martes, 24 de abril de 2018

FIGURAR


Puede ser que la iglesia nunca reconozca el trabajo que usted hace para el Señor. Tal vez usted sea un Tola, un Ibzán, o un Elón que no volvieron a ser mencionados. ¡No se desanime!, Dios lleva muy bien las cuentas y recompensará su fiel servicio. Lo importante no es que los demás vean lo que hace; cuenta servir con el único propósito de agradar al Señor.

Esta es sólo una parte del proceso de  anticultura que debemos ejercer los creyentes para los creyentes y por supuesto para los incrédulos que nos rodean. En el mundo el reconocimiento es muy importante o esperado; muy pocos trabajan por el sólo placer de hacerlo.

Trabajar para el Señor refleja la fe que tenemos en la Obra salvadora de Cristo; esa fe no depende de nuestras emociones. Gedeón tuvo miedo en su llamado “…Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? …y yo el menor en la casa de mi padre.” (Jueces 6:15).

Tampoco depende de si comprendemos la situación, al fin y al cabo Dios no piensa de la misma manera que nosotros y es imposible entender sus propósitos. La fe cree lo que no ha visto aún y hace lo que Dios dice en su Palabra.

Usted no sólo le desagrada cuando va sin contar con ella “Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”(Hebreos 11:6); sino que le ofende “…todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Romanos 14:23).


Si esperarnos hasta a contar con una fe perfecta, nunca lograremos hacer mucho para el Señor. Él honra inclusive una fe débil, trabaja en ella y la fortalece. La ejercita como se hace con los músculos, cuanto más se trabajan más se fortalecen.

Pero esta no es la fe del figurar; este oscuro deseo proviene del orgullo que traemos en nuestra naturaleza caída. Para el hombre del común es perfectamente natural; ese orgullo y buscar reconocimiento en sus logros representa el motor de su vida y sus sueños.

Sólo a través de esto puede ver sus metas materiales a corto plazo. Es tan fuerte esto, que “sacar pecho” como le dicen en algunas partes, se  ha convertido en algo más importante que la retribución monetaria. No importa a quién hay que atropellar, sólo se busca llegar y obtener el “golpecito en la espalda” del reconocimiento.

El meollo de la idea, está en hacerse a un lado para que los demás vean a Dios en lo que se hace Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo (Jueces 6:16).

REFLEXIÓN: Cuidado que ese golpecito en la espalda lo puede hacer caer, pero al abismo!

REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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