martes, 26 de junio de 2018

UN SERIO


Cuando era niño jugábamos a hacer lo que llamamos “Un serio”; se trata de ganar al otro sosteniendo la mirada la mayor cantidad de tiempo sin parpadear. La risa implicaba una señal de debilidad y era normalmente el principio del fin.

En el tema que nos ocupa hoy, encontramos a Pedro desde la barca pidiendo a Jesús que le permita caminar sobre las aguas. Sabemos que Pedro era un hombre impulsivo y esto lo llevó a muchos logros como a desatinos también.

Uno  de esos logros fue cuando sin pensarlo dejó las redes para seguir al Señor y un desatino reconvenirlo cuando hablaba de ser crucificado. Esto le costó un fuerte llamado de atención por poner la mirada en el mundo y no en el plan del Padre.

Dejar esas redes fue lo mejor que pudo haber hecho, ojalá hubiera tenido la misma firmeza en su camino hacia el Señor fuera de la barca. Eso mismo pasa con el hombre de hoy frente al llamado para salvación; cuando éste se toma un tiempo para ver los pros y los contras pierde.

Pedro salió decidido de la barca, pero empezó a mirar las olas que le rodeaban. Alcanzó a pensar en la loca lógica que tenía caminar sobre el agua y se hundió.
Cuando alguien se detiene a pensar en el rechazo por causa del Señor, lo más probable es que se aleje de la oportunidad más importante de la vida.

Para llegar a los pies de Cristo se debe tener el valor de renunciar a todo y a aceptarlo todo por su Nombre. Mantener la mirada en Jesús como en el juego es clave “…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2). Nadie puede disfrutar de una salvación completa si no mira exclusivamente a Cristo.

Cuando alguien salta al vacío con paracaídas; primero lo hace sin pensarlo dos veces y segundo, plenamente confiado en que ese accesorio de tela y cuerdas lo va sostener cuando lo necesite.
Es bueno reflexionar, si usted está en capacidad de confiar en Cristo para la salvación como lo hace el paracaidista para frenar su descenso.

Si tenemos en cuenta que hay una fiesta en el cielo cada vez alguien llega a los pies de Cristo, no es difícil imaginar la inmensa tristeza que experimenta Dios cuando alguien lo rechaza.


REFLEXIÓN: El que duda pierde!

REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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