Por estos días en los que todavía se discuten cuestiones doctrinales a pesar de los más de dos mil años de historia de la Iglesia de Cristo, sería bueno hacer otro aporte acerca de aquellos que legalizan en sus congregaciones.
Para comenzar digamos que no hay lugar para esas discusiones, menos para las divisiones y nada mejor que este verso del apóstol Pablo “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, …. que usa bien la palabra de verdad. Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad” (2 Timoteo 2:15,16).
Tal parece que vemos como queremos entenderla. Alguien dijo que sería bueno practicar lo poco que entendemos, y dejar de preocuparnos por lo que todavía no podemos sobrellevar.
Vemos y con muchos seguidores a denominaciones que se dedican a legalizar y queriendo ser judaizantes sin poder serlo. El trabajo realizado por Moisés tenía un público específico, y aunque en cierta forma terminamos cumpliendo con muchos de requerimientos, la ley no es para los que pertenecemos de razas diferentes a la judía.
Cuando el “gentil” promedio, llega a los pies de Cristo por fe en Su obra salvadora, entra en la familia de Dios, pero para conformar la Iglesia de Cristo y no para ser parte del pueblo judío.
Ellos están llamados a contemplar la ley y lo dice claramente la Biblia, así que quién nos llamó a cumplir algo solo dado para ellos? “¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe” (Romanos 3:27).
Es algo así como cuando yo pretendo cumplir con las leyes de Francia siendo ciudadano y viviendo en otro país. Que hago yo guardando la fiesta nacional de los franceses que no me corresponde?.
Lo más probable es que me corran del trabajo por no presentarme, cuando en mi país ese es un día hábil. Este simple ejemplo debería llamarnos a reflexionar sobre algo que está fuera de nuestro contexto.
Y lo más importante de todo esto, es que nosotros como gentiles no tenemos la “ley”; pero tenemos al mismo “Señor” habitando en nosotros. Así las cosas, qué es más imperativo cumplir, con la ley como un órgano ajeno a nosotros o con el mismo Señor que habita en usted y en mí?.
REFLEXIÓN: Hay muchas cosas de las que tendremos que dar cuenta frente a Cristo!
LA REFLEXIÓN ES PARTE DE LA VIDA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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