jueves, 21 de junio de 2018

MUY CERCA


Cuando los hebreos en Deuteronomio estaban en el desierto, tenían un contacto muy cercano con el Señor. Su presencia era tan palpable que le podían escuchar y hasta murieron por su rebelión  “y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis “(Deuteronomio 4:12). Muchas veces fueron las que se pusieron en contra de Moisés, pero Él siempre estuvo allí.

El sólo hecho de ver una nube posarse sobre el tabernáculo, era motivo de gran temor y a la vez de seguridad de parte del Dios que los gobernaba.
Los demás pueblos hablaban de dioses muertos, simples ídolos de piedra o madera; pero nada que ver con la magnífica presencia de Dios Vivo en el campamento de Israel.

Aunque algunos eran de oro, tenían que moverlos o levantarlos cuando se caían “Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres, tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven…. Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos (Salmos 155:4-8). 


Para el pueblo creyente de hoy, no es necesario ver la nube o escuchar la voz física de Dios. Los parámetros son diferentes y el plan que Dios ha ofrecido en Cristo, abre una puerta basada en fe y no en señales.

Dice la Biblia que dichosos los que hemos creído si haber visto; las condiciones hoy son otras y a pesar de no ser judíos, Él abrió su salvación a los gentiles dejando a los judíos en modo espera.

Queremos recalcar, es que ni en el mejor tiempo de la relación entre Dios e Israel, Él estuvo tan cerca como lo está en este periodo de Gracia de la iglesia con los que hemos creído.

Sólo tenemos que hablar para que nos escuche; en el pasado Dios se comunicaba a través de profetas o de hombres escogidos para éste propósito; pero hoy contar con ese privilegio, es algo que estaba fuera de las expectativas  de cualquier pueblo pagano.

Cuando la Biblia habla de pueblos paganos, se refiere ni más ni menos a nuestros antepasados; pueblos diferentes al judío, totalmente alejados de Dios y entregados al pecado. 
Tiene que haber un maravilloso exceso de amor en el Señor, como para que se digne habitar en nosotros. Claro que así como hay ese despliegue de amor, también lo hay de disciplina.
Ya no castigo como lo hace con los que rechazan a Cristo; sino una aún más maravillosa muestra de cuidado y amor por sus hijos “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece” (Proverbios 13:24).  A estas alturas no sé qué quiero mas, si el cuidado o la disciplina para experimentar el gran amor del Señor.

REFLEXIÓN: El cuidado no siempre es amor, pero la disciplina siempre lo será!

REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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