jueves, 12 de febrero de 2026

LA CARGA

Tiempo atrás comentaba una de las anécdotas con nuestro hijo, en esta ocasión por alguna circunstancia o pilatuna, había torcido una lampara de pie. En su intento por solucionar le hizo tal presión a la base que terminó por quebrarla.

Él siempre trató y aún de adulto, a veces se encuentra luchando con esto, su tendencia a solucionar por sus propios medios, hasta que recuerda a alguien que lo Todo lo puede.

Esto me recuerda de otra historia, en la que un niño estaba tratando de levantar algo muy pesado, cuando su padre entró en el cuarto y le pregunto: “Hijo, ya has utilizado todas tus fuerzas?”.

El niño respondió que sí, pero su padre le dijo “No”. Aún no has pedido mi ayuda, en una clara alusión a que el por ser adulto sí tenía la fuerza necesaria para levantar ese peso inmanejable para el pequeño.

Pero más allá de que esto se quede en sólo anécdotas o recuerdos, es tiempo de recordar que como creyentes o incrédulos nada podemos hacer sin la intervención del Señor Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28).

Desde este verso vemos cómo Jesús, invita a los no creyentes a entregar sus cargas que no han podido solucionar con una religión. Les llama a creer y luego como creyentes tener otro tipo de vida “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).

Hoy y luego de muchos años en el Evangelio, todavía experimentamos este llamado en la seguridad de que nada podemos hacer en nuestras fuerzas y nos muestra que Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.” (Salmos 84:5).

Por fuerte, rico o poderoso que sea el que está al lado, nada podrá solucionar si no está en la voluntad de Dios “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová” (Jeremías 17:5).

Existe demasiada evidencia bíblica como para ignorarla, es solo que el hombre común esta acostumbrado a solucionar por sí mismo, y nada más lejano de la Palabra. Siempre nos encontramos con entidades internacionales tratando de solucionar guerras, conflictos o desastres, pero sin contar con la voluntad del que Todo lo puede.

Un día se encontraran de manera colectiva y personal con esta verdad que siempre estuvo ahí, que muchos les repitieron y nadie escucho. Un día entenderán esa verdad tan esquiva para algunos, pero tan evidente para otros; lo triste de esto es dónde estarán.

Esta es una de las muchas verdades consignadas en la Biblia que todo el mundo desprecia; que tienen en algún anaquel de sus casas, pero que nadie lee y menos estudia.

REFLEXIÓN: El hombre nada ha logrado en sus fuerzas más allá de propiciar desastres!

LA REFLEXION ES PARTE DE LA VIDA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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