Es cierto que los seres humanos
tenemos una muy frágil memoria; es por esto elegimos en cargos de gobierno a
corruptos y si se presentan de nuevo, los elegimos otra vez. Lo dice la Biblia,
nos miramos a un espejo y en un momento ya nos hemos olvidado de como somos (Santiago 1:23,24).
Nos dan la mano en necesidad y muy
fácil nos olvidamos de aquel que nos ayudó y hasta le hacemos mal. Somos una
clase de seres bien especial y con todo esto Dios nos tolera y ayuda.
Siempre está presentando soluciones a
nuestros problemas, lo más grave es que ni siquiera lo reconocemos en nuestras
vidas. En el mejor de los casos le damos las gracias de dientes para afuera y
olvidamos.
Esto sucede en lo cotidiano, pero cómo
olvidar algo así: “Delante de sus
padres hizo maravillas, en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. Dividió el
mar y los hizo pasar; detuvo las aguas como en un montón. Les guió de día con
nube, y toda la noche con resplandor de fuego“ (Salmos 78:12-14).
Será mucho pedir, cuando por Gracia nos da la
salvación y por sus misericordias no nos da lo que merecemos?. El relato
bíblico habla del Señor y sus tiempos; éstos están plenamente identificados y
confirmados a través de la historia; pero hasta cuándo nos va a tolerar?
Dios tiene que ser un ser indescriptible en
este sentido o es que nuestra mente no da para cuantificar tanto amor. Cómo
soportarnos y seguir adelante con su plan; ya una vez le dijo a Moisés que iba
a destruir lo creado y comenzaría de nuevo con él.
Se necesita ser alguien muy, pero muy especial
para tener esos niveles de paciencia, misericordia, perdón y todos esos atributos
necesarios para soportar nuestra ingratitud y maldad. El Señor no es cualquier
dios de madera, yeso o pintura, es el Todopoderoso, el omnipresente, el
omnisciente Dios con mayúscula de la Biblia.
Definitivamente Dios!
REFLEXIÓN: El que dimensiona al Señor sabrá
lo minúsculo que es!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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