Cuando era niño jugábamos a hacer lo
que llamamos “Un serio”; se trata de ganar al otro sosteniendo la mirada la
mayor cantidad de tiempo sin parpadear. La risa implicaba una señal de
debilidad y era normalmente el principio del fin.
En el tema que nos ocupa hoy,
encontramos a Pedro desde la barca pidiendo a Jesús que le permita caminar
sobre las aguas. Sabemos que Pedro era un hombre impulsivo y esto lo llevó a muchos
logros como a desatinos también.
Uno
de esos logros fue cuando sin pensarlo dejó las redes para seguir al
Señor y un desatino reconvenirlo cuando hablaba de ser crucificado. Esto le costó
un fuerte llamado de atención por poner la mirada en el mundo y no en el plan
del Padre.
Dejar esas redes fue lo mejor que pudo
haber hecho, ojalá hubiera tenido la misma firmeza en su camino hacia el Señor fuera de la barca. Eso mismo pasa con el hombre de hoy frente al llamado para
salvación; cuando éste se toma un tiempo para ver los pros y los contras pierde.
Pedro salió decidido de la barca, pero
empezó a mirar las olas que le rodeaban. Alcanzó a pensar en la loca lógica que
tenía caminar sobre el agua y se hundió.
Cuando alguien se detiene a pensar en el rechazo por causa del Señor, lo más probable es que se aleje de la oportunidad más importante de la vida.
Cuando alguien se detiene a pensar en el rechazo por causa del Señor, lo más probable es que se aleje de la oportunidad más importante de la vida.
Para llegar a los pies de Cristo se
debe tener el valor de renunciar a todo y a aceptarlo todo por su Nombre. Mantener
la mirada en Jesús como en el juego es clave “…puestos los ojos en Jesús, el autor y
consumador de la fe” (Hebreos 12:2). Nadie puede
disfrutar de una salvación completa si no mira exclusivamente a Cristo.
Cuando alguien salta
al vacío con paracaídas; primero lo hace sin pensarlo dos veces y segundo, plenamente
confiado en que ese accesorio de tela y cuerdas lo va sostener cuando lo
necesite.
Es bueno reflexionar, si usted está en capacidad de confiar en Cristo para la salvación como lo hace el paracaidista para frenar su descenso.
Es bueno reflexionar, si usted está en capacidad de confiar en Cristo para la salvación como lo hace el paracaidista para frenar su descenso.
Si tenemos en cuenta
que hay una fiesta en el cielo cada vez alguien llega a los pies de Cristo, no
es difícil imaginar la inmensa tristeza que experimenta Dios cuando alguien lo
rechaza.
REFLEXIÓN: El que
duda pierde!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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