Coloquialmente diríamos, que de sólo un verso bíblico hay mucha tela que cortar, con mucha más razón de todo un Mandamiento del Señor. Por donde quiera que lo miremos habremos de aprender.
Retomando el tema de la idolatría, el mismo Señor se pronuncia y le dice al pueblo que si quieren, lo hagan, pero que no profanen Su Nombre con esto “Y a vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho Jehová el Señor: Andad cada uno tras sus ídolos, y servidles, si es que a mí no me obedecéis; pero no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos” (Ezequiel 20:39).
No se entiende que un pueblo que había visto tantos despliegues de poder, aún no entienda un “NO”. Cómo olvidar cuando atravesaron el mar en seco o cuando también en seco pasaron el Jordán?.
Pero si somos honestos, no son pocas las maravillas que vemos nosotros a diario. Cada astro en el firmamento con su esplendor o el pequeño colibrí que respira un promedio de 500 veces por minuto, son una fantasía.
No me diga que esto no es asombroso, como lo es cada pequeña criatura del mundo que tiene una identidad propia y la capacidad de buscar protección instintiva frente al peligro. Cuénteme, sabe de algún científico que en su despliegue de orgullo haya podido crear un cucaracha?.
Que necios somos como para pretender negar la existencia y todo poder de Dios para desobedecerlo. Ni una de las pulgas que se meten en su cama puede ser creada por los sabios del mundo.
Pero si nos atrevemos a cuestionar lo que Dios ordena sobre un punto clave de nuestra relación con Él, la idolatría. Construyendo los templos o imágenes de palo y piedra que menciona la Biblia.
Tomando su Nombre en vano y adjudicándolo a esas imágenes que no pueden ver, oír ni hablar. Un día tendremos que verlo, al Señor, en alguna instancia; en la de creyente o en la de incrédulo y daremos cuenta de cada cosa que hicimos.
De ahí la importancia de buscar la verdad bíblica que como el verso de esta reflexión, nos muestra cada uno de los pasos que debemos tomar en esta vida. Este tiempo es sólo uno entregado para decidir el camino eterno.
El problema es que la mayoría se que queda en el presente, y para nada contemplan la eternidad en sus planes. La eternidad sólo puede ser de dos formas, con Dios o sin Él, en el cielo o en el infierno.
Le sonará fanático, pero pregúntese ahora mismo: Si usted muere en este preciso instante, dónde pasará la eternidad?. Lo había contemplado?. La verdad es que muy pocos lo hacen ni en peor de sus momentos.
REFLEXIÓN: Siga pecando, desobedeciendo si quiere, pero no siga usando el Nombre que es sobre todo nombre!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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