Cuando
los hebreos en Deuteronomio estaban en el
desierto, tenían un contacto muy cercano con el Señor. Su presencia era tan
palpable que le podían escuchar y hasta murieron por su rebelión “y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego;
oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz, ninguna figura
visteis “(Deuteronomio 4:12). Muchas veces fueron las que se pusieron en
contra de Moisés, pero Él siempre estuvo allí.
El
sólo hecho de ver una nube posarse sobre el tabernáculo, era motivo de gran
temor y a la vez de seguridad de parte del Dios que los gobernaba.
Los demás pueblos hablaban de dioses muertos, simples ídolos de piedra o madera; pero nada que ver con la magnífica presencia de Dios Vivo en el campamento de Israel.
Los demás pueblos hablaban de dioses muertos, simples ídolos de piedra o madera; pero nada que ver con la magnífica presencia de Dios Vivo en el campamento de Israel.
Aunque
algunos eran de oro, tenían que moverlos o levantarlos cuando se caían “Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de
hombres, tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven…. Semejantes a
ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos (Salmos
155:4-8).
Para
el pueblo creyente de hoy, no es necesario ver la nube o escuchar la voz física de
Dios. Los parámetros son diferentes y el plan que Dios ha ofrecido en Cristo,
abre una puerta basada en fe y no en señales.
Dice la Biblia que dichosos los que hemos creído si haber visto; las condiciones hoy son otras y a pesar de no ser judíos, Él abrió su salvación
a los gentiles dejando a los judíos en modo espera.
Queremos recalcar, es que ni en el mejor tiempo de la relación entre Dios e
Israel, Él estuvo tan cerca como lo está en este periodo de Gracia de la iglesia
con los que hemos creído.
Sólo
tenemos que hablar para que nos escuche; en el pasado Dios se comunicaba a través de
profetas o de hombres escogidos para éste propósito; pero hoy contar con ese
privilegio, es algo que estaba fuera de las
expectativas de cualquier pueblo pagano.
Cuando
la Biblia habla de pueblos paganos, se refiere ni más ni menos a nuestros antepasados; pueblos diferentes al judío, totalmente alejados de Dios y entregados al
pecado.
Tiene que haber un maravilloso exceso de amor en el Señor, como para que se digne habitar en nosotros. Claro que así como hay ese despliegue de amor, también lo hay de disciplina.
Ya no castigo como lo hace con los que rechazan a Cristo; sino una aún más maravillosa muestra de cuidado y amor por sus hijos “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece” (Proverbios 13:24). A estas alturas no sé qué quiero mas, si el cuidado o la disciplina para experimentar el gran amor del Señor.
Tiene que haber un maravilloso exceso de amor en el Señor, como para que se digne habitar en nosotros. Claro que así como hay ese despliegue de amor, también lo hay de disciplina.
Ya no castigo como lo hace con los que rechazan a Cristo; sino una aún más maravillosa muestra de cuidado y amor por sus hijos “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece” (Proverbios 13:24). A estas alturas no sé qué quiero mas, si el cuidado o la disciplina para experimentar el gran amor del Señor.
REFLEXIÓN: El cuidado no siempre es
amor, pero la disciplina siempre lo será!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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