Luego de muchas evaluaciones sobre la
literatura mundial y sus tendencias, se evidencia una gran producción que se
desarrolla a través de los siglos. Muchos autores, conocidos, anónimos, con
temas de costumbrismo, aventura, románticos, didácticos o históricos entre
otros; pero ninguno como la Biblia.
Aunque es un tema bastante comentado,
nos queda clara la importancia de resaltar las virtudes de éste libro y que no sólo es un libro mas; sino “El
Libro”. Ningún otro más leído o traducido en el mundo, ningún otro más
perseguido o ignorado de manera abierta.
Desde la antigüedad tuvo que ser
escondido de sus detractores y sin tener material nocivo para el ser humano;
hubo otros abiertamente dañinos sobre los que nadie dijo nada. Vemos la
libertad con que se dejó circular la pornografía por años y encontramos
imperios económicos formados al alrededor de esta. Canales de televisión de
relativa credibilidad exaltan estas publicaciones y cómo influenciaron al mundo;
evidentemente lo cambiaron, pero para algo constructivo?
Sólo abrieron las puertas para más
libertinaje en las mentes de todos los estratos sociales. La prostitución aunque
antigua como el mundo, pasó de ser una actividad clandestina, a sitios abiertos
para todos los niveles económicos.
Pero regresando al tema que nos ocupa,
debemos decir que la Palabra es no sólo un libro que lleva al lector a recrear
ideas o situaciones, a decantar pensamientos o ideologías, es como ella misma
lo describe, una serie de escritos que restauran vidas.
La Palabra de Dios es la única capaz
de levantar al ser humano de su condición caída; debemos considerarla como lo
que es: La Palabra de Dios: Un libro sobrenatural, con el mensaje igualmente sobrenatural
que no tiene otra escritura en la tierra “Porque la
palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos;
y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).
Qué otra escritura puede levantar al
alcohólico, al ladrón, al mentiroso o al drogadicto de su condición. Ninguna, es
la herramienta que utiliza Dios para llamar al incrédulo de su incredulidad y nunca
vuelve vacía.
Es la que regenera, la que ubica al perdido
o da esperanza al que vive en total incertidumbre frente a la eternidad. Por
estas y muchas otras razones no descritas en esta reflexión, queremos invitarle a leer el único Libro que le da
sentido a su vida.
A no tenerla cerrada en su biblioteca,
abierta en un verso sobre un atril, en la mesa de noche; esto no pasa de ser
una superstición; lo retamos a leer un par de sus páginas, a experimentar su
poder transformador y saber la voluntad de Dios para usted.
REFLEXIÓN: Un libro que no transforma,
es un libro que no debe leerse!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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