a la ciudad, y es bueno anotar, que Jericó luego de ser destruida y maldecida algunos años atrás, se convirtió en un suburbio reconstruido por Herodes donde residían los acaudalados de la zona.

Sólo unos versos más adelante cronológicamente hablando, sobre el mismo relato pero en el libro de Marcos, cuando ya Jesús iba de salida se encuentra con otro hombre en oscuridad Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando” (Marcos 10:46).

Es aquí donde vale la pena hacernos la pregunta, sobre cuál de estos dos hombres estaba más ciego. Si el invidente de Marcos o el que veía en Lucas, y profundizar en ese genuino deseo en ambos de acercarse a lo que se constituyó para ellos la luz.

EL primero se subió en una árbol para buscarla “… procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle” (V:3, 4a) y el segundo no se dejó amedrentar de los que le rodeaban para llamar a Jesús “… muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!” (Marcos 10:48).

Indudablemente, cada uno de estos hombres se encontró con algo mucho más importante. Por un lado el que sólo buscaba reivindicarse delante de su pueblo y arrepentido devolver todo lo que había robado, y por el otro al que quería recuperar la vista física.

Estos hombres se encontraron con la luz misma de la salvación para sus almas, y es el momento de preguntar, si usted apreciado lector ya lo ha hecho?. Usted no necesita subirse a ningún árbol o esperarse a estar mendigando en la calle sin vista.

Lo que el Señor está ofreciendo, está solo al alcance de un libro que todo el mundo conoce, pero que en muchos hogares está relegado a un rincón y se llama la “Biblia”. “Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Marcos 10:52). Cristo ya ha entrado a su ciudad, y no quiere salir de esta sin que usted le haya conocido.

REFLEXIÓN: Para conocer a Jesús solo necesitamos disponer nuestro corazón y entendimiento!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!