Contrario a lo que ocurre con las
encuestas que se manipulan opinión, las estadísticas siempre han sido una
herramienta válida para definir estrategias y tomar decisiones importantes en cualquier
proceso.
Si tenemos en cuenta que solo el 25%
de las personas que escuchan el mensaje de Salvación reciben a Cristo, vale la
pena pensar en cuáles pueden ser algunas de las causas de esto.
Normalmente el mundo y sus arandelas
seduce y todo porque lo que se tiene a la vista puede más que lo que no se
ve. Usted ha estado ocupado en la vida, sus
afanes y se ha abstenido de contemplar la palabra de Dios; lo que sí es cierto,
es que en algún momento pasado, presente o futuro esto se da.
Un sin número de situaciones se
conjugan en esto; pecados imperceptibles o graves; pero pecados. Desde situaciones
cotidianas en las que los empleados toman para si los lápices o hasta el papel
higiénico de la oficina para llevarlos a casa, hasta casos de adulterio o
muerte. Es triste ver cómo el ser humano vende su conciencia frente a estas
cosas y se auto marginan del Evangelio.
Otros lo hacen en su afán de tener un carro,
una casa, buscar riqueza y la forma como obtienen estas cosas que eventualmente necesitamos para
la vida, pero que no son definitivas a la hora de encontrarse con Dios.
Cuando alguien acepta al Señor, debe
pensar en un cambio radical de vida; no puede pretender llamarse seguidor de
Cristo cuando miente, defrauda o anda calumniando al prójimo. Son cosas básicas
que aún entre “creyentes” todavía se dan y que no muestran un genuino hijo de
Dios.
No son casos aislados o ese 25% que
apenas acepta el mensaje; se trata de un porcentaje bastante más alto de incrédulos y aún de llamados
creyentes que serán castigados por no dejar sus prácticas pecaminosas.
Es aquí donde llegamos al nombre de la
reflexión y ver la escala de valores
que maneja usted. Cuánto vale su alma; está vendiendo su vida eterna por cualquiera de estas nimiedades?.
Ciertamente su alma vale el
equivalente a aquello que no le permite acercarse a Cristo. En términos
populares, hay muchos que han vendido su alma al diablo por estas cosas; una herencia,
un puesto de trabajo, un título o por ese rollo de papel higiénico de la
oficina.
Todos tenemos un llamado para estar
delante de Dios un día, cuánto valdrá su excusa “Porque
todos los que sin ley han
pecado, sin ley también perecerán; y todos
los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados” (Romanos
2:12). Cuidado, no sea que su vida eterna se pierda por el lápiz que no quiso
comprar en la tienda y tomó de su empresa.
REFLEXIÓN: La salvación se recibe por
Gracia y se rechaza por un lápiz!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN
REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTA DE GRACIA, LO
QUE DE GRACIA RECIBE!
Síganos en Twitter: @ReflexionBi