En español hay una canción popular que
habla de algo muy cierto; casi todo en el mundo se puede comprar con dinero;
pero el amor verdadero o el cariño ni se compran ni se venden.
Hemos tomado esto tan común para resaltar
algo mucho más valioso y que se encuentra en la Biblia. Aunque esto del cariño
es cierto, mucho más seguro es el hecho de que los dones que Dios da a sus
hijos no se pueden comprar con nada.
Debemos empezar con la salvación misma,
algunos pretenden comprarla con acciones y esto no es así. Nadie va al cielo
por obras dice la Biblia, y esto es lo que enseñan las religiones tradicionales
“sabiendo que el hombre no es justificado por
las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo” (Gálatas
2:16).
Está claramente explicado en la Biblia
de forma puntual, y lo muestra a lo largo de todo el Nuevo Testamento. El
motivo del Nuevo es esa salvación en Cristo por fe y no por la ley que se
enseña y se procura en el Antiguo; no obstante es importante recordar que
Cristo vino, confirmó la ley y que una sin la otra no va.
Pero
querer comprar la Obra del Espíritu, lo vemos cuando un hombre llamado Simón, que
viendo lo que hacía Pedro, pretendió pagar por el don de sanidad “Cuando vio Simón que por la imposición
de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,
diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo
impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero
perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.
No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto
delante de Dios” (Hechos 8:18-21).
Es
de notarse la reprensión de Pedro para éste hombre, que en su ignorancia buscaba
algo que sólo está dado al mismo Señor repartirlo y a quien Él quiere. Éste parece
ser el caso hoy, nos encontramos a muchos Simones, que creen poder comprar todo
con dinero.
Que
el estudio de la Biblia, lo guarde apreciado creyente de charlatanes y falsos
profetas, que afirman tener esto que es sólo dado por Dios. Campañas
millonarias en inversión y recaudo que venden la idea, de que la sanidad o
cualquiera de las miserias propias del ser humano, se pueden solucionar con
dinero.
REFLEXIÓN:
Lo que se compra no tiene el mismo valor de lo que se recibe sin pago!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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