Cada uno de los seres humanos se
distingue por su nombre; uno tan propio que aún en el caso de un homónimo existe forma de diferenciarse.
Durante el proceso de la creación el Señor lo hizo con Adán, y luego le dio la
tarea de asignar uno a cada miembro del reino animal y vegetal.
Hoy y luego de cientos de años, los
científicos como descendientes directos del primer hombre, lo siguen haciendo en
las especies de ambos reinos que todavía no han sido clasificadas y la tarea
sigue.
El verso que nos inspira hoy en lo que
tiene que ver con los nombres, habla de uno en especial, el más importante.
Muchas son las referencias bíblicas, nos remitimos a una en especial del Nuevo
Testamento y en la que el mismo Dios reitera su importancia.
Lo hizo con Moisés cuando se iba a
presentar delante del pueblo “Así dirás a los hijos
de Israel: YO SOY me envió a vosotros”
(Éxodo 3:14) y lo vuelve a hacer en el Nuevo con los judíos religiosos “porque si no creéis que yo soy, en vuestros
pecados moriréis” (Juan 8:24).
Es de recalcar la importancia en todos
los contextos en los que se menciona Su nombre, pero de manera especial en
éstos dos. Primero por que se da a conocer a un pueblo que en teoría sabia de
Él como descendientes de Abraham, pero ya no lo reconocía como su Dios.
Primaban las angustias propias de la
esclavitud y ni siquiera recordaban todo lo que había hecho José. Por otra
parte y en el Nuevo Testamento, lo usa Jesús de Nazaret para ubicarse en el
contexto bíblico, pero tampoco le reconocieron.
Todo orientado a dos cosas, primero darse
a conocer como el Mesías y segundo mostrar de parte de quién venía. Los profetas
hablaron de la importancia de “Yo soy”, para a través de ese nombre ser salvos.
Es claro que morirán en sus pecados
los que no le reconocen, pero el hombre sigue empecinado en vivir en función de
una religión, como en tiempos de Jesús, le da más importancia a la ley que a la
Gracia. Dura cosa es caer en manos del Dios viviente dice la Biblia y esto es
lo que sucederá con los que no le acepten.
El tema es tan sencillo como complejo,
una simple decisión media en todo esto y es tan fácil que la gente no lo hace.
REFLEXIÓN: Si no reconocemos a Jesús, menos
lo haremos con Dios!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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