jueves, 26 de enero de 2012

SER CRISTIANO

Podríamos empezar por decir que el Cristianismo es una relación directa con Dios y no el desarrollo de preceptos y mandatos de hombres. Estos preceptos, hacen que lo que debiera constituirse como una relación de padre-hijo se convierta en una religión.
Usted no puede llamarse de Cristo si actúa como satanás así como no puede llamarse liberal, cuando actúa como conservador.
La religión se da como producto de la falta de convicción en el corazón de las personas  sobre lo que espera Dios de ellas. Para comenzar, la única forma dejada por Dios para comunicar Su voluntad es la Biblia; pero es triste verla como un libro que en la mayoría de los hogares no pasa de ser un adorno. Esto, cuando debería ser la fuente principal de enseñanza para el hombre y la sociedad. Para el creyente existe una autoridad inmutable que se convierte en su manual de vida y esta es la Biblia.

Otras opciones como la religión tradicional, tienen la Biblia al mismo nivel de los preceptos de sus tradiciones o los de su organización. Es importante entender que Dios nos llama a apartarnos de estas “invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido” (Marcos 7:13) y el primero que lo hizo fue Jesús  “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos?” (Mateo 15:22)

Un factor de vital importancia en el cristianismo, es la aceptación de la condición de pecado pues dice la Biblia que “Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”(Salmo 14:3) y por consiguiente la necesidad de un perdón para reestablecer la relación perdida con Dios “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)

La única fuente bíblica de perdón y salvación es “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). En este orden de ideas, la aceptación de señor Jesús como nuestro único y suficiente salvador comenzará a hacer la diferencia “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24)

En este proceso de seguir buscando la voluntad de Dios, dice la biblia que cuando aceptamos a Cristo como señor y salvador, el Espíritu Santo viene a habitar en nosotros “O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros” (1 Corintios 6:19). La presencia de esta persona de la Trinidad, nos habilita para entender todo aquello que no estamos en capacidad y esto en virtud de que recibimos algo de Dios que se llama discernimiento. Además nos ofrece una importante herramienta “si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5)

Estas son a grosso modo unas de las características más sobresalientes del creyente y que lo hacen poseedor de esa diferencia en Dios. Obviamente debemos resaltar que no todo aquel que dice serlo lo es y que “...por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:20), pues  “No es buen árbol el que da malos frutos” (Lucas 6:43) y “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21)

Podríamos anotar para terminar, que el cristiano es un individuo que en su calidad de hijo de Dios no sólo cree en Dios, sino que le cree a Dios “Al Señor tu Dios adorarás y a el solo servirás” (Lucas 4:8) y no a hombres pues “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29)
PREGUNTA: Y usted a quién le cree?
MEDITELO Y DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 -