Dentro del marco bíblico y en las
varias acepciones de la palabra “conformarse” encontramos entre otras, la de
hacerse a este mundo (Romanos 12:2”), la del
contentamiento con lo necesario para vivir, la de la obediencia a las
instrucciones de Dios (Éxodo 8:10), o la de hacerse
a la imagen de Cristo; pero nunca conformarnos con recibir al Señor Jesús y
quedarnos ahí.
Cuando sentimos pasión por algo,
siempre queremos conocer más del tema e involucrarnos, bien sea para disfrutarlo
o para compartirlo. Recuerdo muy bien una de esas pasiones de mi vida y que
sólo fue desplazada por el conocimiento de Cristo.
Siempre he dicho, que para los tontos
que nos gusta la aviación, esto se convierte como en una adicción. Hace unos
días y luego de mucho tiempo, vi a un viejo amigo también piloto, que a pesar
de un proceso de enfermedad volvió a volar y no ha podido dejarla.
La gente del medio, tiene el reloj, la
calcomanía, la gorra, la chaqueta, el bolígrafo y cuanta cosa hay con un avión
o algo alusivo al tema. Cuanto diera yo como parte de este medio, por que esas
personas que aman algo con locura, desarrollaran ese nivel de adicción por el señor Jesús.
Conformarse con sólo haberle conocido
no es suficiente, se trata de empaparnos y querer mostrarlo en todo lo que
hacemos, decimos o pensamos. No en imágenes, pues dice la Biblia que nadie ha
visto a Dios; pero con sólo reflejarlo sería maravilloso.
Los que hemos tenido el privilegio de
conocerle, luchamos para ser transformados a su imagen y poder ser vasos
limpios que Él pueda usar. No debe haber nada en el mundo que cautive más
nuestra atención que nuestro Salvador.
Luego de creer por largos años, que la
aviación era el amor de mi vida, me encontré con algo que cantan unos querido
amigos argentinos “…hoy tengo por basura, lo que
antes me alagaba y habrá de mi orgullo poder morir por Él (Cristo)”.
Lo invito a buscar y escuchar esta
linda canción de Trio Mar del Plata que se llama “Las cosas sencillas de la
nueva vida”, con una letra que debe calar a cada uno de los que nos llamamos
cristianos.
Nada ni nadie puede ocupar ese primer
lugar; podemos amar a nuestras esposas, hijos, padres o hermanos; pero lo que
sí es claro es que nadie puede estar antes que Dios “Porque
a los que antes conoció, también los predestinó
para que fuesen hechos conformes a
la imagen de su Hijo,
para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).
Dios nos ha dejado como creyentes y en
el puesto que ocupemos en la familia y en la sociedad un “ministerio”. El mío
es el de sacerdote de mi casa, esposo y padre; puedo amar a mi señora y a mi
hijo; pero nada ni nadie está por delante del amor y la gratitud que tengo para
el Señor.
Que nunca me conforme con lo aprendido
en la Biblia, que cada día busque sumar algo de conocimiento a lo recibido,
algo de vida de Jesús a mi vida, y algo de santidad a mi peregrinación por este
mundo, por que en lo que tiene que ver con Dios, nunca será suficiente.
REFLEXIÓN: El que se conforma con sólo
recibirle, termina por conformarse al mundo!
REFLEXIÓN QUE CAMBIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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