“Es que ustedes no quieren a María”. Este es un equivocado concepto sobre los principios Cristianos, pues María, es en la Biblia una mujer virtuosa digna de imitar por su corazón dispuesto para Dios “María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38), así como también José y otros son considerados justos en la Biblia.
Si no hubiera sido esta la condición de María, con toda seguridad no habría sido escogida por Dios para ser instrumento en Su plan de salvación. El Señor necesitaba una mujer no solo virtuosa sino dispuesta a obedecer, como madre en la carne del Salvador.
La concepción de Jesús fue un evento especial, ya que ella no había tenido contacto con hombre alguno. Su relación con José no pasaba de ser un ofrecimiento en matrimonio que no se había consumado. Fue obra del Espíritu Santo y el mismo Dios interviene en sueños con José, para cuidar su condición de mujer soltera “José su marido, como era justo, y no quería infamarla……..Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José……no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mateo 1:18-21)
La vida de María posterior a su divina concepción, es la de una mujer judía común y corriente ”La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días …….Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación………Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo……traerá un cordero de un año para holocausto………..para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote; y él lo ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre” (Levítico 12:1-7) y lo vemos que “cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés…….para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos” (Lucas 2:22-24)
Luego del nacimiento de Jesús, María asume la posición de esposa de José y como toda mujer en su matrimonio no obstante el haber sido instrumento de Dios, mantiene relaciones sexuales normales implicando la concepción de más hijos; sólo que estos si son hijos de José “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas?” (Marcos 6:3)
Como se puede apreciar, María a pesar de su importante papel en la venida del señor Jesucristo a la tierra, no pasa de ser un personaje bíblico más. En los relatos que Dios ha dejado en Su palabra, se evidencia la voluntad divina en todos y cada uno de ellos; pero sin nada que los configure como personas que puedan estar por encima de la dignidad de Cristo. Adán, Noé, Eva, Moisés, Rut, David, Eliseo, Juan, Pablo, Pedro y tantos otros. Existen casos muy puntuales que resalta la Biblia como el de Enoc o Elías, que fue tomados en vida y llevados “aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino” (2 Reyes 2:11); pero en el caso de María, no se habla siquiera de la forma en que murió. Si hubiera sido un evento excepcional, no dudamos que Dios lo habría relatado. María es uno más de los tantos seres humanos utilizados por Él para Sus propósitos; pero en ninguna parte se habla de ella como la intercesora que se quiere mostrar.
La Biblia dice que el único camino entre Dios y los hombres es Cristo: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6) y es nuestro deber creerle a Dios y no a hombres.
PREGUNTA: Quién es el puente entre Dios y usted?
MEDITELO Y DECIDA YA!
- REFLEXIÓN BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 -