sábado, 29 de agosto de 2026

ÉL ES

En el mundo se vive de títulos, destrezas, habilidades y otras formas de autosuficiencia que dejan a Dios por fuera, no sólo del proyecto, del plan; sino de los logros también. El asunto es tan generalizado, que orar por algo se ha vuelto materia de olvido.

Para nosotros como siempre, cada aspecto del diario transcurrir de una persona, es materia de reflexión, y más cuando se trata de lo que tiene que ver con esa lejana e intangible relación con Dios que dice tener.

Alguien con un buen testimonio y autoridad para decirlo (Corrie ten Boom), dijo un día y hablando de la oración, que esta debería ser nuestro timón direccional y no nuestra llanta de repuesto.

Para comenzar le preguntamos a usted si tiene carro y muy probablemente es así, con que parte de ese aparato lleno de componentes lo dirige?. Con el timón, ni siquiera con las llantas que colaboran en el propósito de la movilidad y mucho menos la de repuesto que está guardada en el baúl.

Pero esta es la terrible y absurda realidad, nadie ora, nadie tiene en cuenta a Dios en lo que hace, dice o piensa. Para esto sería bueno que veamos este verso de Antiguo Testamento “…Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.” (1 Samuel 14:6).

Jonatán estaba persuadido de que Dios era y es el que libra las batallas de la vida. Ellos estaban en guerra con los filisteos, pero si lo trasladamos a nuestro contexto moderno, “Él es”, el que cada día libra nuestras batallas.

Llámese hogar, trabajo, estudio o en cada uno de los aspectos que rodean a los seres humanos, las naciones y el mundo. Cada uno de nosotros y en cada mañana, tiene una tarea o reto que sacar adelante y las vamos afrontando sin contar con el que todo lo puede.

En la Biblia encontramos diferentes relatos, de cómo el Señor era el que libraba las luchas “Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos.” (2 Samuel 5:24).

Si usted se toma un tiempo para leer el contexto, se encontrará con que fue Dios el que destruyó a los filisteos. Ellos entraron en pánico y prácticamente se mataron entre ellos mismos.

En este caso David muy juiciosamente había consultado al Señor antes de ir a pelear. La instrucción fue ir, pero que Él se encargaría de todo. Es increíble que a estas alturas y frente a tantos ejemplos sigamos librando solos el día a día.

REFLEXIÓN: La pelea diaria desde que salimos de casa, solo se puede sortear de la mano de Dios!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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