martes, 22 de mayo de 2018

DOS FORMAS DE PRÓJIMO


Cada día tenemos la oportunidad de vivir las experiencias del ser humano y no importando cómo las recibamos, están íntimamente relacionadas con lo que Dios espera de nosotros. Tal vez Sus mandamientos parecen lejanos, poco prácticos para hoy; pero la verdad es que tienen plena vigencia.
La vida está cargada de experiencias individuales y colectivas en las que entran en juego todos y cada uno de estos. Desde el primero hasta el último y ayer apenas tenía la oportunidad de ver las dos caras de la moneda en uno de ellos.
El primero y más importante tiene que ver con amar a Dios con todo los que somos. Alma, cuerpo y espíritu provistas para nosotros por Él y en ese orden de ideas cómo no tenerlo en el primer lugar.
En cuestión de unos pocos minutos tuve hoy la oportunidad de experimentar el segundo de estos Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27). 

Estando en un almacén y al dar un paso hacia atrás empuje involuntariamente a un señor. Mi reacción fue la de brindarle inmediatamente mis excusas a lo que él con especial gentileza respondió queriendo adjudicarse la culpa por estar mal ubicado.
Fue un lindo tiempo de amabilidad mutua y la posibilidad de cuidar de nuestro prójimo a pesar del mundo de agresividad que nos rodea. La verdad fue un refrescante compartir con este caballero hasta despedirnos cada uno por su lado.
Pasados apenas unos minutos me desplazaba en el carro a través de un barrio residencial y a pesar de tener la vía un taxi se voló el pare, estuvo a punto de chocarme; pero no contento con esto, el conductor salió a gritarme improperios y hacer señas obscenas.
En la carne y soy franco no me faltaron los deseos de responder a esta acción. Por fortuna vino a mí esa Palabra que dice, que Dios mismo se encarga de estas situaciones. Seguí mi camino no sin reflexionar en la triste condición de un personaje de estos.
Si supiera que está infringiendo el segundo mandamiento más importante de Dios y de las implicaciones de atentar contra el prójimo sería diferente. El Señor dice que con sólo maldecir al prójimo estamos cometiendo un homicidio en nuestro corazón. Es mucha la desgracia que se trae sobre uno, cuando se desobedece a Dios y mucha la bendición en lo contrario.
Fue muy especial compartir con un desconocido prójimo, un tiempo de cuidado y cariño mutuo; así como triste la agresión de otro desconocido y también prójimo; gracias a Dios por el primero y nuestra oración por el segundo.
REFLEXIÓN: Nuestro cuidado y oración no sólo debe darse por el que nos trata bien!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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