Entre las lenguas conocidas del mundo
encontramos unas ricas en su capacidad de transmitir el mensaje y otras que
utilizan modismos para con las mismas palabras y una ligera modificación
fonética o de pronunciación expresar algo diferente.
Como ejemplo está la lengua oficial de
Camboya, el jemer con 72 letras en su alfabeto de las cuales hay 32 vocales; por
otra parte la lengua de Papua Nueva Guinea, el rotokas que sólo tiene 12 letras
del alfabeto latino, utiliza nuestras cinco vocales y otras siete consonantes.
Entre tantas letras, dígrafos,
vocales, consonantes, fonemas y otras formas lingüísticas, tenemos nuestro
privilegiado castellano. Castellano de origen y llamado español, que después
del chino y mandarín por su población, es el segundo idioma más hablado del
mundo, seguido del inglés, el hindi, el árabe y así sucesivamente.
La nuestra es una de las lenguas latinas
más ricas por su capacidad de expresar una idea; el tema es tan interesante que
tenemos palabras con más de dos acepciones y es el caso que nos ocupa hoy.
No es un asunto de confusión y por el
contrario agrega más exactitud dependiendo del contexto en que se use. Ese
“mañana” de ésta reflexión, nos puede
mostrar entre otras la primera parte del día “Tarde
y mañana y a mediodía oraré y
clamaré, Y él oirá mi voz.” (Salmos 55:17), el día que viene “Mañana
será esta señal.” (Éxodo 8:23) o todo un porvenir “cuando no sabéis lo que será mañana”
(Santiago 4:14).
El problema del hombre, es que se
limita a vivir el hoy sin pensar en el futuro. Existe una paradoja en esto y es
que el mismo Señor nos invita a no preocuparnos por el mañana pues cada día
trae su propio afán (Mateo 6:34); pero sí nos llama a no acumular para el hoy; sino
para la eternidad.
El hombre dice “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.” (Isaías 22:13). De ahí
el afán por acumular cuando todo lo que ahora vemos dejará de ser y pero qué
habrá en la eternidad?.
Triste cosa es vivir para el ahora, no
como algo pasajero y verlo como un simple puente para el mañana. La falta de
conocimiento nunca ha sido excusa para el castigo y Dios nos invita a conocer
Su verdad; la única que hay y que puede hacer de esa eternidad algo especial: “Cristo”.
REFLEXIÓN: El hoy se puede acabar ahora
mismo, pero el mañana es eterno!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTA DE GRACIA, LO
QUE DE GRACIA RECIBE!
Síganos
en Twitter:
@ReflexionBi