jueves, 18 de octubre de 2018

MANTENERSE


Cuando se inicia un nuevo proyecto, son muchas las ilusiones y expectativas que le rodean. Se hacen planes y muchas veces se fantasea sobre lo que puede ser el producto y lo que se obtendrá después de esta iniciativa.
Cuando se arranca el caminar con Cristo ocurre algo similar, viene ese primer amor que nos ayuda a olvidar muchas heridas, a sanar otras costras del pasado y dejar una serie de prácticas que nos alejaban de Dios.
Luego viene el verdadero comienzo del cambio que por razones obvias se impone como algo imperativo para el futuro y con éste el rechazo y sustraerse de muchas cosas que no encajan con la vida del nuevo creyente.
Es ahí cuando no importando lo que ocurra, se hace necesario fijar más aún la mirada en Jesús. La Biblia dice Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13); y por real que sea esto para el creyente establecido, una vez que se ha enfriado ese primer amor que todo lo logra, vienen etapas de desaliento.
Que difícil es mantenerse frente a éste mundo corrompido, que ha convertido todo lo malo en una forma de vida y que se ajusta a otro aparte bíblico que dice que a lo bueno se le llamará malo y viceversa.
No es fácil competir en un mundo en el que todo es válido para lograr los propósitos; una humanidad determinada a obtener sus propósitos no importa a cuántos se atropelle. La situación es tan complicada, que todo lo que se hace es anti bíblico.
Es ahí donde se requiere el uso de la armadura de Dios representada en su Palabra Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11). Nada más eficiente y con un poder transformador de corazones y circunstancias que sus promesas.
No es necesario que Él abra el mar, que saque agua de una  roca o destruya un ejército de miles que acampa en contra nuestra; lo vemos de manera cotidiana en el trabajo, en el estudio o en casa.
A lo largo de estos años he aprendido y para la Gloria de Dios, que para Él es más fácil destruir ese ejército que cambiar un corazón en nuestra contra; pero que en cualquiera de los dos casos, Él tiene el todo el poder.
Cualquiera sea su caso apreciado lector, le invito a “mantenerse” firme donde Dios lo tiene “Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias” (Lamentaciones 3:32).

REFLEXIÓN: Aquel que se mantiene firme sólo demuestra el tamaño de su fe!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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