Estos son tiempos en los que tener lo último en tecnología se ha convertido en un tipo de esclavitud “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.” (1 Timoteo 6:6,7).
Mi celular es un IPhone 12, lo tengo hace cuatro años y para nada siento la necesidad de pasarme al 17 Pro-Max. Quiere aclarar, que no estoy recibiendo dinero alguno por mencionarlos, es más, tengo un 7 que todavía uso en casos de emergencia.
No obstante el común de los usuarios de tecnología en todas las líneas, andan detrás de lo último y esto no es mas que una muestra de su falta de gratitud con lo que se tiene “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11). No se trata de las mejoras que eventualmente traen incorporadas, se trata de mostrar que tienen lo último.
Esto nos sirve de marco para nuestra reflexión de hoy, y habla de que parece que la iglesia contemporánea se manejara bajo parámetros de mercadeo. Debo decir que en muchos casos, son evidentes estas estrategias para mantener cómodos a los usuarios que las mantienen con sus ofrendas.
Pero yendo a lo realmente importante en el Ministerio y hablamos de la Palabra, debemos decir que los falsos maestros no podrán imponer sus opiniones, pero sí persuaden a la iglesia en otra forma de ver las cosas.
De ahí tanta doctrina destructiva, tanto mensaje falto de peso bíblico que pulula desde los púlpitos si es que aún le dicen así a la parte del templo desde donde se da el mensaje. El mismo templo ya ha pasado a llamarse auditorio.
Uno de los graves problemas que ha afectado la transparencia del mensaje de Cristo y su eficacia en estos tiempos, es esa necesidad de entregar algo nuevo, algo novedosos a la Iglesia que escucha.
La gente como en el caso de la tecnología, parece estar ávida de un mensaje renovado, de un mensaje que se ajuste a su forma de vida y no ajustar esta a los parámetros de Dios.
Ahí es donde se amañan, se acomodan y pasan a ser esas ovejitas que nos muestra la misma Biblia, animales torpes, indefensos, sin garras o colmillos para defenderse y simplemente van una tras la otra al abismo.
El mensaje es claro “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe” (1 Timoteo 6:3,4a).
Y si usted no quiere reflexionar y entender esto tan bíblico como es, es porque no le interesa ir más allá del que apenas recibió talento “… un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad” (Mateo 25:14,15).
REFLEXIÓN: La novedad nunca ha sido el arma de Dios, el mensaje de salvación siempre ha sido el mismo!
LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
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