jueves, 27 de septiembre de 2018

CONFORMARSE


Dentro del marco bíblico y en las varias acepciones de la palabra “conformarse” encontramos entre otras, la de hacerse a este mundo (Romanos 12:2”), la del contentamiento con lo necesario para vivir, la de la obediencia a las instrucciones de Dios (Éxodo 8:10), o la de hacerse a la imagen de Cristo; pero nunca conformarnos con recibir al Señor Jesús y quedarnos ahí.
Cuando sentimos pasión por algo, siempre queremos conocer más del tema e involucrarnos, bien sea para disfrutarlo o para compartirlo. Recuerdo muy bien una de esas pasiones de mi vida y que sólo fue desplazada por el conocimiento de Cristo.
Siempre he dicho, que para los tontos que nos gusta la aviación, esto se convierte como en una adicción. Hace unos días y luego de mucho tiempo, vi a un viejo amigo también piloto, que a pesar de un proceso de enfermedad volvió a volar y no ha podido dejarla.
La gente del medio, tiene el reloj, la calcomanía, la gorra, la chaqueta, el bolígrafo y cuanta cosa hay con un avión o algo alusivo al tema. Cuanto diera yo como parte de este medio, por que esas personas que aman algo con locura, desarrollaran  ese nivel de adicción por el señor Jesús.
Conformarse con sólo haberle conocido no es suficiente, se trata de empaparnos y querer mostrarlo en todo lo que hacemos, decimos o pensamos. No en imágenes, pues dice la Biblia que nadie ha visto a Dios; pero con sólo reflejarlo sería maravilloso.
Los que hemos tenido el privilegio de conocerle, luchamos para ser transformados a su imagen y poder ser vasos limpios que Él pueda usar. No debe haber nada en el mundo que cautive más nuestra atención que nuestro Salvador.
Luego de creer por largos años, que la aviación era el amor de mi vida, me encontré con algo que cantan unos querido amigos argentinos “…hoy tengo por basura, lo que antes me alagaba y habrá de mi orgullo poder morir por Él (Cristo)”.
Lo invito a buscar y escuchar esta linda canción de Trio Mar del Plata que se llama “Las cosas sencillas de la nueva vida”, con una letra que debe calar a cada uno de los que nos llamamos cristianos.
Nada ni nadie puede ocupar ese primer lugar; podemos amar a nuestras esposas, hijos, padres o hermanos; pero lo que sí es claro es que nadie puede estar antes que Dios “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).

Dios nos ha dejado como creyentes y en el puesto que ocupemos en la familia y en la sociedad un “ministerio”. El mío es el de sacerdote de mi casa, esposo y padre; puedo amar a mi señora y a mi hijo; pero nada ni nadie está por delante del amor y la gratitud que tengo para el Señor.
Que nunca me conforme con lo aprendido en la Biblia, que cada día busque sumar algo de conocimiento a lo recibido, algo de vida de Jesús a mi vida, y algo de santidad a mi peregrinación por este mundo, por que en lo que tiene que ver con Dios, nunca será suficiente.
REFLEXIÓN: El que se conforma con sólo recibirle, termina por conformarse al mundo!
   
REFLEXIÓN QUE  CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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