Cuando nuestro hijo era niño, la
principal preocupación con mi esposa era su bienestar y sigue siendo a pesar de
que ya es un adulto. Entendido en la Palabra; pero también ha sido, es y será la
principal motivación de Dios para su creación.
Lo busca desde el humilde artesano con
sus obras al trabajar el barro y moldear hermosas jarras que luego tendrán un
destino especial, hasta el hombre como la creación suprema del Señor. Así como
el artesano embala sus obras en papel o en plástico de manera que lleguen en
buen estado a su cliente final, nuestro Creador nos enseña la manera de llegar
al propósito para el cual vinimos a éste mundo.
El título de la reflexión nos habla de un “pre” de prevención como fin primordial de
los mandamientos de Dios para los creyentes y de incrédulos también. En la
etapa del hombre que no conoce de Dios, Él está de muchas maneras mostrando su
Palabra y su plan.
No obstante el hombre pone más su
atención al “pro” de prohibición, por que es la excusa perfecta para no dejar la
vida del mundo. Los placeres siempre estarán primero y es muy difícil
sustraerse de algo que se vive hoy y que representa satisfacción por destructora
que sea, por algo que sólo se plantea como un “futuro”.
Entre esas placeres encontramos el
alcohol, el sexo, la droga y otras menos notables como el chisme o la mentira
con las que se convive de manera permanente. Dejar esto implica un cambio de
ciento ochenta grados y comenzar a vivir con un norte totalmente diferente.
Este es un cambio al que tristemente
no todo el mundo está dispuesto por su carne o por el qué dirán. Días atrás
tuve un roce bastante incomodo con un individuo conocido; pretendió hacer uso
de mi membresía en un almacén para ingresar sin poder hacerlo.
La gente está acostumbrada a hacer las
cosas de “velocidad”, sin respetar las reglas o las normas establecidas. Hace
muchos años éste mismo personaje, participó de “velocidad” en un paseo al que
nos invitaron, haciéndonos pagar su parte con un “ahora te pago” y esto nunca
se dio.
Que pesar que con todas estas
conductas todavía pretendan llamarse creyentes y se enojen por que se les
confronta. El pecador tiene dos respuestas cuando es confrontado, una es arrepentirse
y pedir perdón o la otra enojarse, y esta fue la que me tocó.
En fin, en la vida estamos y vamos hacia
un futuro en el que sólo tenemos dos opciones; aceptar las “prevenciones” que Dios tiene para
salvarnos, o verlas como las “prohibiciones”
que nos separan de Él. El “futuro” comienza hoy cuando decidimos cambiar y no cuando
dejamos esta vida.
Que su decisión sea la de ver que el
Señor se preocupa por usted y su eternidad, y no la del regañón que lo aleja
del placer. “…he aquí gozo y alegría, matando vacas y
degollando ovejas, comiendo carne y
bebiendo vino, diciendo: Comamos
y bebamos, porque mañana moriremos” (Isaías 22:13); esto dicen
algunos ante un “futuro” tan lejano como la distancia que los separa de su
nariz.
REFLEXIÓN: Es mejor prevenir que
prohibir!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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