martes, 12 de mayo de 2026

SIN FUERZAS

Por estos días conversaba con una querida amiga que está atravesando por un tiempo difícil. A pesar de ser creyente, ella se ve en las últimas y por supuesto como le decía, está siendo objeto del continuo tratamiento de Dios.

Es importante tener en cuenta, que una vez que llegamos a los pies de Cristo, arrancamos un proceso que va hasta el día en que el Señor nos llame o venga a recoger Su iglesia.

He venido trabajando sobre un tema, que al momento de leerlo en la Biblia, se puede tornar monótono y se trata del libro de Job. Su perdida a pesar de ser algo inimaginable hoy por hoy, y si la trasladamos a su familia o la mía sería tremenda.

Pero debemos ver el asunto desde el punto de vista de Dios Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él.” (Job 1:12). Dios claramente estaba dando permiso, esto no fue un caso fortuito ni por voluntad de Satanás.

Inclusive el Señor hace que sus amigos se conduelan y vayan a verlo, con el único propósito de hacerlos instrumentos suyos, y ya usted conoce en qué resultó su triste intervención. En lugar de ayudarle a salir de su frustración, lo que hicieron fue hundirlo más.

Pero si vemos en resumen lo ocurrido, Job era un hombre justo, Satanás lo hace blanco de sus críticas, la esposa misma lo invita a renunciar, y sus “amigos” lo recriminan y lo acusan de algo que él no era.

Puede que la amiga del comienzo de la reflexión se sienta que ya sin fuerzas, que su vida no tiene objeto; pero es bueno recordar, que nuestra fuerza está en Dios y no en nosotros “Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con júbilo.” (Salmos 81:1).

Es bueno entender, que los problemas son del tamaño que uno los quiera ver, porque si tuviéramos el poder del mismo Dios, no serían nada como para preocuparse. Que si mi problema hoy es la falta de un empleo, y lo veo sin Él, esto puede lucir de la proporción de algo como lo que le pasó a Job.

Así las cosas, un día podremos ver en retrospectiva nuestras vidas, y nos encontraremos con una frase que acostumbro compartirle a mi señora cuando está afligida: “No llores gratis”.

Ese día veremos que el Señor siempre estuvo allí, en control, y que no he debido preocuparme por nada, salvo por entender lo que Dios me quería enseñar. Cuando uno es hijo del Rey, qué le puede preocupar.

Pero vuelve y juega, los problemas de la vida son del tamaño que uno los quiera ver, y para cerrar el tema, es bueno recordar una frase que a todos nos puede ayudar en tiempos de crisis: “Cuando mis fuerzas se agotan, empiezan las del Señor”.

REFLEXIÓN: No hay prueba o situación más grande que el Dios que las permite!

LA REFLEXIÓN ES NECESARIA!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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