martes, 9 de octubre de 2018

AMPLITUD


Haciendo memoria de nuestra infancia, me encuentro con una serie de normas de conducta impartidas por los padres, que hacían de nosotros en formación gente culta, respetuosa y otros calificativos que hoy ya no caben en la sociedad.
Se nos instaba y de manera seria a no llamar a alguien a gritos en la calle y menos por el nombre, a no comer por la calle o señalar a algo o alguien con el dedo, a no masticar chicle mientras se sostenía una conversación o en clase y a no tirar un papel o escupir en la calle.
La noche anterior estábamos en un restaurante y en la mesa de al lado había una pareja de jóvenes de unos veinticinco cumplidos. Un joven medianamente presentable dentro de los parámetros de hoy y la joven una niña de bonita apariencia, pero con unas maneras de dejan mucho que desear.
La expresión corporal y el lenguaje soez le quitaban gracia a su apariencia, pero imagino que eso es lo que se acepta hoy como normal. Muchos nos califican de retrógrados o anticuados y esto mismo pasa con la palabra de Dios; ya nadie quiere ajustarse a ella con la excusa de una mente amplia.
La misma religión se ha vuelto permisiva y se encuentra gente en la misa masticando la goma de mascar o en los templos la gente conversando trivia antes del servicio y sin el respeto que merece el lugar o lo que van a hacer.
La inobservancia de las elementales normas de comportamiento hace que este mundo se precipite al caos y hoy no tenemos padres que forman, sino que se entrenan para obedecer a sus hijos; ni el más mínimo parecido a los que Dios manda en la Biblia.
Todo con la excusa de una mente amplia que es el perfecto reflejo de una conciencia angosta, Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13,14). En un lenguaje claro y sin tapujos vemos, que cuanto más nos alejamos de Dios, más no acercamos al infierno.

Cada reflexión nuestra y el mensaje de los muchos que pululan por diversos medios de comunicación cada día, hablan de lo mismo y en diferentes términos, pero los quiere aplicar. Muchos los oyen, pero nadie escucha y ven cada vez se endurecen más sus conciencias a la espera de lo que ya saben.
Un llamado apreciado lector, a ampliar sus terrenos de la conciencia y reducir los de la llamada mente amplia que lleva a la perdición.
REFLEXIÓN: La perdición es inversamente proporcional a santidad!
 REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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