Pueblo de dura cerviz califica Dios a Israel y por ende a nosotros los gentiles. La verdad es que la condición humana es prácticamente la misma, y lo que hacían los judíos, también lo hacemos nosotros.
Antes de ser llamados en Abraham eran un pueblo idólatra, parte de los caldeos y de muchos otros pueblos que desconocían al Creador. Tan alejados en ese entonces, unos 4.100 años, como ahora los gentiles (no judíos).
Eran unas condiciones radicalmente diferentes, ausentes de muchos medios de información y hasta se les entiende; pero ahora, en pleno siglo XXI en el que nos las damos de avanzados, seguimos siendo iguales.
Idólatras, en un enajenamiento total del conocimiento de Dios y sus promesas. Ignorantes de lo realmente importante en la vida de una persona, buscando de manera implacable lo que no se tiene y se desea.
No importa a quién hay que atropellar en el camino, lo importante es lograrlo. Y en ese estilo de vida estamos siendo lo que no quiere Dios que seamos “…hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:2-4).
Algo más?. Creo que estamos plena y desafortunadamente descritos en este verso como para sacar excusas. Tenemos tantas, si no todas estas virtudes adosadas a nuestras a nuestras vidas de manera original.
Sólo basta con ver la cantidad de Ídolos que se cargan en diferentes partes del planeta y de manera especial en Latinoamérica. Como lo dice la Biblia, palo y piedra, que lo que sí hace es terminar con la espalda de los que los portan.
Si no, para muestra un botón “Y no ha de ser lo que habéis pensado. Porque vosotros decís: Seamos como las naciones, como las demás familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra.” (Ezequiel 20:32).
Que no se diga que Dios no advierte a través de Su palabra sobre lo que hay que hacer y lo que no. Es triste ver como esa idolatra no sólo se remite al palo y la piedra, sino las cosas materiales e inmateriales del mundo moderno.
El trabajo, el estudio, el carro, la casa, la ropa, las joyas e infinidad de elementos que se han convertido en una carga no física como en el caso del palo y la piedra sino en algo mucho más pesado en la vida.
REFLEXIÓN: El palo y la piedra son apenas la punta del iceberg en toda la lista de ídolos!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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