jueves, 26 de abril de 2018

PARA QUIÉN


En la Biblia encontramos material de enseñanza, profecía, normas de conducta, higiene y otros tantos parámetros, que a lo largo de la historia han sido atacados por el ateo, el incrédulo o simplemente tergiversados por el creyente.
Es cierto que la mente finita del hombre no puede entender la infinita de Dios o comprender sus ideas a totalidad. Al fin y al cabo Dios no piensa como hombre y se producen ciertos puntos grises, en los cuales lo mejor para el creyente es descansar en su fe.
Por otra parte es un hecho que la gran mayoría está escrito de una manera tan clara que no deja lugar a dudas y si hacemos lo opuesto es por que simplemente no queremos obedecer; pero esto es parte de otro tema ya tratado en reflexión anterior.
Encontramos un punto bien determinante en la vida del creyente y los ministerios. Se trata de quién debe recibir el crédito por esa Salvación tan preciosa y todas sus aristas “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11). Tal parece, que no hay claridad conceptual para algunos en medio de tanta claridad bíblica.

En las actividades ministeriales no se debe aceptar ningún reconocimiento personal o institucional; se debe evitar, rechazarlo abiertamente aunque con cariño para no pasar de arrogantes y por el contrario pedir, que si hay algún tipo de gratitud en las personas objeto del favor de Dios, esta sea abiertamente expresada en palabras o en oración; pero al Dios mismo y no a hombres.
Días atrás nos enteramos del reconocimiento por parte de una congregación a una familia pastoral por sus veinte años de trabajo ministerial. Dónde quedó el llamado si es que lo hubo “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.” (2 Corintios 4:5). Esto no cabe si en realidad lo hacemos como lo dice el verso que tenemos y en un trabajo en que los propósitos de Dios priman sobre cualquier fin humano.
Es muy importante mantener el norte, cosa que no suele pasar en muchos trabajos ministeriales del entorno. El propósito de todo ministerio es darle la gloria a Dios y verla proyectada en la gratitud de cada corazón objeto de la salvación.
Para cerrar, observamos con pena ajena el crecimiento en fama y recursos de hombres que no dejan ver la clara política de austeridad genuina que Jesús predicó Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.” (Mateo 8:20). Es esta una verdad tan clara y sin lugar a dudas en la Palabra, que cuentas a Dios tendrán que dar.
Se concentran en mantener las ovejas con un mensaje cómodo y necesidad suplida, que termina por convertir al “creyente” en eso, un cómodo seguidor de Dios que no dista del religioso y se olvidan de que Él no puede ser burlado (Gálatas 6:7)
REFLEXIÓN: Triste fin debe ser el de aquel roba el crédito de la Obra a Dios!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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