jueves, 10 de mayo de 2018

REFERENCIAS


En el mundo hay que trabajar, no sólo como producto de la caída de Adán Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra” (Génesis 3:19), sino por que en el Nuevo Testamento también nos dice que el que no trabaje que no coma.
Para éste efecto en el pasado la principal fuente de sustento se originaba en los campos y aunque hoy sin la intervención del agro no habría comida para el planeta, los grandes centros urbanos albergan a la mayor cantidad de la población y por consiguiente es allí donde se concentran las fuentes de trabajo.
Para competir frente a esto hay que prepararse y tratar de entrar en un mundo altamente competitivo, no en razón de los conocimientos; sino por que todo el mundo está tratando de hacer lo mismo: sobrevivir.
Desde el trabajo más elemental como cargar piedras hasta el más especializado hay que enfrentar competencia para lograrlo. Se deben surtir una serie de requisitos como la experiencia, capacitación, referencias personales y laborales, etc.
La reflexión de hoy nos lleva a diferenciar entre estos requisitos del mundo laboral y aquellos que necesitamos frente al servicio a Dios. Solamente para llegar a ser uno de sus hijos, necesitamos un corazón dispuesto y hacer uso de la fe que Él nos entrega en su Hijo Jesús.
Pero cuando recibimos el llamado al servicio en la Obra, tenemos un paso ganado y es que recibir ese llamado implica de hecho una aprobación del Señor. Decimos que ganado, pues esto no es algo que viene de nosotros, sino de Dios mismo. Hay muchos que tratan de servir en sus propias fuerzas y vemos los resultados.
Cuando el Señor llama no pide la experiencia, capacitación o referencias laborales y personales que mencionamos antes; Dios lo conoce a usted. Cree usted que el Creador de la vida, el universo y los trabajos  precisa de un folder lleno de papeles para saber del candidato y que a veces es falso?
Por supuesto que no, Él y como lo dijo Pedro al Señor Jesucristo “Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? …y le respondió: Señor, tú lo sabes todo…Apacienta mis ovejas.” (Juan 21:17). El hecho de que le preguntara lo mismo en tres ocasiones, nunca quiere decir que no lo sabía.

O piensa que puede haber mejor capacitación, experiencia o referencia de las que Él mismo puede dar. En el caso de Dios y Su llamado, no siempre llama a los que más cartones tienen llámese seminario, instituto bíblico o similar; Él llama al idóneo y si hay que formarlo, Él es el mejor Maestro.
REFLEXIÓN: No hay referencia que pueda igualar el conocimiento de Dios tiene de usted!
REFLEXIONE Y DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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