martes, 25 de septiembre de 2018

ENTRE EL PRE Y EL PRO


Cuando nuestro hijo era niño, la principal preocupación con mi esposa era su bienestar y sigue siendo a pesar de que ya es un adulto. Entendido en la Palabra; pero también ha sido, es y será la principal motivación de Dios para su creación.
Lo busca desde el humilde artesano con sus obras al trabajar el barro y moldear hermosas jarras que luego tendrán un destino especial, hasta el hombre como la creación suprema del Señor. Así como el artesano embala sus obras en papel o en plástico de manera que lleguen en buen estado a su cliente final, nuestro Creador nos enseña la manera de llegar al propósito para el cual vinimos a éste mundo.
El título de la reflexión nos habla de un “pre” de prevención como fin primordial de los mandamientos de Dios para los creyentes y de incrédulos también. En la etapa del hombre que no conoce de Dios, Él está de muchas maneras mostrando su Palabra y su plan.
No obstante el hombre pone más su atención al “pro” de prohibición, por que es la excusa perfecta para no dejar la vida del mundo. Los placeres siempre estarán primero y es muy difícil sustraerse de algo que se vive hoy y que representa satisfacción por destructora que sea, por algo que sólo se plantea como un “futuro”.
Entre esas placeres encontramos el alcohol, el sexo, la droga y otras menos notables como el chisme o la mentira con las que se convive de manera permanente. Dejar esto implica un cambio de ciento ochenta grados y comenzar a vivir con un norte totalmente diferente.
Este es un cambio al que tristemente no todo el mundo está dispuesto por su carne o por el qué dirán. Días atrás tuve un roce bastante incomodo con un individuo conocido; pretendió hacer uso de mi membresía en un almacén para ingresar sin poder hacerlo.
La gente está acostumbrada a hacer las cosas de “velocidad”, sin respetar las reglas o las normas establecidas. Hace muchos años éste mismo personaje, participó de “velocidad” en un paseo al que nos invitaron, haciéndonos pagar su parte con un “ahora te pago” y esto nunca se dio.
Que pesar que con todas estas conductas todavía pretendan llamarse creyentes y se enojen por que se les confronta. El pecador tiene dos respuestas cuando es confrontado, una es arrepentirse y pedir perdón o la otra enojarse, y esta fue la que me tocó.
En fin, en la vida estamos y vamos hacia un futuro en el que sólo tenemos dos opciones; aceptar las “prevenciones” que Dios tiene para salvarnos, o verlas como las “prohibiciones” que nos separan de Él. El “futuro” comienza hoy cuando decidimos cambiar y no cuando dejamos esta vida.

Que su decisión sea la de ver que el Señor se preocupa por usted y su eternidad, y no la del regañón que lo aleja del placer. “…he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (Isaías 22:13); esto dicen algunos ante un “futuro” tan lejano como la distancia que los separa de su nariz.
REFLEXIÓN: Es mejor prevenir que prohibir!
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTA DE GRACIA, LO QUE DE GRACIA RECIBE!
Síganos en Twitter:  @ReflexionBi