jueves, 27 de febrero de 2025

LA MISMA

Cuando hablamos del pueblo de Dios, en primera instancia y por supuesto hablamos de Israel. Esta es una verdad que no entiende todo el mundo y se basa en la falta de conocimiento de la historia, de la Biblia y de todo Su plan para la humanidad.

Es preciso leerla, estudiarla y entender que desde tiempos antiguos, el Señor llamó en Abraham a un pueblo que aunque no por bueno, fuera ejemplo a los demás No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;” (Deuteronomio 7:7).

Así las cosas, vemos como Dios sigue en la tarea de restaurar a Su creación, que aunque creada en perfección, cayo, y no mucho tiempo después tuvo que ser destruida, menos Noé y su familia con animales de todas las especies.

Para Abraham esto implicaba una gran responsabilidad, que tal vez no alcanzó a dimensionarla, pero que en su obediencia quiso sacar adelante remitiéndose a hacer lo que Dios le mandaba.

Probó su compromiso al momento de sacrificar a su hijo, pero también fallo en repetidas ocasiones con un mal testimonio para los que le rodeaban. Es así como dio comienzo a pueblos que han sido sus enemigos por varios siglos.

Lo interesante de todo esto, es que el Señor tiene el control absoluto y seguirá en su propósito de formar un pueblo santo para Él. Es así como siglos después, envía a Su propio Hijo para en primera instancia salvar espiritualmente a Su pueblo, pero nuevamente los hombres fallan A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11).

Pero Dios no se rinde, sigue en su encomiable y paciente tarea de hacerlo, y es ahí cuando abre la puerta para que el pueblo gentil (diferente al judío), conozca y empiece a compartir Su plan.

Es de saber, que todo esto estaba previsto por el Señor desde siempre y que Jesús no vino a perder el tiempo ni a improvisar. Éste Dios encarnado se despojó de todo lo que tenía, para salvarnos a nosotros hombres corruptos y muertos espiritualmente.

Muchas gracias por esto, pero la historia se repite. El Señor en su Todo Poder podría haber transformado a Israel y a toda la humanidad en un abrir y cerrar de ojos; pero Él quiere sólo a unos que verdaderamente lo amen, le sigan y le obedezcan.

La iglesia de Cristo, usted y yo amado creyente, somos ese pueblo escogido hoy para ser ejemplo a todos los que nos rodean. Tremenda responsabilidad la que nos toca, y es por eso que la obediencia, la integridad y la santidad deben ser nuestra bandera “.., para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

REFLEXIÓN: La responsabilidad encomendada a Israel, en este momento es nuestra creyentes!

REFLEXIONAR ES INHERENTE AL SABIO!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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