martes, 28 de enero de 2014

RENOVAR



“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Marcos 10:22)


A lo largo de la vida he aprendido que esperar es un arte, y más que esto un don de Dios. Sólo el que aprende a esperar y a esperar en Dios, obtiene la victoria; y como valor agregado crecimiento, madurez y una profunda capacidad de entender al que está al lado. Ser entrenados en depender del Señor, implica una bendición que trasciende esta vida finita.


Aquel que piensa que todo lo puede lograr por sus propios medios, está condenado a la incredulidad y cada vez se aleja más del Creador. No es fácil aprender a caminar al ritmo de Dios, en Su voluntad y abstenerse de incursionar en muchas cosas. Es algo que está inclusive en contra de los principios del mundo
.

Dios no nos llama a la pereza y de hecho ésta es condenada en la Biblia; pero ser sabios para acatar Su voluntad hace la diferencia y nos hace igualmente diferentes. Nuestras prioridades cambian, los sueños y propósitos adquieren otro color; la vida entera se hace distinta cuando la prioridad se enfoca en objetivos que van más allá del horizonte del hombre común.


Parafraseando podríamos decir que, el cielo y la tierra pasarán; pero los propósitos de Dios no, y es hora de renovar nuestro entendimiento, afirmar convicciones, renovar compromisos, procurar esa santidad que Él espera y sin la cual no le veremos.


PREGUNTA: Ya ha aprendido a esperar en Él?


REFLEXIONE Y DECIDA!

- REFLEXIÓN BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –


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