jueves, 28 de junio de 2018

SE ACORTA EL TIEMPO


Cuando el hombre habla de su edad, de lo vivido y lo que vendrá, tal vez se acerque un poco a la verdad en lo pasado; pero no a lo presente y menos al futuro  “Ciertamente sus días están determinados, Y el número de sus meses está cerca de ti; Le pusiste límites, de los cuales no pasará” (Job14:5).


Es interesante escuchar al anciano compartiendo las experiencias de su juventud y vida; esto es algo que enriquece al que escucha y le ministra a él de manera especial al encontrarse con muchas cosas ya olvidadas, que positivas o negativas lo hicieron crecer para bien o para mal.

Especialmente agradable es escuchar testimonios de hombres, que han llegado a los pies de Cristo desde la incredulidad y que a partir de ahí han visto trasformadas cada una de sus metas a corto o mediano plazo y en una verdadera esperanza para la eternidad.

Otra cosa es ver al hombre sin Dios, que planea sin saber siquiera si habrá de terminar el día. Vemos en el verso de hoy cómo Dios mismo, se ha encargado de determinar el número de nuestros días y cómo ha venido a lo largo de la historia poniendo límite a la vida del hombre.

Los primeros seres humanos vivieron no los setenta años promedio de hoy; encontramos cómo Matusalén vivió novecientos sesenta y nueve años, Adán novecientos y así muchos más.

Puede sonar utópico y más cuando ignoramos casi la totalidad de lo que relata la Biblia; pero Dios no miente y es simplemente que Él, en Su deseo de no contender con nuestra condición caída de decendientes de Adán, ha venido recortando nuestra estadía en la tierra.

Es de vital importancia no caer en la arrogancia de aquellos que simplemente hacen planes sin contar con Él. Que toman una hipoteca a treinta años para decir que tienen algo, y no saben si ese ignorado Creador que gobierna sus vidas les permitirá terminar los pagos “cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” (Santiago 4:14).

El día de hoy se puede describir con precisión, el de ayer con algunos detalles; pero no podemos hablar de lo que traerá la hora o siquiera el minuto entrante. Ser conscientes de nuestra limitada capacidad en todo sentido, nos hace sabios, humildes y entender la infinita necesidad de Aquel que nos creó. Nos lleva a entregarle cada segundo de nuestra vida y buscar ser de olor fragante para Él.

Todo el tiempo vemos desaparecer a aquellos que un día pretendieron vivir sin Su aprobación, sin Su consejo, sobre todo sin Su salvación ofrecida en Cristo y es triste ver como cada día van al abismo millones que podrían estar en el cielo.

REFLEXIÓN: La vida puede ser de años o minutos sin Dios!

REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

¡COMPARTA DE GRACIA, LO QUE DE GRACIA RECIBE!

Síganos en Twitter:  @ReflexionBi