martes, 14 de febrero de 2012

DESPUES DE LA MUERTE

Dentro de la serie de aclaraciones Bíblicas, hoy tenemos una tan importante como las otras; pero con seguridad lo dejará pensando. La afirmación de la NO existencia del infierno por parte de la religión tradicional y otras tendencias, hace que se genere una gran confusión que no permite al hombre de hoy tomar una decisión para su futuro eterno.
Cuando una persona sabe que el barco en el que se encuentra se va a hundir, toma las medidas para salvar su vida o no? Un bote, un chaleco salvavidas, una bengala al guardacostas, o por lo menos un SOS; pero por negligente que sea, su solo instinto de supervivencia lo llevará a buscar una solución frente al final que le espera. 
De ahí la importancia de documentarse y la mejor y más fiel fuente para esto es la Palabra dejada por Dios. La Biblia es bastante clara sobre el futuro y dice que luego de la muerte física, una persona es llevada al cielo o al infierno y esto sobre la base de si el o ella ha recibido a Cristo como su Señor y Salvador.

Para el creyente, después de la muerte implica estar ausente del cuerpo y presente con el Señor “Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Corintios 5:6-8)
Para los no creyentes, por el contrario, significa castigo eterno en el infierno “Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno” (Lucas 16:22,23) y “………Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:15)
Parece un tanto difícil entender a primera vista; pero si seguimos leyendo, “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:11-15)
Por último se describe en Apocalipsis, en los capítulos 21-22 algo llamado Nuevo Cielo y una Nueva Tierra. En este orden de ideas, todo indica que hasta la resurrección final y luego de la muerte una persona, esta reside en un cielo o infierno temporal. El destino eterno de la persona no va a cambiar, pero si su localización. En algún momento después de la muerte, y luego del juicio del Gran trono Blanco, los creyentes van a ser enviados al Nuevo Cielo y Nueva Tierra “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron” (Apocalipsis 21:1-5) 

Esto es lo que nos muestra la Biblia y más claro no puede ser!.

PREGUNTA: El señor Jesucristo es más que su chaleco salvavidas y usted ya le ha buscado?

MEDITELO Y DECIDA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –