martes, 11 de febrero de 2025

APRENDER

Desde nuestros rudimentos como seres humanos, la tarea que se nos entrega es aprender; desde lo más básico en casa, luego en el jardín, la escuela primaria, la secundaria, la universidad y las nuevas etapas creadas en los últimos años.

La vida es un completo proceso de aprendizaje desde lo que tiene que ver con la vida misma y todas  las arandelas de la formación que nos llevaran a la simple, pero definitiva subsistencia.

Pero para el que ha pasado de incrédulo a creyente en el plan de Dios, el asunto no se queda en el maravilloso momento de la salvación en Cristo, Dios espera que sigamos creciendo.

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría” (Salmos 90:12). Esto hace imperativo el seguir creciendo en la Palabra hacia la transformación que nos llevará al conocimiento pleno.

No de las cosas del mundo, se trata de algo infinitamente más importante y definitivo para la eternidad. El asunto desde que conocemos al Señor Jesús, es una constante asimilación de nuevas formas de pensar, hablar y hacer.

Se trata de una reingeniería total de todo aquello que fuimos entrenados desde que llegamos a este mundo. El creyente genuino no puede quedarse ahí, es cierto que ya ha recibido lo más importante; pero debe seguir su proceso.

Pedro es un claro ejemplo de transformación y nos invita buscarlo “…desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,…” (1 Pedro 2:2).

El Señor nos da las herramientas, otra cosa es que en nosotros no haya el interés y ese deseo apasionado de crecer. Una vez que llegamos a ser parte de la iglesia de Cristo, de ahí para adelante la responsabilidad es nuestra.

Es hora de reflexionar sobre esta responsabilidad adquirida y responder en consecuencia. No todo se nos puede dar masticado o como el apóstol Pablo nos dice Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,” (1 Corintios 3:2).

La Biblia es clara en no quedarnos tomando solo leche, sino en pasar al alimento sólido, como adultos que queremos ser en el Camino. A los niños no se les puede entregar responsabilidad y a usted?

REFLEXIÓN: Es hora de dejar el biberón y la papilla, para pasar al alimento de adulto!

REFLEXIONAR ES INHERENTE AL SABIO!

- BASADA EN LA VERSIÓN REINA-VALERA 1.960 –

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