jueves, 4 de octubre de 2018

EL MEJOR TIEMPO


Mucho se dice sobre la edad indicada para compartirle a alguien de Dios y su mensaje de salvación en Cristo. Los mayores suelen contestar que ya son muy viejos para cambiar de religión, los adultos en edad productiva y en su carrera por sobresalir no tienen tiempo, y los jóvenes argumentan que todavía hay mucho por delante para tomar una decisión.
Para cada una de estas excusas como siempre hay una respuesta en la Biblia en el verso de hoy; para los primeros: antes de que ya nos haya esperanza, los segundos: antes de que se contaminen de mundo y para los terceros no puede ser más claro: en la juventud.
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1). Esto quiere decir, que es en la juventud el tiempo propicio para empezar y si es el caso enderezar esa relación que permanecerá por la eternidad.
Pareciera dar piso al argumento de los mayores, pero por otro lado encontramos  que no importa la edad, siempre habrá un tiempo aceptable y que sólo depende de nosotros. Dios nos llama a salir de las costumbres y religiones, para refugiarnos en el único que nos puede salvar.
Cristo se muestra como el camino, la verdad y la vida; qué más queremos de este peregrinar por el mundo. La vida eterna es el propósito del hombre y está suficientemente definido en la palabra de Dios como para no entenderlo.
El problema radica en que todo lo queremos racionalizar y sin dar paso a lo más importante del plan de salvación: La fe!. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hechos 11:6).
Nada más sencillo y a la vez complicado de entender en cualquier tiempo, siempre habrá una excusa. El adulto mayor cree haberlo visto todo y que lastima no haberlo escuchado antes, para el adulto productivo siempre habrá algo antes por lograr y el jovencito en su falta de conocimiento se ve en la necesidad de probar antes de decidir.
Lo cierto es que para Dios no hay un antes o un después, el tiempo es ahora, es hoy y lo que de hoy salga, será lo que defina el futuro eterno de cualquiera de estos tres estados “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

La misión que dejo el Señor Jesús es clara, compartir a todo el mundo no importa la edad “…que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo” (2 Timoteo 4:2), dónde está usted?.
REFLEXIÓN: Cuando no hay decisión tampoco hay un antes o un después!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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