En la Biblia encontramos material de enseñanza,
profecía, normas de conducta, higiene y otros tantos parámetros, que a lo largo
de la historia han sido atacados por el ateo, el incrédulo o simplemente tergiversados
por el creyente.
Es cierto que la mente finita del
hombre no puede entender la infinita de Dios o comprender sus ideas a totalidad.
Al fin y al cabo Dios no piensa como hombre y se producen ciertos puntos
grises, en los cuales lo mejor para el creyente es descansar en su fe.
Por otra parte es un hecho que la gran
mayoría está escrito de una manera tan clara que no deja lugar a dudas y si
hacemos lo opuesto es por que simplemente no queremos obedecer; pero esto es
parte de otro tema ya tratado en reflexión
anterior.
Encontramos un punto bien determinante
en la vida del creyente y los ministerios. Se trata de quién debe recibir el
crédito por esa Salvación tan preciosa y todas sus aristas “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste
todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”
(Apocalipsis 4:11). Tal parece, que no hay claridad conceptual para algunos en
medio de tanta claridad bíblica.
En las actividades ministeriales no se
debe aceptar ningún reconocimiento personal o institucional; se debe evitar, rechazarlo
abiertamente aunque con cariño para no pasar de arrogantes y por el contrario
pedir, que si hay algún tipo de gratitud en las personas objeto del favor de
Dios, esta sea abiertamente expresada en palabras o en oración; pero al Dios
mismo y no a hombres.
Días atrás nos enteramos del
reconocimiento por parte de una congregación a una familia pastoral por sus
veinte años de trabajo ministerial. Dónde quedó el llamado si es que lo hubo “Porque no nos predicamos a nosotros
mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por
amor de Jesús.” (2 Corintios 4:5). Esto no cabe si en realidad lo
hacemos como lo dice el verso que tenemos y en un trabajo en que los propósitos
de Dios priman sobre cualquier fin humano.
Es muy importante mantener el norte,
cosa que no suele pasar en muchos trabajos ministeriales del entorno. El
propósito de todo ministerio es darle la gloria a Dios y verla proyectada en la
gratitud de cada corazón objeto de la salvación.
Para cerrar, observamos con pena ajena
el crecimiento en fama y recursos de hombres que no dejan ver la clara política
de austeridad genuina que Jesús predicó “Las zorras tienen
guaridas, y las aves del cielo
nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.” (Mateo
8:20). Es esta una verdad tan clara y sin lugar a dudas en la Palabra, que
cuentas a Dios tendrán que dar.
Se concentran en mantener las ovejas con
un mensaje cómodo y necesidad suplida, que termina por convertir al “creyente”
en eso, un cómodo seguidor de Dios que no dista del religioso y se olvidan de
que Él no puede ser burlado (Gálatas 6:7)
REFLEXIÓN: Triste fin debe ser el de aquel
roba el crédito de la Obra a Dios!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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