En el tema de la relación entre
esposos la Biblia es muy concreta, no obstante y dependiendo de la forma como
se lea el mensaje, puede presentarse como una relación machista o feminista.
En las intervenciones de Pablo como la
de “Someteos unos a otros en el
temor de Dios” (Efesios 5:21), declara un factor predominante y
es el de estar sometidos unos a otros bajo una autoridad suprema. No obsta si
en otra parte manda o sugiere tal o cual cosa, el asunto que siempre es parámetro
a seguir, lo da la sujeción a Dios y su palabra.
Por otra parte está una parte
dice a las esposas que se sujeten a los
esposos; frase que ha sido utilizada para no sólo esperar una sana sujeción al
orden del Señor, sino para un mal entendido sometimiento.
Por
otra parte está “Maridos, amad a
vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por
ella,…” (5:25,26), en la que pareciera establecerse una posición
feminista de total dedicación en vez de una bien entendida de cuidado y entrega.
Encontramos en 1 Corintios 11, que el
hombre es la cabeza de la mujer y otros aportando más argumentos a las partes
para organizar una guerra física o jurídica que en nada aportan a una relación
bíblica.
No sobra anotar que frases como estas
ha apartado a mujeres y hombres de una relación personal con Cristo. Lo cierto
es que entre todos estos versos, Dios pretende instalar una muy sana relación
entre las partes y apartarlas de un amor egocéntrico que vele por lo propio.
El principio a reinar en una relación
de pareja es el servicio y mutuo cuidado. Dejar ese egoísmo justificado en amor
propio y vivir en función del otro debe ser una prioridad; pero lo que se deja
ver de fondo y como lo más importante en una relación de pareja, es dejar de
amarse a si mismos esperando ser servidos en todo sentido y que los dos estén
enamorados de una sola persona: de Cristo!
En vez de perder tiempo en determinar quién
es el que prima en la relación, debe entenderse que el único que se debe llevar
todo el amor, respeto y reverencia es el Señor. Cuando Dios y su Palabra median
en la relación llámese de pareja, familia, amistad o hermandad, cualquier
escollo puede ser superado.
Mientras los principios que rijan en
un matrimonio sean los de Dios y no los de los conyugues, siempre habrá una
oportunidad, no sólo para ellos, sino para la familia y la sociedad.
REFLEXIÓN: Enamorarse en pareja de uno
sólo sí, pero de Cristo!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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