A lo largo
de la historia se ha pretendido mostrar muchas cosas nuevas, pero que realmente
son viejas. Para no ir tan lejos podemos mencionar un movimiento como el de la
nueva era. Por estos años ha estado muy de moda el cuidado de la naturaleza y
querer mostrar a un dios que no es el de la Biblia en cada animal, planta o
similar. Se le llama nueva; pero es más antigua que el Antiguo Testamento que
ya habla de varios miles de años de escrito.
Son tantas y
tan diversas esas formas de doctrina, que muchos terminan enredados en ellas y
por supuesto perdidos para la eternidad. Conozco de primera mano a un hombre
que tiene muchísimos años en el tema de la meditación y sus arandelas, para el
que ya es muy difícil hablarle de la Biblia y su contenido.
La considera
un compendio de información histórica tergiversada y como lo dice él, con un
karma negativo inmenso. Me declaro ignorante en ese tema, pero lo que sí tengo
claro, es que el pobre hombre no pasa de ser eso, una pobre criatura sin Dios.
Impresiona ver
cuánta gente está involucrada en doctrinas de error y sin querer mostrarnos
como los dueños de la verdad completa por que sólo el Señor la conoce a
plenitud, nos declaramos satisfechos e inmensamente bendecidos con la
antiquísima verdad de Creador.
“Aunque
todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, nosotros
con todo andaremos en el nombre de Jehová
nuestro Dios eternamente y para
siempre” (Miqueas 4:5).
El verso de hoy lo dice todo y es de
esperarse que haya muchos que nos rechacen y marginen por algo que consideran
obsoleto y en desuso. Fuera de onda frente a tanto desatino que se practica
hoy.
A tanto pecado que abiertamente vemos
y hasta en los círculos más cercanos a nuestros hogares. Éste se ha convertido
en una forma de vida y el que se aparta de ésta, es un elemento repudiable como
ha sucedido en otros tiempos relatados en la Biblia.
Que Dios nos ayude a como dice la
Palabra, a mantenernos firmes en lo que hemos recibido y creido “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para
buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en
ellas” (Efesios 2:10).
Todo lo hemos recibido de Dios, la verdad
bíblica, la fe para creer, la salvación para vida eterna, el conocimiento para
crecer y no lo que está tan difundido en el mundo “Y
nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino
el Espíritu que proviene de Dios” (1Corintios 2:12).
Cómo habríamos de escuchar y creer,
algo diferente a lo que nos ha dejado Dios y con tantas pruebas indubitables.
Sería como pretender un borrón y cuenta nueva sobre algo más que palpable “Como antes hemos
dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del
que habéis recibido, sea
anatema” (Gálatas 1:9)
REFLEXIÓN: No hay nada nuevo en el
mundo y si aparece, lo habrá hecho o dicho Dios!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN
REINA-VALERA 1.960 –
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