martes, 4 de septiembre de 2018

EL PASEO


Considerando la condición de cada ser humano en el mundo de hoy, encontramos diferentes categorías. Ésta es una triste clasificación que Dios quisiera que se convirtiera en una sola.
Lo decimos por que todos y cada uno de nosotros hemos sido llamado a la salvación en Cristo“…entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo” (Romanos 1:6), no obstante existen los que dicen no creer en nada, los religiosos, el cómodo que dice: más tarde, los burladores, los simpatizantes, los profesantes o los creyentes genuinos y en proceso.

A grosso modo, esto es lo que podemos sacar en claro como producto de un “único” llamado dejado por el Señor para toda humanidad. Podríamos sacar más posiciones; pero como ocurre cuando se organiza un paseo, a unos les da pereza, a otros les parece que hay mejores programas, otros no tienen el dinero, otros van como por ir y sólo unos pocos son los que realmente le sacan el jugo a la salida.
En esta clasificación que mostramos, vemos al que le es más cómodo decir que no cree y pone su atención en todo aquello que no lo deje verse confrontado con Dios. Verse frente a Él y su Palabra, implica renunciar a todo aquello malo y que es parte de su vida; pero que es condenado por ser pecado delante del Señor.
El cómodo es aquel que su entorno no le permite ver la necesidad de un perdón, por lo que no está de acuerdo con la Biblia y decide posponer una y otra vez la decisión más importante de su vida.
Burlador es aquel que sin ser un mal sujeto para la sociedad, toma a la ligera lo que dice Dios en su Palabra y todo lo lleva a broma. Llegan al punto de hablar del infierno como un sitio de diversión para echar abajo los argumentos bíblicos.
Simpatizante es aquel que se siente atraído por Dios y sus enseñanzas; le parece bien en el fondo de su corazón, que ésta es la forma adecuada de vivir; pero por muchas circunstancias no se decide; le gustaría, pero no se atreve a dar el paso.
El profesante representa al grueso de la iglesia, que se congrega, que asiste a actividades piadosas y hasta reparte tratados; pero no vive la Palabra. No hay la convicción que permite un compromiso con lo que Dios espera de él.
Por último el genuino y lo resumimos como alguien que trabaja por que la vida de Cristo se vea en él de la mano del Espíritu Santo, como uno que es consciente del proceso de transformación y lo asume como lo más importante de su vida presente y futura. Como alguien que no busca perfección, sino integridad en lo que piensa, habla y hace.
No es fácil, pero Dios provee las herramientas para lograrlo; es sólo que no ponemos nuestra vista y confianza en Aquel que Todo lo Puede.
REFLEXIÓN: Todos hemos pasado por estas categorías, lo que importa es en cual estamos!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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