Una de las características de los
genuinos hijos de Dios es la gratitud, y no como parte de un ritual, fetiche o
creyendo que por hacer esto Él lo va a bendecir más; sino por que esto es
bíblico y desde luego demuestra un corazón dispuesto para Dios.
Cuando los hombres de Dios en las
diferentes partes de la historia bíblica, se veían objeto de Su cuidado en las tareas
personales o como nación lo hacían “El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová” (Génesis 24:26); éste era un
criado de Abraham y no podemos imaginar lo que hacía su señor que fue
llamado el padre de la fe.
“Entonces el pueblo se
inclinó y adoró” (Éxodo 12:27); éste es otro claro
ejemplo, no sólo del cuidado de Dios para su pueblo, sino de la convicción en
ellos frente a hechos increíbles de parte de Él.
Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento
encontramos muchas referencias y todas orientadas a dar gracias a Dios por la
victoria, grande o pequeña; pero reconociendo la obra del Señor en todas ellas.
Es triste ver como el hombre de hoy,
ve sus logros como parte de su capacidad y no por la intervención divina. Yo
hice, yo hago y yo haré; es que me he matado la vida para lograr lo que tengo; cuando
es Dios mismo el que permite o no la bendición.
Cuando Moisés tuvo su encuentro cercano
con Dios en la zarza y Su llamado para él, la única respuesta fue adorar “Entonces Moisés, apresurándose, bajó la
cabeza hacia el suelo y adoró” (Éxodo
34:8). Era muy grande la misión a cumplir en Egipto como su incapacidad; no
obstante sabía que Dios lo puede todo. Ya lo había salvado de las aguas, en una
coyuntura que dejó muchos niños de su pueblo muertos y ésta no iba a ser la
excepción.
Lo
que si deja impresionado a cualquiera y más en este mundo de autosuficiencia,
con tan poco o nulo reconocimiento del actuar de Dios, es que Job pese a su
pérdida total, también le haya agradecido “Entonces Job se levantó, y
rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo:
Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y
Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito“(Job 1:20,21).
Éste
es el ejemplo de un verdadero seguidor de Dios; su pérdida no obstó para dar
gracias al que todo le había dado y todo le estaba quitando. Obviamente el
gestor de esta desgracia fue Satanás, en un proceso en el que fácilmente su respuesta
hubiera sido de reclamo.
Gracias
al Señor por hombres como Job y su ejemplo para nosotros; que no quitan su
mirada de Aquel que lo puede todo, tanto para dar como para quitar, para
bendición o para maldición; sea el nombre de Jehová bendito.
REFLEXIÓN:
La gratitud debe estar tan presente en la victoria como el la derrota, en la
abundancia como en la escases!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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