“E inmediatamente
el padre del muchacho clamó y dijo: Creo;
ayuda mi incredulidad” (Marcos
9:24)
Días atrás y frente a uno de esos frecuentes bajones de ánimo en los seres
humanos, amorosamente mi esposa me miraba y decía: “En quién hemos
confiado?”.
Es cierto, en muchas ocasiones nos enfrentamos a estados anímicos, que muy poco o nada le dan la gloria a Dios.Que poco entendemos o dimensionamos a veces el poder del Señor.
Cuando hablamos del Él, hablamos del Dios Todopoderoso, Omnisciente y Omnipresente, y no de un ídolo o de ese dios intangible y con minúscula de muchos. Así y las cosas, no estamos hablando de un ser con todas las limitaciones propias de los seres humanos.
Es cierto, en muchas ocasiones nos enfrentamos a estados anímicos, que muy poco o nada le dan la gloria a Dios.Que poco entendemos o dimensionamos a veces el poder del Señor.
Cuando hablamos del Él, hablamos del Dios Todopoderoso, Omnisciente y Omnipresente, y no de un ídolo o de ese dios intangible y con minúscula de muchos. Así y las cosas, no estamos hablando de un ser con todas las limitaciones propias de los seres humanos.
Entonces, cuál debe ser nuestra respuesta al privilegio de llamarnos hijos
de Dios?. De ninguna manera puede estar más acá, de una absoluta confianza en sus
propósitos.
Aunque no sea evidente para nosotros, el Señor siempre está permitiendo algo que nos va a edificar de alguna manera.Dios como Padre, no ha de negarse a si mismo si estamos a cuentas con Él; debemos tener la certeza de que Sus bendiciones así como Sus correcciones, también nos cubrirán y nos proveerán espiritual, física y económicamente.
Aunque no sea evidente para nosotros, el Señor siempre está permitiendo algo que nos va a edificar de alguna manera.Dios como Padre, no ha de negarse a si mismo si estamos a cuentas con Él; debemos tener la certeza de que Sus bendiciones así como Sus correcciones, también nos cubrirán y nos proveerán espiritual, física y económicamente.
No obstante, debemos cuidar de no caer en el pecado de la incredulidad por
nuestro limitado entendimiento o confianza; y como nuestro versículo de hoy
reza, pidamos Su ayuda en momentos de debilidad, de desanimo y permanentemente
recordemos “en quién hemos creído”, para decir "ayuda mi incredulidad".
La incertidumbre tiene cabida cuando esperamos en hombres; pero no cuando
nuestra esperanza está puesta en el Todopoderoso.
PREGUNTA: En quién hemos creído?
REFLEXIONE Y
DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA
VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡SI EN ALGO LE HA
ENRIQUECIDO ESTA REFLEXIÓN, NO OLVIDE COMPARTIRLA!