martes, 12 de junio de 2018

QUÉ SE ENCONTRARÁ


En varias reflexiones hemos comentado la vida cómoda del creyente de hoy; tan cómoda que su oración está basada en propósitos de carácter material que están muy cerca de las cosas que cualquier incrédulo busca.
Si revisamos las intenciones de oración de las comunidades, ministerios radiales o televisivos, el cristiano promedio pide por la herencia, la salud, la casa, el carro, el estudio una pensión o un mejor trabajo y la verdad es que muy pocas son las oraciones buscando la voluntad de Dios.
Qué hay de la santidad tan importante para la vida de hijo de Dios, la trasformación del carácter o terminar de sacar todas esas taras que se adquirieron en el mundo antes de Cristo.

Como anotábamos, la iglesia está tan distraída en pedir y pedir por lo que pide el mundo, que hasta tiempo de pecar tiene. Vemos mentira en todas las jerarquías de ministerios, así como vemos al divorciado inhabilitado por Dios, pero presente en el liderazgo.
En otras partes vemos a muchos pescadores, pero no los pescadores de hombres que dejó el señor Jesús, sino de votos para las elecciones locales, o nacionales. Quisiéramos ver en qué lugar de las Escrituras, el Señor ha anulado todos los principios que entregó desde los tiempos de Moisés y que fueron confirmados hace algo más de dos mil años cuando vino su Hijo.
Esto es bíblico y la apostasía palpable, pero así como es evidente el alejamiento de la iglesia de los principios que la fundaron, también lo es la segunda venida de Cristo. No queremos dejar que esto simplemente pase y que aún si está profetizado, quede en la historia como en gran fiasco de la cristiandad.
Cristo no se merece esto así como el Dios Padre no merecía la casi permanente traición del pueblo judío. Es tiempo de sentar posiciones firmes frente al pecado, no como cuando se expulsaba del campamento a los que venían de otros pueblos y los corrompían los mandamientos; pero sí de hacer el apremiante llamado de Esdras a la santidad.
No hace falta esperar a encontrar los rollos de la ley para recordar la voluntad de Dios; la Biblia está en casi todas las casas del planeta, aún en la de los incrédulos; que no la lean ellos es de esperarse; pero que hay de los que se llaman cristianos?
Estamos en el periodo de la Gracia de la iglesia, a pesar del cambio de algunos parámetros la ley es la misma; la Gracia prima en ésta dispensación, pero esto no nos faculta para pisotear el plan de salvación de Dios en Cristo.
Como vamos Cristo a su regreso se encontrará con algo similar a lo que encontró Moisés en su regreso del monte Sinaí. Los hebreos habían hecho un becerro de oro, hoy se encontrará con los muchos ídolos mencionados al comienzo: una herencia, la salud, una casa, el carro, el estudio, una pensión o un mejor trabajo “No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios” (Levítico 19:4).
REFLEXIÓN: La Gracia es la razón de la iglesia; pero la ley aún está vigente!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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