Dentro de todo el panorama Bíblico,
encontramos un círculo vicioso que se repite una y otra vez en el hombre desde
que nace hasta que muere. Al momento de nacer, el bebé no demora en mostrar su
condición de ser caído y es algo que se sigue manifestando en cada una de sus
etapas.
No sólo por su fragilidad el bebé
muestra su naturaleza, sino por que en sólo unas horas ya empieza a hacer
visible su tendencia a la rebeldía. Inexperiencia, inmadurez o falta de
conocimiento puede aplicar en este caso; pero esa misma falencia va a imperar a
lo largo de toda su vida.
Cuando Dios puso a Adán el Edén, le
dio todas las garantías posibles para una vida plena. No obstante el Señor
tenía que medir lo que había en el corazón de este primer hombre y su mujer; le
dio instrucciones precisas sobre lo que debía hacer; pero cayó “Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha
mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra” (Deuteronomio
5:32).
Podía contar con todo para sus
necesidades, pero no podía tomar de un árbol específicamente. Dios tenía, tiene
y tendrá todo el conocimiento sobre la humanidad y sus asuntos, al fin y al
cabo somos su creación; pero qué necesidad tenía de tomar lo prohibido.
Cuando un padre da una instrucción a
su hijo adolescente, es que por que como su nombre lo dice, éste adolece de
falta conocimiento y la experiencia necesaria para afrontar ciertas
situaciones.
Podemos pensar que es tan delicada la
desobediencia en un hijo hacia sus padres, como la que mostraron Adán y Eva con
Dios. Los padres son el acopio de la experiencia y vida que no tiene el adolescente
todavía, así como Dios en su debida proporción tiene todo el conocimiento y
poder para la vida del universo.
Porqué no obedecer y simplemente
descansar en alguien que todo lo sabe. Sin ir tan lejos, es muy fácil ver cómo el
desobediente se estrella por no acatar consejo, como para que esta humanidad
cada día se obstine más y más en desobedecer a Dios.
Con la obediencia adquirimos riqueza en
todo sentido, con la incredulidad traducida en desobediencia, sólo una
experiencia negativa que nos limita y destruye.
REFLEXIÓN: Hacer la voluntad de Dios
nos lleva a otras instancias en su camino!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN
REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTA DE GRACIA, LO
QUE DE GRACIA RECIBE!
Síganos en Twitter: @ReflexionBi