De los pecados normales de la
humanidad, encontramos una clara lista en la Biblia; cuando se llega a los pies
de Cristo y a pesar de ya ser considerados santos posicionalmente, seguimos
incurriendo en estos.
El egoísmo no está literalmente definido
en la Palabra, pero sí encontramos una serie de pecados en los tácitamente está
incluido. Es importante detectarlo como un cercano acompañante y mantenerlo al
margen.
Lo encontramos en un ejercicio de
vital práctica para nuestra relación con Dios. Este mensaje quiere llevarlo a reflexionar con una pregunta: Qué tan
egoísta es su oración?. Ha evaluado las prioridades
de su oración o simplemente repite día a día su lista de pedidos.
Dios hace énfasis en la importancia de
agradecer primero en (Efesios 5:20), y sigue
con una serie ordenada de acciones verbales que deben dar forma a la oración. Orar
es una conversación con un modelo bíblico “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que
piensan que por su palabrería serán oídos” (Mateo
6:7).
Comienza exaltando a Dios, santifica
Su nombre, busca Su reino, Su voluntad y dos intenciones para nosotros que se
refieren la provisión y protección.
La Biblia dice que nos debe bastar con
lo necesario y no habla de casa, carro y beca como suele ser el objeto del
monólogo que se plantea normalmente como oración. Cuando dice el pan de cada
día, no habla de ahorros a largo plazo o la hipoteca a treinta años que se busca
para decir que se tenemos casa propia.
Hay necesidades para el ser humano
como la comida al que le falta, calidad de vida para el enfermo y otras que
aunque sentidas, no son tan vitales para el propósito bíblico del hombre en la
tierra.
Cuándo ora usted por los que no son
salvos, por que el Evangelio se conozca en su ciudad o por los recursos para llevarlo
a los pueblos apartados de la tierra?.
No vayamos tan lejos, ora usted por la salvación de su vecino o
compañero de trabajo?
Es por esto que reiteramos nuestra
pregunta, está usted continuamente en una oración egoísta y fuera de la guía del
Señor. Si es el caso, lo invitamos a darle un repaso a Mateo seis, ver lo que
Jesús dejó al respecto y buscar la dirección de Espíritu Santo.
No basta con decir que creemos en
Dios, es necesario creerle a ese Dios que decimos seguir; de otra manera sólo
estaríamos haciendo lo que hacen de los incrédulos en (Mateo
7:21).
REFLEXIÓN: No hay diferencia con el
mundo cuando sólo pedimos para nosotros!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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