jueves, 5 de marzo de 2026

ÉL SE ENCARGA

A lo largo de la Biblia nos encontramos con muchas y variadas verdades, entre las que resalta una: La poderosa voluntad de Dios. Hacemos colación sobre esto, porque hace unos días me topaba con una pareja de señores mayores que me abordaban para venderme una religión.

Muy formales, pero en su afán de persuadirme de pensar y creer como que ellos, no se daban cuenta ni escuchaban lo que yo les decía. Por fin y en una pausa, la señora pareció escucharme, que soy cristiano protestante y por fin pararon.

Pero es que nosotros le traemos un mensaje mejor, a lo que yo les pregunté si tenían a Cristo como el hijo de Dios. Que si tenían seguridad de su salvación. Lo pensaron para decirme que no y por supuesto hasta ahí llegó todo.

Pero a lo que vamos, es a la marcada intención de hacer que los demás piensen lo que ellos, y esto no es así. En la Biblia el Señor nos manda a evangelizar, sí, pero de ninguna manera a presionar, ya que Él mismo es quien se encarga.

Cuando Pablo y Bernabé estaban en Antioquía, simplemente daban a conocer la Palabra y aquellos que escuchaban y mostraban interés, llegaban al Camino Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna” (Hechos 13:48).

Pero esto era por la voluntad de Dios y no por la de ellos, era y lo es en la actualidad, porque Dios sabe claramente quienes son los que van a aceptar el mensaje de salvación y quienes no.

Esto no quiere decir como lo hemos visto en otras ocasiones, que los salvos ya estaban predestinados. Todos, absolutamente todos como humanidad hemos sido y seguiremos siendo expuestos al Evangelio, pero no todos llegaran a los pies de Cristo.

Este ha sido el principio de la evangelización desde hace algo más de dos mil años, sigue y seguirá hasta el fin de los tiempos incluido el periodo de tribulación que viene. Una vez que el Señor Jesús venga y recoja (rapte) Su iglesia, sin que obste el hecho de que el mensaje quede orientado a los judíos, los gentiles todavía tendrán la oportunidad de creer.

No sobra decir que la situación ya no será tan cómoda como la de hoy, ya no simplemente se podrá ir a un templo y escuchar desde el púlpito el mensaje de salvación; sino que habrá persecución, y no para alegrarse en la salvación, sino para matar a todo aquel que hable de Jesús.

Para este tiempo en el que vivimos, todavía hay libertad de creer, pero también hay la libertad de rechazar la Palabra. Que usted sea apreciado lector reflexione y sea de los que tienen un corazón dispuesto a escuchar, pero sin presiones de ninguna especie.

REFLEXIÓN: Algunos aceptarán y otros rechazaran el mensaje, pero todos lo oirán!

LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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