En varias reflexiones hemos comentado la vida cómoda del creyente de hoy; tan
cómoda que su oración está basada en propósitos de carácter material que están
muy cerca de las cosas que cualquier incrédulo busca.
Si revisamos las intenciones de oración
de las comunidades, ministerios radiales o televisivos, el cristiano promedio
pide por la herencia, la salud, la casa, el carro, el estudio una pensión o un
mejor trabajo y la verdad es que muy pocas son las oraciones buscando la voluntad
de Dios.
Qué hay de la santidad tan importante
para la vida de hijo de Dios, la trasformación del carácter o terminar de sacar
todas esas taras que se adquirieron en el mundo antes de Cristo.
Como anotábamos, la iglesia está tan
distraída en pedir y pedir por lo que pide el mundo, que hasta tiempo de pecar tiene.
Vemos mentira en todas las jerarquías de ministerios, así como vemos al
divorciado inhabilitado por Dios, pero presente en el liderazgo.
En otras partes vemos a muchos
pescadores, pero no los pescadores de hombres que dejó el señor Jesús, sino de
votos para las elecciones locales, o nacionales. Quisiéramos ver en qué lugar
de las Escrituras, el Señor ha anulado todos los principios que entregó desde
los tiempos de Moisés y que fueron confirmados hace algo más de dos mil años
cuando vino su Hijo.
Esto es bíblico y la apostasía palpable,
pero así como es evidente el alejamiento de la iglesia de los principios que la
fundaron, también lo es la segunda venida de Cristo. No queremos dejar que esto
simplemente pase y que aún si está profetizado, quede en la historia como en
gran fiasco de la cristiandad.
Cristo no se merece esto así como el Dios
Padre no merecía la casi permanente traición del pueblo judío. Es tiempo de
sentar posiciones firmes frente al pecado, no como cuando se expulsaba del
campamento a los que venían de otros pueblos y los corrompían los mandamientos;
pero sí de hacer el apremiante llamado de Esdras a la santidad.
No hace falta esperar a encontrar los
rollos de la ley para recordar la voluntad de Dios; la Biblia está en casi todas
las casas del planeta, aún en la de los incrédulos; que no la lean ellos es de
esperarse; pero que hay de los que se llaman cristianos?
Estamos en el periodo de la Gracia de
la iglesia, a pesar del cambio de algunos parámetros la ley es la misma; la
Gracia prima en ésta dispensación, pero esto no nos faculta para pisotear el
plan de salvación de Dios en Cristo.
Como vamos Cristo a su regreso se encontrará
con algo similar a lo que encontró Moisés en su regreso del monte Sinaí. Los
hebreos habían hecho un becerro de oro, hoy se encontrará con los muchos ídolos
mencionados al comienzo: una herencia, la salud, una casa, el carro, el estudio,
una pensión o un mejor trabajo “No os volveréis a
los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios”
(Levítico 19:4).
REFLEXIÓN: La Gracia es la razón de la
iglesia; pero la ley aún está vigente!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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