martes, 8 de mayo de 2018

EXCUSAS


Cuando algo no se hace o no cumplimos siempre hay una triste herramienta disponible para salir del paso. Es tal vez la más frecuente y está muy ligada a algo que Dios aborrece: La mentira.

El tema que nos ocupa y sin ir más allá, nos hace ver que para todo las hay; las encontramos en casa, en el estudio, en el trabajo y aún en la misma iglesia. Cuando abordamos a alguien para compartirle de Cristo es muy común que se tenga una o varias de estas.

Lo complicado del tema, es que la Biblia nos dice muy claro que no hay excusa para perderse de una salvación tan valiosa Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, ….. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido(Romanos 1:19-21).

Esto quiere decir que tarde o temprano seremos confrontados por Dios mismo y que ni siquiera la ignorancia podrá librarnos del castigo. Son muchas las formas como el Señor nos habla y soy un claro ejemplo de esto. Cuando era niño en mi calidad de pequeño religioso y seguidor del ejemplo de mis padres, tuve alguien cerca que hablaba del Salvador.

Era nuestro odontólogo que nos compartía de la importancia de recibirlo; nos obsequiaba tratados, música y otras herramientas que subestimamos por años. Recuerdo un disco de acetato de larga duración, que dejaba escuchar la cálida música de un trio cristiano.

Sus letras al igual que la Biblia ministran y estoy seguro que desde allí, el Señor estaba trabajando en mi corazón; sólo que tuvieron que pasar casi treinta años para entender el mensaje y recibirlo.

Fueron muchas y complicadas las circunstancias que Dios usó para llevarme a una situación en la que a solas me llamó. Hoy y luego de otros tantos agradezco infinitamente al Señor, haber utilizado a ese varón para que un día esa semilla germinara en mi madre y en mí.

Hoy mi gran reto de la mano del Espíritu Santo, es trabajar para que esa semilla crezca al mayor porcentaje posible. Que no me quede en el treinta o sesenta; sin que en lo posible llegue al cien por ciento. 


Gracias doy a Dios por haber insistido y removido mis escusas, que me hubieran apartado de lograr el propósito de Dios para mi vida en esta tierra. Sé que pasaron muchos años; pero lo que también sé, que Dios siempre estuvo ahí, dando una y otra oportunidad para salvarme.

Si el hombre del común dimensionara el infinito valor de ese llamado, seguro estoy que no encontraría excusa para aplazar esta decisión. Tal vez el próximo llamado que usted reciba sea el último, usted no sabe si ese sea su último día de vida.

REFLEXIÓN: Una simple excusa lo puede perder por la eternidad!

REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

¡COMPARTA DE GRACIA, LO QUE DE GRACIA RECIBE!

Síganos en Twitter:  @ReflexionBi