En un mundo egoísta y en el que todo le pertenece o me pertenece, en el que hasta aquí va su tierra y desde aquí va la mía, y en el que usted gana lo suyo y yo lo mío aún en dentro del matrimonio, la pregunta del millón es: a quien le pertenece realmente todo?.
Todas las personas creen que porque trabajan y lo hacen a lo largo de su vida, todo lo ganan con el sudor de su frente, la cuota de la casa o del carro, la educación propia o de los hijos y lo demás ha sido provisto con su trabajo.
No obstante la verdad es que todo lo que hay en el mundo le pertenece a su Creador y nosotros nos hemos venido apropiando de lo que no es nuestro. Los reinos y gobiernos han hecho suyas tierras en varios continentes y los han explotado sin rendirle cuentas a nadie.
Todas las guerras multinacionales, religiosas, empresariales, familiares y aún ministeriales se dan por la falta de conocimiento de lo básico y que está en la Biblia “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.” (Salmos 24:1).
Cuántas familias se dividen luego de la muerte de alguien que dejó dos pesos?. Son muchas, qué hay de las 14.513 guerras que se han dado en los últimos 5.500 años y de las que ahora mismo se están dando?.
Que hay de la corrupción del mundo entero y a todo nivel, con tal de lograr algo que se pueda llamar propio, con o sin papeles?. Y todo basado en la falta de conocimiento (ignorancia) sobre quién es el dueño de todo “Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; El mundo y su plenitud, tú lo fundaste” (Salmos 98:11).
Esto no es pura retórica y por fortuna están los que le han creído al Señor y a Su Palabra, que la han recibido, la viven y asumen su responsabilidad de ser coparticipes de la Obra en Cristo como salvador.
Y para esto tenemos la maravillosa frase de alguien que no se mide o escatima cuando de ofrendar para que otros conozcan de Jesús se trata “No le estamos dando nada a Dios que no sea de Él”.
Esto sólo revela la convicción en una persona, de que es Dios quien ha provisto, provee y proveerá para las necesidades de cada uno de Sus hijos. Él nos ha prometido un techo; pero en ninguna parte dice que estará escriturado a nuestro nombre.
Nos ha prometido alimento, pero para cada día y no para la semana, el mes o el año siguiente “Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas,” (Éxodo 16:16-21).
Pero como verá, todo se les pudrió a los que no obedecieron y quisieron atesorar para mañana. Nada es nuestro, y nunca devolveremos lo suficiente de todo lo que Dios nos da.
REFLEXIÓN: El que recibe y atesora es aquel que no conoce ni un poquito de Dios!
REFLEXIONAR ES INHERENTE AL SABIO!
- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –
¡COMPARTIR PALABRA HACE LA DIFERENCIA!