jueves, 19 de marzo de 2026

ESPEJO Y LEY

Nada más cotidiano que mirarse en un espejo y aquel que diga que no lo hace, es poque no le interesa verse presentable para su día de actividad, llámese trabajo, estudio o simplemente para estar en casa.

Cada día y por lo menos aquí en el continente americano, la persona promedio se da una ducha, se viste ropa limpia y bien planchada, bueno, hay sus excepciones, pero en general nos encontramos con que luego de vestirse se mira para ver cómo luce.

Parece bastante cotidiano el ejemplo, pero de esto se trata y es para mostrar, que lo que vamos a tratar a continuación y motivo de reflexión para todos, es algo que nos reta y si es el caso nos confronta sobre nuestro estilo de vida.

Para el creyente promedio el asunto ya está casi saldado, pero para el incrédulo el asunto es diferente. Esto en razón de que el primero y como parte su acercamiento a Cristo ya cumple en parte con el plan de salvación.

En la Bíblica se habla claramente de esto y se hace un contraste entre la ley y la fe. El judío se amparaba y lo hace todavía, en que su compromiso con Dios se cumple con la Ley (los mandamientos), cosa que no pasa y lo vemos aquí “Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.” (Romanos 2:23,24)

Pero el gentil promedio de hoy y que no conoce todas estas precisiones entre una y la otra, se refugia implícitamente en una ley representada en “buenas” obras que quiere hacer para cumplir con Dios. Esto en el mejor de los casos.

Nada más lejano de la verdad, pues ni el judío ni el gentil están en capacidad de cumplir con la ley. El creyente tampoco, pero tiene la posibilidad de ser portador de la fe que hace la diferencia.

Pero volviendo al principio en el que hablábamos de la presentación personal, podemos hacer un claro paralelo, entre el espejo que nos muestra externamente, y la ley que deja ver lo que hay en nuestro interior.

Será que si nos miramos en la ley nos veremos tan impecables como cuando lo hacemos en el espejo cada la mañana?. Con todo respeto, creo que no; sólo nos encontraremos con que todas nuestras obras son Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; …” (Isaías 64:6).

Así las cosas, sería bueno que cada mañana al mirarnos al espejo, pensemos un poco en la ley cómo nos vemos delante de Dios con nuestras obras. El espejo nos muestra por fuera, pero la ley nos muestra por dentro, y la única forma de vernos presentables delante de Dios en a través de Cristo.

REFLEXIÓN: Si la ley y el espejo hacen un buen trabajo, el cambio debe ser una prioridad!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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