martes, 24 de marzo de 2026

CONFRONTADOS

Cualquiera de nosotros ha sido confrontado en algún momento de la vida o hemos tenido que hacerlo con alguien. Lo interesante de todo esto, es el hecho que nuestra primera tendencia es a evadir la responsabilidad:

Cuando alguien nos golpea con su carro en la calle y a pesar de ser obvia la falta, es difícil que acepte su responsabilidad en el choque. Es nuestra naturaleza, pero no por eso excusable.

Siempre ha sido algo repudiable y lo encontramos en los primeros días del hombre en Edén, cuando la primera pareja pecó deliberadamente contra el Creador. Lo primero que hizo Adán, fue culpar a Eva y esta no se demoró en culpar a la serpiente.

Habían sido previamente advertidos, no obstante, no se demoraron mucho en traspasar lo ordenado. Esto es apenas el comienzo de lo que hoy vemos en el mundo, sólo que a mayor escala.

Muy pocos son los que aceptan la culpa y se comprometen a enmendarlo. Sobre todo esto se ha escrito lo suficientemente en la Biblia, que a pesar de ser el libro más vendido en el mundo, no podemos decir con seguridad que el más leído.

Pero esto no se queda aquí, cuando evadimos nuestro pecado, acusamos al mismo Dios por permitirlo, y que lejos estaremos de hacernos consientes de la necesidad de un perdón.

De la imperativa necesidad de un perdón y un medio para obtenerlo. Es por esto que nos encontramos con el rechazo a aceptar que somos pecadores. La gente se limita a decir que no han matado a nadie, pero qué hay del resto de lo que se llama pecado.

La mentira, el adulterio, la homosexualidad, la fornicación y un muy extenso etc. Son muchas las formas de pecado y ya a la humanidad las tiene como una forma de vida.

Pero esto tampoco se queda aquí, el individuo promedio por bien que le vaya en esta evaluación, sólo se queda en reconocer que estas cosas son malas si las comparamos con la integridad.

Por una parte y si llega muy lejos, hallará una diferencia entre un mal proceder y la integridad que debería habitar en todos nosotros. Apenas logra vislumbrar que hay bien y que hay mal.

Pero por otra, no llega a ver que hay una gran distancia todavía entre esa utópica integridad para los hombres y la Santidad que únicamente habita en un Dios Santo, Santo, Santo Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable” (Nahúm 1: 3a)

Para cerrar es bueno decir, que si no se entiende lo básico de un pecado, mucho menos se va a entender, que todo este conjunto de tristes comportamientos no son más que el producto de una “condición pecaminosa” heredada de los primeros seres humanos y que debe ser revertida por la única opción que existe: Cristo.

REFLEXIÓN: El pecado no se queda en el simple hecho hacer algo malo!

LA REFLEXION ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!