martes, 21 de julio de 2026

RECONOCER

Creo estar dentro del grupo de personas que todavía reconocen físicamente a una persona cuando se la encuentran. Lastimosamente hay otros a los que ya les cuesta hacerlo por algún tema de memoria o enfermedad.

Hay una a la que se le llama “ceguera facial” o prosopagnosia, que se traduce en un trastorno cognitivo, que lleva a la persona a quedar impedida de reconocer hasta a sus más cercanos e inclusive a su propia imagen.

Les he contado que en mi juventud serví por trabajo social con invidentes, es una de las experiencias más lindas y que más ha marcado mi vida. Son personas muy especiales, como todos los discapacitados no importando su falencia.

Cuando llegaba en las tardes para trabajar con ellos, no se tardaban en identificarme y por supuesto ubicarme. Desarrollan tanto su oído y otras habilidades, que su vida es en cierta forma es envidiable.

Pero lo que nos lleva a esta reflexión, es el hecho de que la persona común y corriente, el incrédulo promedio no esta en la capacidad de ver realmente aunque crea que así lo es. No tiene la posibilidad de identificar a alguien que lo habita.

La Biblia dice claramente, que si no somos hijos de Dios, somos hijos del diablo En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.” (1 Juan 3:10).

Creemos que no hay nada que agregar a esta Palabra y es por eso que constantemente recurrimos a los pasajes bíblicos, no sólo para soportar lo que decimos desde este púlpito, sino para animar al lector a que lea la Biblia y así entender quién es y dónde está parado.

Siguiendo con este asunto, encontramos que frente a esta incapacidad (discapacidad) de reconocer a ese alguien que lo habita, menos lo está para reconocer al Salvador cuando le es presentado.

No es así con el que lo habita, y lo vemos en el endemoniado de Gadara. Eran muchos los que habitaban en este hombre, una legión y de ahí su nombre; pero estos inmediatamente reconocieron al que les hablaba “…Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8:29).

Tenemos como ficha resumen, el hecho de que existe una gran “discapacidad” por así decirlo entre la gente que no cree, está siendo habitada por el enemigo y esto es algo que le impide reconocer a Cristo.

Sería bueno reflexionar sobre esto y buscar una solución que puede comenzar con el sólo hecho de creer.

REFLEXIÓN: Es más fácil ver siendo invidente, que reconocer siendo un ciego espiritual!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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