martes, 28 de julio de 2026

RECONOCER

Días atrás en otra reflexión, comentamos la capacidad que tienen los demonios de reconocer los tiempos y la misma presencia de Dios. Para esto nos acercábamos al verso del endemoniado gadareno “…Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo?” (Lucas 8:28).

Es de resaltar, lo rápido que lo reconocieron frente a la total ceguera espiritual de las personas de esta región, que luego de lo ocurrido en este milagro, prefirieron pedirle que se fuera en lugar de alegrarse por su visita.

Es que ni siquiera los religiosos de los tiempos de Jesús pudieron reconocerlo “Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!”(Mateo 16:3); es bueno decir que los de ahora tampoco, si no estuvieran dedicados al humanismo.

Es de recordar, que aun los seguidores de Jesús no podían entender del todo lo que Él les decía, y de ahí las múltiples imprudencias de Pedro, las cuentas de Felipe al momento de alimentar las multitudes o la incredulidad de Tomás.

Debieron esperar hasta la resurrección del Señor, para reunidos en Pentecostés recibir al que todo hace entender Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:6-8).

Es una lástima, que la Iglesia no haga uso completo de esta capacidad y siga en muchos casos dando tumbos frente a un mundo que necesita a Cristo. Se vive más por emociones que dependiendo realmente de Dios.

Los creyentes debemos estar en capacidad de conocer nuestro futuro eterno, pero parece que en muchos casos no es así. No hay seguridad en lo que se dice en el presente y viven de una preocupación a otra, mucho menos tienen seguridad de salvación.

Es cierto que como dice el apóstol Pablo vendrían doctrinas engañadoras “…para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,…” (Efesios 4:14); y es ahí donde debemos estar pendientes de no ser enredados.

A veces me pregunto sobre el grado de responsabilidad que tendremos todos, por no haber creído, estudiado y practicado lo suficiente ya contando con la compañía del Espíritu Santo. Es odioso comparar, pero el apóstol Pedro, estará totalmente exonerado de cada imprudencia expresada  por su falta de discernimiento, y nosotros qué?.

REFLEXIÓN: Una cosa es pecar por falta de entendimiento y otra por tenerlo todo!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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